Todavía no

Me han dicho (mi madre, jeje) que muchos estáis esperando a que os cuente mi aventura en Londres. Bueno, os diré que estuvo genial y que las pasamos canutas al principio, pero por ahora no voy a escribir nada. ¡Estoy con algo mucho más importante! Pero no os preocupéis, que en cuanto tenga tiempo, me pondré a escribir lo de Londres. Lo tendré ya colgado para la semana que viene, como muy tarde para el jueves.

Ahora tengo una cosa que preguntaros. Normalmente me limitaría a buscar por Internet o a preguntar a amigos y familia, pero, aprovechando que tengo blog, voy a hacerlo así.

La cosa es, ¿podríais decirme de que cosas importantes que pasaran en el año 1986 os acordáis? ¿que música se oía entonces? ¿Qué estaba de moda? Todo lo importante o que tenga que ver con lo que pregunto que recordéis me será de gran ayuda.

¡Muchas gracias a todos!

Clases de Inglés

Bueno, ésta entrada no viene mucho a cuento porque se supone que me iba a limitar a colgar textos más o menos “literarios”, pero da igual, hace mucho que no pongo nada y además es algo que me ha pasado y me ha chocado mucho. Por eso, os cuento:

Hoy mi abuela me ha llamado por teléfono y me ha pedido por favor que le enviara un e-mail con unas cuantas palabras en inglés. Me ha pedido que le pusiera la pronunciación para leerlas bien. La cosa está en que mi hermana pequeña, Leire, le está enseñando supuestamente el susodicho idioma, pero se lo debe de estar explicando bastante mal (tengamos en cuenta que es pequeña, tampoco es que sepa tanto) porque la pobre no sabe decir casi nada. Y claro, Leire se enfada si, cuando vuelve a ver a la yaya, ésta no ha hecho los deberes que le mandó la última vez. Por eso, hoy he tenido que explicarle más o menos brevemente cómo hablar en inglés para que Leire quedara satisfecha.

Me ha sorprendido mucho la diferencia que hay entre la pronunciación y la palabra escrita. ¡Y como claro, yo lo leo directamente! Quiero decir, que para mí, en cuanto conecto la cabeza al english, todo lo leo como me habían enseñado. La “a” pronunciada “ei”, la “e” pronunciada “i”, la “th” pronunciada “z”… Y luego llega el momento de explicarle a alguien por escrito como se pronuncia, ¡y vaya cambio! Me he divertido mucho pensando en la pronunciación, que aún me ha costado. ;)

Bueno, esto ha sido lo que le he enviado finalmente a mi abuela:

A ver, yaya, que te envio los numeros del uno al cinco y además te pongo algunas frases sencillitas para que sorprendas a Leire, ¿qué te parece? jaja

Te lo escribo primero en español, luego en inglés y entre paréntesis la pronunciación con la sílaba tónica en negrita, ¿vale? Por ejemplo: león = lion (layon)

Los números del uno al cinco:

Uno = one (güan)
Dos = two (chú) Para pronunciarlo realmente bien, como una profesional (jeje) pon la boca como para decir “u” y di “e”. De todas formas, esto es pronunciar como los americanos. Con que digas “chú” ya se entiende perfectamente, de hecho Leire lo entenderá mejor.
Tres = three (zri) Para darle mejor efecto, alarga la letra “i”, como si dijeras “zrii”. Tampoco te pases o no sonará bien.
Cuatro = four (for) Vale, este comentario va para todas las palabras en inglés. Al pronunciarlo, no abras mucho la boca, trata de decirlo muy suave, no muy alto. Así sonará mejor. Los ingleses suelen hablar muy calmado y bajito. Luego, si quieres sonar más bien americana, habla como si tuvieras una patata en la boca, o sea, como si tuvieras la boca llena. No se te entenderá mucho, pero bueno, así son los americanos. Hablan más fuerte y no vocalizan, es dificil seguirles el rollo.
Cinco = five (faif) Como no acaba en vocal, al igual que “for”, no alarges la vocal. Normalmente, cuando las vocales están entre consonantes no se alargan porque suena mal.

Bueno, y ahora mis frases. Son muy básicas.

¿Qué tal? (como un saludo) = ¿What’s up? (Wuats ap?) Ya te aviso, si le dices esto a Leire no te va a entender porque ella no conoce este saludo, es muy informal. Sólo te lo pongo para que te suene, por si lo oyes en alguna peli o algo.
¿Cómo estás? = How are you? (Jau ar yu?) También se usa como saludo, es idóneo para decírselo a Leire nada más salir de danza. Esto seguro que lo entiende.
Como respuesta a la segunda pregunta:
Bien, gracias = fine, thank you (fain, zanc yu) Por si Leire te repite la pregunta, jaja ;)
Nos vemos = see you! (si yu!) Los americanos lo escriben “see ya!” y lo pronuncian “si ya!”, pero esto Leire no lo sabe todavía. Es otra de esas frases muy informales que se dicen los jóvenes. Por cierto, alarga la “i” de “si” para un mejor efecto. jeje
Adiós = Goodbye! (gudbai!)
Adiós = Bye bye! (bai bai!) Esta última es más típica, se dice más. Leire te entenderá perfectamente, es la que más usan ellos con sus profesores.

