Qué casualidad…

Hoy, mejor dicho, ahora mismo, acabo de entrar en facebook (porque aquí el tuenti ni existe, así que tengo que actualizarme, jajaja). He abierto una galletita de la suerte porque me apetecía, jejeje. No adivinareís lo que me ha salido:

You will travel far and wide, both for pleasure and business.

(Traducción: Viajarás lejos, tanto por placer como por trabajo).

Qué casualidad… =0

¡Por fin!

Antes de continuar con mi experiencia en el Niágara, os voy a contar lo que me ha pasado estos dos días, porque es mucho más corto ;D.

Hace unos cuantos días que empezó a darme miedo de verdad el chico que se sienta conmigo en biología. Todo era tan extraño que no sabía qué pensar (ni si pensar siquiera, porque ¿y si lee la mente?).

Todo comenzó unos pocos días atrás, cuando salíamos de clase como cualquier otro día. Él giró a la derecha y empezó a subir las escaleras hacia el piso de arriba. Yo, en cambio, torcí a la izquierda y tiré hacia mi taquilla.

Como tres segundos después, cuando ya no se le veía por las escaleras, me choqué de lleno contra él. Vale, no fue chocar literal, pero lo vi salir de golpe de uno de los pasillos y fue toda una sorpresa. ¡Se había teletransportado! E incluso le había dado tiempo de cambiarse de ropa y todo…

Se lo conté a Paula y ella se rió. Le dije que creía que mi compañero de mesa era un alien o un marciano, a lo que ella contestó que estaba imaginando cosas xD.

A nadie se le habría ocurrido pensar que tuviera un hermano gemelo, ¿a qué no? Porque a ver, decirme, ¿qué es más probable, teletransportarse o tener un clon? xD

Ayer mismo mi teoría (la de los superpoderes) se fue al traste. Los vi a los dos juntos (era una pasada, no hay manera humana de diferenciarlos… aunque creo que el otro, al que no conozco, tiene la cara más redonda). Fue toda una sorpresa. ¡Así que ahora hay dos Jakes! ¡Madre mía! xD

Hoy le he vuelto a ver, y me apetecía preguntarle si tiene un gemelo (más que nada porque todavía no estoy muy segura, a pesar de lo mucho que se parecen). Al final, por supuesto, no lo hecho. Estoy bastante segura de que le caigo mal, así que mejor no decir nada… xD

Pero eso no es lo que os quería contar. Hoy, por fin, ha pasado algo genial, algo que tanto Paula como yo habíamos perdido ya la esperanza de que pasara. Ha empezado durante el recreo, justo en la cafetería.

Paula y yo estábamos comiendo tranquilamente, charlando de la quedada que vamos a hacer este viernes con unos de la excursión al Niágara, cuando se nos han acercado dos chicas.

Se han sentado a la mesa y han empezado a hablar con nosotras. Ha sido la típica conversación de “¿Te gusta Canadá? ¿Cómo es España? ¿Echas de menos a tu familia?”. Una de las chicas va a clase de inglés con Paula, pero a la otra no la conocíamos ninguna. Se han presentado como Mackenzie y Kathy. Son las dos muy majas.

Un rato después se han tenido de ir, más que nada porque sólo quedaban diez minutos para que empezaran las clases. Paula y yo pensamos en hacer lo mismo, pero no pudo ser.

Antes de nada, os diré que desde ayer, hay una chica de mi clase de ciencias que siempre que me ve me sonríe. Yo no la conozco de nada, pero parece que le caigo bien =D. Ella estaba en un grupito de chicas justo detrás nuestro. También estaba ahí la chica con la que hablé en inglés, que también me sonríe cuando nos veíamos.

En esto que me estaba levantando (Paula ya estaba casi en la puerta) vi que las chicas del grupo éste se reían y nos señalaban. Cuando crucé mi mirada con la chica de ciencias me saludó con todo el brazo, un pelín exagerado, y yo hice un poco de lo mismo en respuesta xD.

“Paula, oye, que esas chicas nos están mirando… ¡y que ahora se acerca una!”

Vino corriendo hacia donde estábamos y me tendió la mano. Yo se la sacudí, asombrada.

“Soy – (dijo un nombre raro en indio del cual no me acuerdo xD), vosotras sois del intercambio español, ¿verdad? ¿Por qué no venís a comer con nosotras?”

No os imagináis la cara de sorpresa (y felicidad/alivio) que puse en ese momento. Nos presentamos y le dijimos que por supuesto que comeríamos con ellas (aunque sólo quedaban cinco minutos de recreo…).

Fue una pasada estar entre tantas chicas. Todas nos hablaron, nos preguntaron que qué tal lo llevábamos, que si nos gustaba el cole, que qué asignatura hacíamos… Cuando sonó la campana se despidieron a lo “bueno, ¡ya nos veremos eh!”.  Nos dijeron que podemos comer con ellas todos los días y que alguna vez deberíamos salir con ellas, que nos lo pasaríamos genial =D. ¡¡¡Ni siquiera el emoticono puede describir lo feliz que me siento!!!

Así que mañana me espera un día genial. De hecho, hoy en inglés he estado hablando un montón con la chica ésta (sobre el libro que me leí durante el finde, jejeje xD). Luego, cuando han tocado parejas, me he puesto con ella y con otra chica que también es muy maja. Ha sido un día genial, ¡y para colmo he batido mi récord de minutos corriendo seguidos! He hecho 16, jijiji xD.

Presentamos, desde la tan lejana Canadá… ¡¡¡a las FOTOOOS!!! xD

¡¡¡De excursión!!!

El viernes me desperté a eso de las seis porque tenía que coger un autobús para llegar a la ciudad, desde donde salía otro que nos llevaba a la cascada del Niágara.

Normalmente me habría dado algo en cuanto supe lo pronto que era, pero claro, estaba demasiado emocionada como para preocuparme. ¡Me iba de excursión al Niágara!

