Anticipación

Bueno, voy con el segundo capítulo. Este capítulo es una anticipación, como su propio nombre indica, lo que quiere decir que todo lo narrado son hechos futuros a los que se van a ir desarrollando en el libro. Este capítulo es, en realidad, el final del libro (es un tanto lioso, pero bueno…).

Anticipación

Marco

Me desperté pasadas las cinco de la mañana, sudando la gota gorda.

Notaba como el pijama se me pegaba al cuerpo. Una gota de sudor me recorrió la espalda. Me sentía tan incómodo como lo habría estado de haber dormido sobre hormigón. Me sacudí el pijama y salí de la cama, contem-plando el rebullo en que se había convertido mi sábana. Fina y suave al tac-to, se suponía que me permitiría dormir sin pasar mucho calor. Estúpida sá-bana; el pelo me goteaba sudor.

Me acerqué a la ventana y la abrí. A lo largo del paseo brillaban las fa-rolas, alumbrando una extensa playa con forma de media luna. La arena res-plandecía bajo la amarillenta luz, siendo tapada de vez en cuando por el a-gua. Aquel horizonte azulado le proporcionaba un atractivo inigualable a la playa, cuyas olas rompían contra un saliente formado a base de rocas blan-cas. Una pareja paseaba de la mano tranquilamente, pero por lo demás la zona estaba desierta, sumida en un ininterrumpido silencio.

Resoplé observando a la feliz muchacha; reía con su acompañante, mi-rándole con ojos soñadores. Supuse que disfrutaban de su Luna de Miel. Permanecí de pie, inmóvil, olvidando las altas temperaturas; mientras veía a la pareja, sentía como la ira se apoderaba de mi mente. Deseé que algo les saliera mal, muy mal; me imaginé como ella moría al dar a luz, como él llo-raba suplicando a los dioses su retorno mientras el bebé chillaba, inhalando.

Cerré la ventana de golpe. Ante el estrépito, la pareja se sobresaltó. Mi-ró hacia mi ventana en el mismo momento en que yo corría la cortina, con una sonrisa maliciosa decorándome la cara. Salí de mi cuarto dejando la puerta abierta de par en par y me asomé por la puerta de la habitación conti-gua; todo estaba en calma. Abrí del todo la puerta para que el aire acondicio-nado templara el cuarto y seguí mi camino hacia el baño. El aparato que se encargaba de enfriar la casa trabajaba, silenciosamente y sin mucho efecto, expulsando un aire frío que acabaría llegando a todas las partes del hogar. Yo, que había dormido con la puerta cerrada, noté como un escalofrío me recorría la columna vertebral; la diferencia de temperatura no era muy gran-de, pero sí la suficiente como para darme dolor de cabeza. El aire frío ya rei-naba en parte del pasillo y en todo el piso inferior, donde otro aparato del mismo modelo funcionaba.

Al final del pasillo se encontraba el baño, desgraciadamente con la puerta cerrada. Si me colocaba enfrente de la puerta, las escaleras de madera de haya quedaban a mi derecha. A mi izquierda había otra puerta cerrada a cal y canto que daba al ático, donde me esperaba mi estudio con todos los papeles y futuros proyectos. Para asegurar la vida de los residentes había co-locado una reja de madera al comienzo de las escaleras, que me llegaba por la cintura. Por muy absurdo que me pareciera, me hubiera llevado muchos sustos de no haber comprado aquella reja.

Recordando momentos que habrían sido tensos, abrí la puerta del baño. El aire cálido me golpeó la cara. Me tambaleé hacia atrás y tuve que agarrarme a la puerta para no caer. ¿Era posible que hiciera tanto calor? Dejando la puerta del baño abierta y encendiendo la luz me planté delante de un espejo de cuerpo entero. Un niño pequeño de unos doce años me devolvía la mirada, con unos ojos azul oscuro que recordaban al abismo. Su cabello, del mismo color que sus ojos, desordenado y largo por las orejas, desprendía reflejos negros. Parecía cansado y se miraba la redondeada e infantil cara con desprecio. Su boca se movió.

“Odio mi cuerpo.” murmuré, apesadumbrado.

Dándole la espalda al espejo fui hasta la ducha y giré el grifo. Al mo-mento el agua empezó a fluir, saliendo por la ducha bastante fría. Agradeci-do, me quité el pijama y me metí dentro.

El agua me relajó y refrescó, además de despejarme la cabeza. Mientras me golpeaba la espalda pensé en lo que haríamos durante el día; Ella no iba a querer quedarse en casa, no iba a querer esperar viendo la televisión mien-tras yo trabajaba. “Es una chica de acción, alegre y animada, llena de vida. En todos los sentidos, es mi contrario.” pensé.

Al salir de la ducha, desnudo y goteando, dejé el pijama, empapado de sudor frío, dentro de una cesta. Siempre dejábamos ahí la ropa manchada o usada; era la cesta, como más tarde decidimos, de la ropa sucia. Pensé en ponerme el albornoz pero rechacé la idea al comprobar que el cuarto de ba-ño todavía estaba unos grados por encima del aire acondicionado. A la iz-quierda del espejo había un pequeño lavabo. Abrí uno de los cajones y sa-qué un peine rojo de plástico. Cuando acabé de peinarme volví a mirarme en el espejo.

Cogí una toalla que había dejado encima de un taburete y me sequé el pelo. También me sequé el cuerpo y metí la toalla en la cesta. Empezaba a sentir un poco de frío así que volví a mi habitación.

Por el camino, acostumbrado como estaba, me aseguré de que la habi-tación contigua permanecía en silencio. Luego entré en mi cuarto. Sobre la mesa reposaba mi ropa, escogida al azar antes del anochecer. Me vestí con rapidez y saqué la sábana bajera y la que cubría mi almohada. Después de eso, cogí las tres sábanas y volví al baño. Las metí en la cesta y esperé, senta-do con la espalda sobre la fría baldosa del baño. Me agarré las rodillas con ambos brazos y escondí la cabeza. Sentía un dolor tan intenso; notaba como si me aplastaran las sienes contra una pared…

Esta vez me desperté a causa de un tacto cálido. Al levantar la cabeza vi su mano, pequeña y blanca como la cera, apoyada en mí brazo. Me miraba preocupada y confusa.

“Papá, ¿te encuentras bien?” me preguntó con voz aguda y melodiosa.

1 comentario

  • By nishu, octubre 18, 2009 @ 8:22 pm

    wpaa mencanta eres unika pa etoo me gustaa muchoooo ¡¡¡ tq

Other Links to this Post

RSS feed para los comentarios de esta entrada. TrackBack URI

Deja un comentario

WordPress Themes