Bueno, espero haber escrito todo lo que necesitabas. ¡Te deseo suerte con Leire, seguro que le sorprende mucho que sepas tanto inglés! Jeje ;)
¡Nos vemos! Muchos besos.
Nerea

Nota: Lo que no sepáis, podéis aprovechar ahora para aprender algo de inglés, ¡que es un idioma internacional muy usado! jeje ;D

Por cierto, ¡Muchas gracias a todos por los comentarios! :)

Cumple Leire

Ayer era el cumpleaños de mi hermana pequeña. Al principio había pensado en comprarle alguna cosa, una muñeca o algo así, pero no tuve tiempo. Un día antes de su cumple decidí escribirle una obra de teatro y representarla con mi hermano. Pero Borja no quiso, así que acabé soñando con un libro encuadernado, ilustrado y escrito por mí. Saqué la silla y todos los utensilios de dibujo a nuestra terraza y esto fue lo que dibujé. No he podido escribir nada, pero no importa. A Leire le encantó el regalo, estamos pensando en enmarcarlo y colgarlo por el salón.

La princesa contrasta un poco con el paisaje y está demasiado inclinada hacia el árbol (algo que no he notado hasta que no la he tenido escaneada en el ordenador). Por lo demás me gusta, ¡mis horas de trabajo han dado su fruto! :) Lo siguiente es escribir la historia, cuando la tenga hecha ya la colgaré.

Princesa en el Sahara

Princesa en el Sahara

Caso CM

Esto me pasó hace tiempo. Está todo basado en hechos reales, jejeje.

El caso CM – Conejo Muerto (03/04/09)

Érase una vez, en un sencillo dúplex de una bulliciosa ciudad, vivía tranquilamente una feliz familia, una pareja con sus tres hijos.

Un día, la hija mayor se quedó sola en la casa. Lo pasó muy bien así, sin sus hermanos pequeños que tanto tiempo le quitaban.

Ya era mediodía cuando su padre volvió. Venía con su hermano pequeño, Borja. Habían ido a un partido de fútbol (Borja jugaba como portero) y se lo habían pasado muy bien. De camino habían pasado por el Mercadona y habían hecho la compra, que ya hacía falta.

Su padre tuvo que irse otra vez, probablemente a aparcar el coche. Ella sabía que tardaría mucho porque apenas había sitios. Borja se subió a su cuarto y se encerró, se sentó en su silla, encendió el ordenador y empezó a jugar. Antes de irse, su padre le pidió por favor que recogiera la compra. A ella no le importaba, de hecho, lo hacía casi siempre. Así que bajo a la cocina y lo hizo.

Un tiempo después llegó el padre. Se tumbó en la cama con el pijama puesto, encendió su ordenador portátil y fue a mirar el blog de su hija mayor. Esto fue lo que leyó en la entrada más reciente:

¡Ugh! ¡Qué asco! ¡Por poco me da un patatús!

¿Por qué? Pues porque mi padre acaba de llegar a casa y venía del fútbol con mi hermano pequeño, habiéndose pasado por el super. Y, como no, nada más llegar, se vuelve a ir, posiblemente a aparcar, dejándome sola con el chico éste, mientras me pide que meta toda la comida en su sitio, con la ayuda de mi hermano. Pero total que, para la ayuda que da, he preferido echar a Borja de la mini-cocina que tenemos y colocarlo todo yo.

La verdad es que ha sido fácil, como siempre. Estoy acostumbrada a tener que hacer todas las tareas de la casa, sobre todo cuando mi madre está en su floristería trabajando, o los fines de semana cuando me aburro y todos están demasiado vagos.

Pero esa no es la cuestión. La cosa está en que he tenido que meter en un mini-frigorífico –mide de alto poco más que yo- a un sangriento, de aspecto asqueroso y completamente entero –con el lote de órganos abajo a la izquierda, justo por donde he tenido que agarrarlo- conejo muerto. Sus ojos, posicionados muy a la vista, me miraban, probablemente con odio ciego. Sólo se le veían los músculos, así que he supuesto que le habían quitado la piel antes. Sólo de pensarlo… Uf!!!

Y lo peor de todo ha sido que, como al principio me he dado un susto de muerte al verlo, lo he tirado –delicadamente, no os vayáis a pensar- encima de la encimera, justo donde había dejado a buen recaudo mi galleta cookie, esa que acababa de coger de entre un paquete de la compra.

Total, que he acabado teniendo que meter al maldito conejo mientras miraba hacia un cuadro parecido al de Van Gogh –un jarrón marrón claro lleno de girasoles de aspecto bien cuidado-, intentando omitir las nauseas que me provocaba la textura que tenía bajo mis dedos, apartando torpemente las botellas de Coca-Cola, Fanta Naranja y cerveza para hacerle sitio. He tenido que doblarlo por la mitad y he tocado parte de las costillas, algo que me ha provocado un enorme estremecimiento que me ha recorrido toda la columna vertebral en cuestión de segundos. Una vez posicionado el repugnante conejo -que de seguro tendré que comer en alguna próxima ocasión- encima de las botellas, me he acercado hacia la encimera, en busca de la galleta perdida. La he visto bastante rápido ya que la encimera es realmente pequeña, casi tanto como mi escritorio, y me la he comido con rapidez, intentando no pensar en lo que le había pasado por encima.

Toda esta experiencia me ha hecho llegar a una sencilla conclusión; nunca manejes conejos muertos envueltos en un plástico odiosamente transparente si te estás comiendo una cookie. Bajo ninguna circunstancia y sin excepciones.

El padre empezó a reírse a carcajada limpia. Apartó el portátil, lo dejó sobre la cama y se encaminó hacia la cocina. Una vez dentro abrió la nevera, sacó el conejo de entre todas las latas y, con una mirada maliciosa, empezó a buscar los utensilios de cocina. En su cabeza resonaban dos simples palabras, repitiéndose continuamente: Cocinar, Conejo. Volvió a reírse.

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