Lo mejor no fue eso, por supuesto. Pero empecemos desde el principio.

Jackie me tuvo que llevar hasta la casa de Paula porque la parada del autobús estaba justo al lado. Podría haber cogido otro más cerca de mi casa, pero claro, prefería ir con Paula =D.

Entonces fue la segunda vez que vi a su padre ruso (aunque la primera no cuenta porque fue de refilón al salir del aeropuerto). Me preguntó qué tal me iba y todo eso, pero en realidad no hablamos mucho. En vez, estuve charlando con Paula sobre lo oscuro que estaba el cielo y el frío que hacía xD.

Poco después cogimos el bus. Al principio estaba un poco nerviosa por todo eso de ir en un bus nuevo sin saber dónde teníamos que bajar, pero al final se me pasó. A fin de cuentas, teníamos un viaje de hora y pico por delante, así que no tenía que empezar a preocuparme hasta las ocho ;D.

Estuvimos hablando todo el rato (recuerdo que la gente del autobús nos miraba raro, jajaja), sobre todo discutiendo si Justin Bieber y más tarde los Jonas Brothers cantan bien o no xD, y sobre libros que nos habíamos leído (porque yo me había traído uno para por la noche).

A menos veinte entramos en la ciudad, pero ninguna de las dos se dio cuenta. Pensábamos que quedaba mucho para nuestra parada… cuando en realidad estábamos en la misma calle.

Gracias a Dios, nos dio por levantarnos el segundo antes (sin exagerar) de que se abrieran las puertas. Paula dijo “Ostras, me parece que es ésta, porque me suena esa señal…”. Entonces me fijé y vi que, ciertamente, era nuestra parada. Por poco la perdemos =S.

No había mucha gente ahí, pero sí dos profesores. Tuvo que pasar media hora antes de que llegaran nuestros autobuses, y no os imagináis el frío que pasamos. De hecho, me quejé tanto que Paula me amenazón con ponerse la música y pasar de mí, jajaja xD.

Aunque no conocíamos a nadie, el alivio de oírles (a casi todos) hablando en español, entendiendo lo que decían, fue indescriptible. Ni siquiera me había dado cuenta de lo mucho que lo había echado de menos.

De entre toda la gente que había, destacaré a unos pocos que me llamaron la atención. El primero lo hizo por la ropa que llevaba; era un chico, mejicano según nos contó más tarde, y vestía de traje (con zapatos en punta y camisa). Me hizo gracia porque nos íbamos de excursión y sabía que tendríamos que andar un montón xD.

El siguiente me extrañó. Tenía todo el pelo peinado con rastras, unos pantalones a rayas blancos y negros y una chaqueta caída que decía “Die Ärtze” (un grupo de rock alemán). Asumí que era un chico, porque realmente lo parecía. He aprendido a no juzgar nunca más por las apariencias.

Los últimos que me llamaron la atención fueron tres chicos, altos y morenos, más que nada porque se apartaron de todo el grupo y se fueron a hablar a un rincón.

Media hora después de llegar los profes nos dividieron en dos autobuses, uno pequeño y otro un poco más grande, y empezamos el viaje. Me pasé las cinco horas leyendo porque el libro estaba muy interesante, así que la pobre Paula tuvo que hablar sola, jajaja xD. En realidad, sólo estuvo escuchando música hasta que me lo acabé (se llama “Los Juegos del Hambre”, es el tercer y último libro y os lo recomiendo a todos porque está genialmente escrito).

Nuestra primera parada (sin contar la que hicimos para comer) fue en el museo de hockey hielo, jejeje xD. Una hora entera para ver todos los diferentes trajes de cada equipo y los miles de trofeos que había ganado Canadá.

No os diré que fue una pasada, porque en realidad no le hice mucho caso xD. Paula y yo estuvimos toda la hora hablando con el mejicano este, que resultó llamarse Jorge. Le encanta hablar de economía, por cierto. De hecho, no habla de otra cosa.

Después de eso fuimos a una gran torre que te deja ver toda la ciudad de Toronto. Las vistas eran increíbles, aunque lo que más molo fue ver el partido de beisbol que estaban teniendo lugar debajo, jajaja xD. Hasta hicieron un homerun.

En esto que estábamos los tres charlando sobre los diferentes valores de las monedas y de porque el respaldo de estados unidos es tan patético (lo sé, ¿suena divertido, eh?) nos encontramos con una alemana, Kathy. Era muy maja y consiguió que Jorge cambiara de tema, jajaja xD. Le dije algunas cosillas en alemán y ella no se rió, así que imagino que no fue tan mal ;D. Estuvo con nosotros durante un rato e incluso se sentó a mi lado durante el viaje hasta el hotel (porque Paula se sentó con Jorge).

Un poco antes de entrar en la torre, Paula y yo nos apostamos un chicle a ver cómo eran los cuartos. Yo dije que habría dos literas y que serían cuatro personas por cuarto. Ella dijo que serían tres, una litera y una cama grande. Por supuesto, ninguna ganó xD.

Vale, en realidad, yo gané a medias, porque los cuartos eran de cuatro. Pero ella también ganó en parte porque había dos camas de matrimonio. Y, por supuesto, los profes elegían a tus compañeros de cuarto.



¡Corred, más rápido, MÁS RÁPIDO!

Ayer tuve mucho, mucho trabajo. Planeaba escribir nada más terminar los deberes… pero estos últimos se alargaron tanto que al final no tuve tiempo. Lo cual fue una pena, por cierto, porque mira que he acumulado cosas para contar…

Por ejemplo, jeje, la chica de mi parada vuelve a venir en pantalones cortos (de esos que van a mitad de muslo). Hoy no ha hecho tanto frío porque se acerca una tormenta, pero ayer llovió a cántaros y la pobre ahí estaba, en sandalias, mientras yo me asaba de calor dentro de mi preciosa chaqueta impermeable de North Face.

Fue en esto que pasaba el autobús por una de las miles de calles que recorre, cuando vi a lo lejos a una mujer que empujaba un carrito cuesta arriba, con una niña y un niño pequeños agarrados al mismo. No debían de tener más de siete y cinco años.

Me entró la curiosidad porque el carrito se veía bastante grande, así que me imaginé que llevaría gemelos. Tenía muchas ganas de verlos, porque seguro que eran muy monos (como todos los bebés…) pero cuando el autobús la adelantó y pude ver lo que había dentro del carro… bueno, la verdad es que debí asustar de veras a la chica que se había sentado al lado mío, porque se me cayó la mandíbula de cuajo.

Habría esperado cualquier cosa, cualquier cosa, excepto lo que vi. No me habría sorprendido ver una enorme caja, que seguramente llevaría material de decoración con motivo del cercano Halloween, o las mochilas de los críos todo apelotonadas, o una mascota enjaulada, o incluso un marciano… todo antes que lo que vi.

Había seis bebés en ese carro. ¡Seis! Más los dos niños que iban andando, ¡la mujer tenía ocho hijos! Me imagino que será irlandesa la chica… xD Eran muy monos, como yo me esperaba, tres chicos y tres chicas, pero la verdad es que fue toda una sorpresa.

Cuando llegué al cole le pregunté a Paula por qué no había podido venir al cine (al final me tuve que quedar en casa, jo L). Resultó que la pobre tuvo que estarse cuatro horas en una audición de su chica, que hace teatro. Hicimos nuestro intercambio de información, como debe ser, para enterarnos de lo que había hecho cada una durante el finde, y luego marchamos cada una hacia su clase.

Recuerdo que le conté algo muy gracioso que me pasó, mucho antes de este fin de semana, cuando aún ni siquiera había empezado el cole. Fue la primera vez que entré en el centro comercial.

Justo al lado de mi colegio, andando hasta el principio de la calle y luego girando a la izquierda, hay un modesto centro comercial con poco más de un supermercado, dos restaurantes y tres tiendas. Aunque es pequeño, el sitio está bastante bien.

Fue uno de los días de verano cuando Michaela, Jackie y yo marchamos al supermercado para comprar nuestros suministros de comida. Íbamos paseando, cogiendo cosas de aquí y de allá. En una de éstas vi unas pipas con sabor a barbacoa (¡ah, mis favoritas!), así que las cogí y me las compré.

Tendríais que haber visto la cara que puso Michaela cuando me las vio comer. ¡No tenía precio! Sus palabras textuales, una vez se hubo recuperado del shock, fueron “Esas son para pájaros o hámsteres, no para humanos.” Jajajaja xD.

Le expliqué que los humanos también comíamos pipas, que estaban muy ricas y que debería probarlas. Ella se negó a lo “¡por encima de mi cadáver!” así que lo dejé estar. Bueno, al fin y al cabo, ¡más para mí! Jejeje =D. Al final, la curiosidad pudo con ella y probó una. Al principio le tuve que explicar cómo había que comerlas (que ésta es capaz de tragarse la cáscara y todo…), pero en seguida le pilló el tranquillo, y la verdad es que le encantaron. Ahora la pipas ya se me han acabado, ¡y casi la mitad se las ha comido ella! xD.

La verdad es que me lo paso genial con Michaela. Lo mejor de todo, es que, como tiene sólo siete años, le encanta jugar. Un día estuvimos tonteando con sus barbies y un action man que tiene, jejeje y me lo pasé genial poniendo voces. El lunes, de hecho, pasamos toda la tarde bailando en el sótano con la música de mi ordenador, jajaja. Hasta nos inventamos un baile, aunque luego me negué en rotundo a enseñárselo a Jackie.

En definitiva, esta semana ha sido una de un cachondeo de cuidado. Hoy, las risas estaban garantizadas. Resulta que ésta semana es la del espíritu en el colegio (lo que viene a significar que cada día hacemos algo; por ejemplo, ayer era el día del gemelo, así que te buscabas uno, ibas al pit y ahí bailabas y competías con otras parejas.) y hoy tocaba el día del sombrero/pelos de loco. Tendríais que haber visto las cosas que se trajo la gente.

Tres en mi clase de mates, la primera que tuve, iban con sombrero. Una llevaba uno mejicano, a lo “¡Ándale ándale!” xD, aunque le iba pequeño. Por todo el colegio te veías a gente con los pelos en punta y teñidos de rosa, verde o azul chillón, o con gorros de brujos, a rallas y con muelles que se suponía eran antenas de abeja, con orejas de oso… jajaja xD Ha molado un montón.

La idea era ir al pit y ver cómo la gente competía por ganar el premio al sombrero/pelos del más loco, pero nosotras eso no lo hemos pillado. En vez, Paula y yo nos hemos ido en toda una aventura que me ha puesto de los nervios.

Resulta que tenemos tan sólo un recreo en este colegio. Dura 50 minutos y separa los cuatro periodos en dos. Según me había contado Paula, algunos estudiantes se iban al centro comercial que hay justo al lado y comían ahí. Luego volvían a clase y como si nada.

Me imagino que, llegados a este punto, ya sabéis qué hemos hecho en vez. Sí, lo sé, una locura. Pero es que Paula necesitaba comprarse cereales, y yo… bueno, yo me aburría, para ser sinceros, y quería probar a ver qué pasaba ;D.

Me preocupaba el hecho de que tardáramos demasiado, porque después me tocaba gimnasio y me tenía que cambiar. Así que estuve todo el camino con los nervios atacados, y con razón.

Nos llevó apenas 10 minutos llegar hasta el centro comercial, aunque no salimos hasta menos cuarto porque teníamos que comer primero (el recreo acaba a las 12.30).

Así que fuimos al supermercado, compramos los cereales y volvimos. Por el camino íbamos picando, jejeje xD. La verdad es que los cereales están buenísimos (saben como a una mezcla de frutas y los cheerios de toda la vida). Llegamos a tiempo, gracias a Dios, pero muy justas. Nos despedimos y cada una a su clase, otra vez.

Educación Física ha sido hoy una de las asignaturas que más ha exigido de mí. No ha sido tanto como el sacrificio de hacer un examen de Ciencias mañana (cuando en realidad se supone que tendría que hacerlo el viernes, pero claro, como me voy al Niágara…) o como tener que pasar toda la tarde de hoy haciendo mi proyecto de inglés, que también se entregaba el viernes. No, no ha sido un sobresfuerzo para mi cabeza o mi tiempo, sino para mi cuerpo.

Hasta el calentamiento ha sido durillo hoy. Hemos tenido que dar dos vueltas al colegio (el recorrido que describí hace tiempo, uno de los que hicimos dentro del edificio). Luego hemos hecho un circuito de entrenamiento muscular que ha sido todo un reto para mí. Era básicamente flexiones pero haciéndolas a lo creativo, como con bolas de ejercicio y cosas así. Por último, ha tocado los 15 minutos corriendo (porque claro, se supone que cada día corremos un poco más).

Ayer había corrido doce minutos seguidos y por poco entré en éxtasis (aunque iba en modo tortuga). Así que cuando he oído que corríamos quince minutos, se me ha parado el corazón  =S.

Para mi orgullo, he aguantado hasta los trece (uno más que ayer). Luego he ido andando un minuto, treinta segundos corriendo otra vez y ya me he dado por vencida. He llegado la última ha clase, pero al menos iba contenta, jejeje =).

Por lo demás, no me ha pasado nada interesante. Las clases siguen su ritmo y yo el mío (que va a veces igual, y a veces no) xD. En estos momentos, ¡¡estoy ansiosa porque llegué el viernes para irme todo el finde a Toronto!! =D Me imagino que no podré contaros nada hasta el martes o el miércoles… Y tranquilos, que colgaré muchas, muuuchas fotos.

Fin de Semana 18-19

Sábado 18, Septiembre

Hoy ha sido un día genial.

Yo planeaba dormir hasta pasadas las 9.30 (cosa que no he hecho ningún día desde que pisé Canadá) pero no ha podido ser, desgraciadamente. A las 7.30 ya me había despertado, y una hora después estaba saliendo de la cama, cabreada porque sabía que acababa de malgastar una perfecta mañana de sueño =(.

Así que me desperté y bajé a desayunar. La madre dormía, pero Michaela ya se había despertado. Estaba tumbada en el sofá, viendo la tele. En cuanto la vi me acordé. ¡Es su cumple!

La felicité y le avisé que no pensaba darle su regalo hasta la fiesta de cumpleaños, jejeje. Empezó a tratar de adivinar qué era… y de hecho acertó, a la primera. Pero claro, le dije que no, jejeje. Me siento predecible.

A las 12.00 salimos de casa y nos dirigimos hacia la ciudad. Yo estaba muerta de hambre (normalmente comemos a esta hora) pero no dije nada. Me imaginé que no probaría bocado hasta la fiesta de cumpleaños, que no empezaba hasta las 3.00. Bueno, podía esperar.

Fuimos a un colegio público de la ciudad, donde parte de la familia (la profesora era una tía de Michaela que conocí en la cabaña) tomaba su clase de ghanés.

El cursillo estuvo divertido, jejeje. Aprendimos el abecedario (que se parece un montón al español en sonidos, pero sin la q, la ñ, la v, la z y la c). Además tenían una letra rara, una c al revés, que sonaba como una mezcla de la a y la o, y una e mayúscula que se lee “gue” (o algo así).

Ahí conocí a una chica de mi edad, muy maja, que iba a la clase de voluntaria (también era de la familia) para ganarse horas de servicio a la comunidad (necesarias para pasar de curso en Canadá). Estuve gran parte de la clase hablando con ella y con otras tres niñas más (de 5, 7 y 12 años, creo).

Luego nos despedimos, cogimos a Gi-gi (un primo de Michaela, que se cayó por la escalera de la cabaña y que apenas tiene 5 años) y marchamos hasta el cine.

A las 3.30, me veíais sentada en una mini silla, rodeada de críos de 8 a 5 años, en una mesita de estas para los cumpleaños (con la cumpleañera presidiendo con globitos alrededor). El cuarto tenía paredes de cristal, para mi desgracia. Os lo juro, sólo me faltaba el gorrito y la trompetita… xD

Nos dieron una merienda del Burger King (trajeron las bolsas y todo, ¡por poco me muero de risa cuando lo vi! Pero el regalo se lo debieron olvidar… jo…). Había una tele en el cuarto en la que echaban Hannah Montana. Todos nos pusimos a verlo, incluso la chica del cine que estaba encargándose de nosotros. Hasta se puso a cantar la cancioncilla del principio y todo… xD

Cuando se terminó la serie le dimos nuestros regalos a Michaela. La niña estaba toda contenta, abriendo cada paquete con semejante sonrisa que parecía ser la chica más feliz de todo el Mundo. Y cuando le tocó el mío…

[Info. extra: hay unos muñecos, son como hámsteres que se mueven y todo, llamados Zhu zhu pets, que son como lo más de lo más entre los niños de Canadá. Cada vez que salía el anuncio, Michaela empezaba a gritar que quería uno (aunque también lo hace cuando salen las barbies y las Moxie Girls). ¿A que no adivináis qué le compre ;) ?].

Le gustó tanto que se olvidó completamente de los demás regalos. De hecho, una de las niñas de la fiesta se fue llorando con su padre, diciendo que le gustaba más el Zhu zhu pet que su regalo… Jajaja Pobre chica, con lo que molaba el monito de peluche.

Luego nos fuimos a ver la peli. Estaba en 3D y, aunque eran dibujos animados y, por lo tanto, era asquerosamente predecible, estuvo bastante bien. Se llama Alpha y Omega. Es para niños, eso seguro, pero aún así la recomiendo =D.

Nos despedimos de todos los niños y fuimos a la casa de Gi-gi, para dejarlo. Al final nos pegamos hora y media de cháchara dentro… Jajaja pero fue muy divertido, yo estuve casi todo el rato discutiendo con uno de los tíos de Michaela (que tiene un montonazo). Él me decía que Barça Barça, y yo le contestaba que No no, yo ¡ZÁRÁGÓZÁ!… xD ¡El Barça no me gusta nada! Aunque ahora que tienen a Villa… igual me lo pienso ;D.

Domingo 17, Septiembre

Todavía son las dos aquí, pero ya tengo cosas que contar, jejejeje.

Hoy hemos ido a la iglesia (es la segunda vez) y me acabo de dar cuenta de que está justo al lado de mi colegio. ¡Ya me empiezo a situar =D!

Como el sábado fue el cumple de Michaela, hemos traído una tarta ENORME de oreos y nata (¡¡estaba buenísima!!) para celebrarlo. Pero antes de probarla hemos tenido que ir a la misa.

Ha sido espectacular. El primer día que fui me pareció un sitio normalito (lo único nuevo son las canciones que se cantan, Jajaja). Hoy ha sido distinto. Ha sido abrumador.

Ha llegado un momento, a mitad de la misa, en el que todo el mundo ha dicho el Padre Nuestro. En inglés, claro, pero lo demás algo muy oído. O al menos eso creía yo.

Cuando se ha puesto la iglesia entera, casi parecía el Mundo entero, ha recitarlo (ni siquiera lo cantaban) en voz baja y grave, al cuello de su camisa, y con el eco, como un sonido oculto entre las paredes, acompañando… Me he asustado de verdad. El ambiente era aplastante, como si la fe de todos ellos juntos me apisonara por mi no-creencia =S. Un instante después la oración ha terminado. “Amén” han dicho todos, en una única nota que se podría decir me ha rematado.

Poco después se han levantado todos los niños de la iglesia y han marchado al centro, justo a los pies del gran altar, y se han sentado. El cura ha empezado a hablar con ellos de las injusticias de la vida, de que Dios está con todos, cualquiera sea la raza o el color. Cuando ha terminado la charla, los niños se han levantado y han salido de la sala. Jackie me ha explicado que iban a sus clases (no como catequesis, pero parecido) y me ha mandado con los de mi edad.

Para entonces ya me había recuperado del momento confuso. La clase ha sido, de hecho, muy divertida, hemos estado pintando una bandera para representar a nuestro grupo, que se llama “Seekers” (buscadores). Hemos dibujado un caminito que llevaba a una cruz representado el camino hacia Dios. Yo he pintado una mesa redonda a mitad, jejeje, porque tenemos una en la clase. Me han dicho que antes se llamaban “Los buscadores de la mesa redonda” Jajaja xD.

Después de la clase nos hemos comido la tarta entre todos, jejeje. Estaba muy buena.

Ahora mismo estoy esperando a que me llame Paula para quedar a qué hora nos vamos al cine, jejeje. En cuanto vuelva, si no es muy tarde, ¡ya escribiré más!

Por cierto, ¡muchas gracias a todos por vuestros comentarios!, y también muchas gracias a todos los que me habéis dado consejos y a los que lo seguís haciendo, jejeje ;D También a los que me leéis, aunque luego no decís nada… xD

Acostumbrándose al frío mañanero

Hoy, ha sido un día interesante.

Ayer llovió a cántaros, y lo digo literalmente. El agua caía tan fuerte que casi parecía hacerlo a mala leche, y me había olvidado de coger mi chaqueta impermeable.

Así que, claro, como además ahora estoy en la casa de Jackie (no os diré qué número, porque mi padre lo considera demasiada información, pero si comentaré que es uno MUY GRANDE) y, por lo tanto, tengo que hacerme a pata toda la calle (desde el nº 1, sí), pues ya os imagináis cómo llegué.

Así que estaba mojada, con una agujetas horrorosas de ir en bici (fuimos el martes y hoy, y ¡no veas como duele! Si es que ya no puedo ni sentarme…) y enfadada porque por poco había perdido el autobús.

¿Que por qué? Bueno, pues porque iba tranquilamente (muy tranquilamente, porque todavía no había empezado a llover) caminando hacia el bus mientras charlaba con Paula. Discutíamos la posibilidad de pasarnos aquella tarde por el centro comercial en vez de irnos ya de vuelta a casa, ya que el día anterior habíamos querido quedar pero al final no había podido ser. Así que íbamos las dos distraídas.

En el último segundo, Paula decidió que estaba demasiado cansada y la verdad es que yo coincidía. Así que me giré hacia mi bus…

Y estaba con la puerta cerrada y poniéndose en marcha. Ya os imaginaréis mi cara.

Así que corrí y corrí, haciendo muecas de dolor por las agujetas y, una vez por fin alcancé la puerta, di unos suaves golpecitos (aunque me dieron ganas de aporrearla). Oí a Paula partiéndose de risa detrás de mí, mientras el conductor abría amablemente la puerta. Uff.

Por lo demás, no me pasó nada interesante. Por la tarde, después de cenar (considerar que aquí es a las 6.00) y aprovechando que había dejado de llover, Michaela y yo nos fuimos al parque de al lado a jugar a fútbol con unos chicos del vecindario (de doce y diez años. Sí, triste, lo sé… xD). Me lo pasé genial.

Hoy ha sido distinto.

Ahora también tengo otra parada por las mañanas. Aprovechando que les pilla de camino (Jackie tiene que llevar a Michaela al cole), me dejan justo en la esquina donde está la parada, así que lo llevo bien, jejeje.

Sólo he estado cuatro días en esa parada, pero siempre pasa lo mismo.

Hay una chica, que debe de tener mi edad, que venía siempre con pantalones cortos, sandalias y tirantes con una chaquetita fina encima. No ha llovido ninguna mañana, pero como ya sospecharéis, hace mucho, mucho frío. El viento me hiela hasta a mí, que voy con tres capas (una el wind-stopper de North Face).

El primer día me sorprendió, y pensé que no se había dado cuenta del frío que hacía. Además, se pasó todo el rato hasta que llegó el autobús dando saltitos para calentarse… xD. El segundo día ya pensé que era un poco tonta, la chica. El tercer día… bueno, ya no tenía esperanzas.

Y hoy, el cuarto, ¡por fin ha parecido aprender! Aunque sólo a medias. Ha venido con pantalón largo (aunque finito), las mismas sandalias, una camiseta de manga corta y una chaqueta, esta vez un poco más gorda. ¡Tres hurras por ella! xD (me pregunto cómo vendrá el lunes…).

Mi primera clase, mates, ha pasado bastante rápido. Teníamos un examen, pero no ha sido nada del otro mundo. Repaso y eso.

Luego he tenido Ciencias.

Hay algo, curioso y muy divertido, que se me olvidó comentar el segundo día. Es una cosa que me hizo gracia, aunque aquí se lo toman muy en serio. Y con razón.

Pasa todos los días, al principio del segundo periodo. Y da igual qué estés haciendo. Por ejemplo, yo iba a tener un examen (sí, otro…) y ha tenido que esperar.

Una voz ha salido de entre las paredes, pidiéndonos que nos izáramos. Todos nos hemos levantado de inmediato (el primer día que pasó esto, yo estaba empanada y no me enteré… así que me puse de pie tarde y todos en la clase me miraron mal… =(). Entonces ha empezado a sonar el himno nacional.

El primer día por poco me parto de risa (lo que hizo que me miraran peor aún…). No por el himno (que ya casi me sé de memoria…) sino porque una chica de mi clase se puso a cantar… y vamos, las ventanas no se rompieron de milagro… No, es broma, cantaba bien, pero es que el himno es bastante agudo y, bueno… ya os lo imagináis.

Luego iba el anuncio de eventos del día o la semana. Hoy se celebraba una asamblea por cursos (una a la que no he podido ir…). Cuando han avisado a los de grado 10 estaba en mates, así que no he ido (¿cómo me iba a levantar y salir de la clase, sin profe ni nada? Porque el anuncio decía “Profesores y sus clases”). Desgraciadamente, el tiempo ha pasado volando y, para cuando al fin han llamado a los de grado 11, yo estaba en Ciencias de grado 10. Así que luego le he tenido que preguntar a Paula que de qué iba la cosa… jajaja xD. Tampoco me he perdido tanto.

Por último, hemos vuelto a ir en bici (el cole me presta una). Ha sido divertidísimo =D. Hemos ido por un caminito de piedras, de estos que están rodeados de árboles, con los pájaros piando aquí y allá y las mariposas revoloteando alrededor tuyo. Yo iba haciendo el tonto (lo siento, papá, mamá). ¡Me he cronometrado minuto y diez segundos yendo sin manos por el camino! Y mira que vibraba la bici,¡ y además iba dándole a los pedales! ¡Incluso he aprendido a girar sin manos y a equilibrar la bici (para que no vaya haciendo eses)!. Han sido los mejores 40 minutos de todo el día, jejeje xD.

Y eso es todo por hoy. Mañana también será genial, porque es el cumple de Michaela y vamos a ir al cine a ver una peli con unos amiguitos suyos. Luego le daremos nuestros regalos, jejeje. Espero que le guste el mío.

Además, ¡Paula y yo hemos quedado el domingo para ir a ver Resident Evil 4! El problema es que es para mayores de 18, así que no sé si nos dejarán pasar… espero que sí, porque está en 3D y ¡¡tiene que molar UN MONTONAZOO!! Para los que no sepan de que va (yo sólo he jugado al videojuego, pero está muy guay) es de unas personas, hombres y mujeres, que se dedican a luchar contra zombies y monstruos creados por una asociación llamada Umbrella. Si buscáis fotos en Internet lo veréis, y el tráiler seguro que está en Youtube. ¡¡En serio que está genial!!

Cómo casi me mato

Bueno, esto es algo que habéis estado esperando, jejeje. Os presento…

¡Cómo Nerea casi se mata estas vacaciones! (lo siento, pero está en inglés, es que lo tuve que escribir para un essay de inglés, jejeje).

Something interesting about me could be that I almost got killed this summer. I saw the Death (with his dark dress and his shining scythe ready to catch me) like two inches away from myself.

I was at a cottage. It is a small house, with just two floors. The landscape was breathtaking; everything was covered with greens and browns, surrounding a huge lake of dark blue water. The place was as silence and peaceful as nowhere I had ever been at before. You could hear the insects buzzing far away, deep in the forest, together with the melodic singing of all the birds that live there. It was a very nice place to be.

The last night, we thought of doing something, anything, to celebrate how much fun we had had. So we bought some fireworks, and waited until the shadows where gone. It was midnight.

I was in the house, watching everything through a huge window that covered almost all the front wall. With me were two children and four ladies. Some boys were outside, trying to light the fireworks. Several minutes after, the show began.

The fireworks were incredible; they went up the sky and exploded into a million shining, tiny spots that fell slowly into the lake. Some were green; others blue. There was a big pink one that almost fired a tree.

Then the last firework started. At first, everything was okay; it went up the sky and exploded; but just when the spots reached the dark water, the same firework lit again. It ran parallel to the ground and directly to the lake’s surface. The explosion was extinguished a second after, the light drops lost deep in the water.

The firework lit one last time, towards the house. It incredibly climbed the wood-made-of stairs (thus flouting above the three boys who were standing near the forest) without burning them, flew across a small balcony and exploded just in front of us, against the big window (which, I forgot to say, was half open). The sparkles fell all around us, and thanks God a fire didn’t start just then. The cottage was all made out of wood. No one got burnt, either.

It was an incredible night I will never forget, and the only interesting thing about me I can think about right now.

Primera Semana

Día 09-07-2010 (primer día en el cole)

Lo bueno de mi primer día en el cole en Canadá, es que no empezaba hasta la 1.30.

Lo malo era que, como soy una novata, he tenido que pringar y estar ahí una hora antes, supuestamente para hacer un tour por el edificio.

Así que a las 12.00 ya estaba lista y comida. Había quedado con mi madre de acogida (Jackie de aquí en adelante) en que se pasaría a recogerme para llevarme al cole sobre las 12.10.

Admitiré que llegó bastante puntual (sobre las 12.14) pero, como no estaba muy segura de si habíamos quedado a en punto o a y diez, estaba con los nervios atacados ya antes de empezar.

Sobre las 12.11 ya estaba sudando la gota gorda, pensando que llegaba tarde. Creía que Jackie se había olvidado de mí. Tuve que recordarme lo responsable que es unas cuantas veces antes de convencerme.

Llegué al colegio cerca de las 12.20. Lo primero que hice fue llamar a Paula. Dos veces. Como no lo cogía, empecé a agobiarme. No quería pasar por todo eso sola.

Me había puesto ropa larga pensando que haría frío (lo cual no ha ocurrido) así que, llegados a este punto y con la mochila (pesada como un tonel, por cierto) continuamente contra la espalda, estaba sudando como un pollo. No era muy cómodo que digamos.

Al final tuve que conformarme con mandarle un mensaje y rezar para que contestara. Así que llevé el móvil todo el rato en la mano (porque todavía no me había dado cuenta de que mis fantásticos vaqueros nuevos sólo tienen dos bolsillos detrás).

[Info. extra: Cuando fui al cole a firmar mi registro de entrada, me dieron una carta que explicaba el planning de hoy.] En mi carta decía que debía mirar cuál era mi primera clase (todavía no tenía mi horario) en unos papeles grandes que había por todo el colegio.

Para mi sorpresa, el sitio estaba plagadito. Había muchos estudiantes rondando por los pasillos y buscando sus nombres en el papel, hablando con amigos del veranito…

Ya era las 12.30 y aún no sabía nada. Había encontrado mi nombre en la lista (hasta ahí me llegó, jejeje) pero no entendía nada. Decía así:

APELLIDO    NOMBRE      GRADO    Nº DE CLASE      CLASE

NOVO         NEREA            10             P8            GPP (y unos nºs raros)

Así que decidí ponerme a buscar la biblioteca (donde se daba el tour para novatillos) y desistir de encontrar mi 1ª clase (ni idea de qué significa GPP).

Después de mucho esfuerzo (y con la ayuda de una profesora de secretaría, que amablemente nos condujo a mí y a otros dos nuevos hasta el lugar de encuentro) finalmente empecé el tour.

Mi primera impresión del colegio resultó ser la acertada: es ENORME. Dos pisos, cien pasillos y MILES de clases. Cada una numerada siguiendo un orden que desconozco por completo. Por lo demás, mola un montón: las paredes están pintadas con dibujos del tema de las clases (galaxias para ciencias, ordenadores para tecnología, personas dibujando para arte…).

Al final del tour, pasó algo genial: ¡Paula me llamó! Acababa de llegar al colegio (¡a buenas horas mangas verdes!) porque, al parecer, no le habían dicho que había un tour una hora antes.

Así que a las 13.20 ya estábamos las dos juntas, buscando nuestras clases. Ver el mapa del colegio que Paula traía (oooh… O.o práctico…) ayudó un montón. Descubrí que mi clase era fuera del edificio, en una de las casetas que hay al fondo, junto al campo de fútbol.

Así que anduve hasta las casetas, para encontrarme con que pasaban de la 7, a la 9. Y sí, la mía era la 8, la inexistente. No estaba teniendo mucha suerte hoy…

Además de no estar numerada, y al contrario que la de al lado, no había ningún cartel que indicara qué clase se tomaba ahí. Así que sí, fueron unos diez minutos (la clase no empezaba hasta las 13.30) de horror, desesperación y mucho, mucho nervio. Por no incluir que no había NADIE cerca. Así que ni forma de saber si estaba en el lugar correcto.

A las 13.30 exactas, cuando ya estaba a punto de darme un ataque, aparecieron dos profesoras y se acercaron a mi caseta (THANKS GOD!!!). Entré con ellas. En seguida se dieron cuenta de que soy española (eh, es mi primer día, me cuesta un poco hablar). Nada más sentarme, me dijeron que tenía que ir a ver a Mrs. Labelle, de students guidance, porque me buscaba para cambiar mi horario (cambio necesario porque tengo que hacer mates del grado 11, y estaba en la lista de espera). Así que, cuando ya por fin me había asentado en al extraña clase GPP, tuve que salir e ir, otra vez, hasta secretaría.

Cuando llegué al students guidance, estaba LLENO de gente. Entonces recordé que se suponía que el profesor de tu primera clase sería quién te diera tu horario… y yo me había ido sin el mío. Increíble, pero cierto.

Así que estaba incluso más agobiada e increíblemente más nerviosa, cuando finalmente pude hablar con Mrs. Labelle. Y entonces me di cuenta de lo embotado que tenía el cerebro. ¿Cómo me iban a dar mi horario, si todavía no estaba hecho? ¡Pero si, de hecho, iba ahora a terminarlo! En fin…

Con que, gracias al cielo y a unos cuantos profesores, ¡conseguí llegar puntual y contenta (y con el horario en la mano) a mi segunda clase! (Uff… espero que a Paula le haya ido mejor…).

Me tocaba ciencias, así que sólo había sitios por parejas. Y todas las filas, excepto una mesa en la primera, estaban ocupadas.

Como no, me senté sola en la mesa. No es que no quiera hacer amigos: es que no quiero ni que me echen, ni que me miren mal. Así que cogí la mesa libre.

En poco menos de dos minutos, la sala se llenó al completo. De hecho, estaba llena a rebosar. Hubo gente que tuvo que sentarse en los bordes de una pequeña barra (estilo la de los bares, pero un poco más ancha) que rodeaba las mesas. Todo enfrentaba a la mesa de la profesora, que tenía una gran pizarra detrás.

Así que, obviamente, como la clase estaba llena… pues alguien se tuvo que sentar a mi lado. Un tal Jake, según la lista de la profesora (muy maja y jovencita, por cierto), que no me dirigió la palabra en toda la clase. Aunque era muy guapo, jijiji. Lo malo es que salió pitando, y el primerito, de la clase en cuanto sonó la campana. ¡Qué desagradable!

Llegar a la clase de inglés fue fácil; sólo tenía que cruzar el primer piso y ya estaba. [¡Cacho pantallón plasma que tienen ahí! Madre mía, ¡es una tele enorme!]

Esta vez fui una de las primeras en entrar (la tercera, para ser más exactos). Las mesas eran individuales (admitiré que me alegré en cuanto las vi…) así que cogí y me senté en una esquinita, en la primera fila, otra vez (no es que sea una empollona, pero es que sé que los amigotes vagos de toda la vida que no hacen más que hablar y molestar siempre se sientan al final). [Una tontada por mi parte, porque de hecho ahora me siento justo al lado de algunos de los liantes de la clase]

Cuando llegó la profesora, pasó algo que me obligó a romper mi rutina de “no hablar”. Nos pidió (más bien nos mandó) que nos levantáramos y nos colocáramos en una línea, en orden alfabético.

Por suerte, dos chicas que se han puesto justo enfrente de mí eran R y N. Lo único que he tenido que hacer ha sido preguntarle a la chica N su apellido completo. Empezaba por Ni, así que les he pedido que me hicieran un hueco en medio. ¡Y así de rápido me he colocado! =D

Un poco después, cuando la línea ya estaba casi formada, se me ha acercado una chica que ya había visto antes por el cole y que me había llamado mucho la atención; no sólo porque iba en silla de ruedas, ¡sino porque tenía el pelo blanco! Teñido, imagino, pero molaba un montón… xD

Lo único que ha hecho ha sido preguntarme mi apellido; luego se ha colocado un poco más adelante, y así se ha terminado la fila. Entonces la profesora ha empezado a llamar a los alumnos y a decirles dónde debían sentarse (en orden alfabético para que se aprenda más rápido los nombres, supuestamente…).

Entonces ha sido cuando mi buena suerte se ha vuelta a agotar. Ha dicho el nombre de la chica N; hasta aquí todo bien. Se ha sentado y entonces yo me he acercado… pero en vez ha dicho el nombre de la chica R, y ésta ha cogido y se ha sentado en MI sitio.

“Disculpe, creo que se me ha saltado…”

Je, je, je. Al final, ha resultado ser que no me tenía en su lista por todo ese lío con mi horario, así que me ha apuntado, ha echado a la chica R (quién, por cierto, estaba rebosante de alegría porque le había tocado justo detrás de su amiga) y me ha sentado a mí ahí. Creo que así ha sido como me he hecho mi primer archienemigo, jejeje xD.

Al final de la clase ha sido cuando han empezado los problemas de verdad. Tenía que ir al gimnasio 3 para mi siguiente clase, y eso estaba en el 2º piso. Así que he subido y he empezado a buscar. Entonces he visto a Paula.

“¡PAULA!” Supongo que ya me os imagináis, gritando por el pasillo. “¡Hola!… ¿Qué tal?… Sí, yo genial… Bueno, ¡adiós!” Sí, lo sé, conversación rápida, pero bueno, teníamos prisa. Había que encontrar la clase en 5 minutos, y ya habían pasado al menos 4 y medio.

Paula también estaba perdida, así que buscamos primero su clase (porque yo la mía ya la tenía localizada, si el problema era que no se abría la maldita puerta…).

Así que encontramos la clase de Paula, muy cerca del gimnasio. Y yo, como no sabía cómo entrar, bajé al 1º piso y abrí la puerta del Gym 1-2. Desgraciadamente, había gente y no eran de mi clase (estaban jugando al baloncesto). Además, no veía escalera alguna y la clase ya había empezado… Me daban ganas de gritar.

Así que salí y… ¡de pura potra me choqué con una profesora! Mi suerte había vuelto, ¡y con fuerzas renovadas! Porque, además, resultó ser la profe de español, jejeje =D (aunque no era nativa, eso se notaba…). Le pregunté por el Gym 3 y ella me llevó, amablemente. Al final, resultó que sí que había que cruzar el Gym 1-2, abrir una puerta (la del vestuario de los chicos), subir unas escaleras y… ¡bingo! mi clase, aunque ya empezada.

Durante el periodo entero traté de prestar toda mi atención al profesor, pero no funcionó muy bien. Un chico encapuchado, que daba un poco de miedo (típico macarra/fumata/colgado), se giraba cada dos por tres y me miraba. En una de éstas, nuestras miradas se juntaron y él me sonrió.

Vale, ¿estoy flipando o qué? Miré a mí alrededor; sí, seguro que le estaba echando miraditas a la chica que tenía yo al lado. