Típico amigo normal

Bueno, hace mucho tiempo que no escribo. Lo de Londres se ha quedado un poco estancado, jejeje :) … No sé muy bien cuando lo acabaré (aunque lo haré, eso seguro).

Hoy no voy a escribir ninguna historia, ninguna anécdota. Estoy más bien sentimental.

Bien, para empezar, supongo que todos tenéis a este típico amigo, que es… bueno, normal. La palabra que mejor lo define es “normal”.

Lo que quiero decir es que él (o ella) es como todos los demás. Nunca un extremo; estoy hablando de un amigo que no es ni muy perezoso, ni muy trabajador. Ni con pocas luces, ni la persona más inteligente que conocerás. Él es, simplemente, normal. El típico colega que está en la media. Que, aparentemente, no destaca en nada.

Es una buena persona, por supuesto; de no ser así no lo querrías como amigo (¿quién quiere a alguien que le trate mal?). Le aprecias, cuidas, ayudas… igual que él hace contigo. Aunque, aparte de su amistad, no hay nada que se le dé, digamos, genial.

Pero a ti te sigue cayendo bien, tal vez porque lleváis mucho tiempo juntos, o porque él te ayudo cuando no podías más o  te animó cuando estabas triste… o igual hasta te apoyó cuando ningún otro lo hacía. Por eso le quieres y sabes que él a ti también.

Supongo que os preguntaréis ¿y este rollo sentimental, a qué viene? ¿Por qué escribe esto? Bueno, lo hago por y para mi “típica amiga normal”.

Hoy, como cualquier otro día, he entrado a la sala en la cual ella toca el piano (es su hobby, ¿sabéis?). Siempre le pido que me toque la misma canción. Sus dedos vuelan sobre las teclas, la melodía comienza… me siento dichosa, tranquila y en paz cuando la oigo tocar. Hace mucho tiempo que me di cuenta de lo bien que maneja el piano. Siempre se lo digo (¿a quién no le gusta que le halaguen?).

En realidad, escribo esto porque sé que, por bastante tiempo, he pensado en ella como una chica “normal y corriente”. Mucha gente dice que cada uno de nosotros somos especiales. Admitiré que conozco a varias personas que me parece imposible tengan alguna habilidad “especial”, pero supongo que es así.

La primera vez que mi amiga me tocó aquella preciosa canción, aunque ya le había oído mucho antes con el piano, sentí que había descubierto su “habilidad especial”. Ella ya no me parecía la “típica amiga normal”, como no lo somos ninguno.

Puede que hoy haya tenido un mal día (que os aseguro lo ha tenido) pero yo sé que mañana volverá a sonreír y que todo será como antes.

Y también sé que dentro de una semana me tocará de nuevo aquella canción. Las dos estaremos juntas en la pequeña sala mientras la música aflora, apartadas de la realidad.

Esta entrada va dedicada a una de mis mejores amigas porque, aunque sé que ella no lo va a leer, siento que todo el mundo debería saber lo especial que es y lo genial que me hace sentir cuando estoy cerca de ella (sobre todo cuando la oigo tocar).

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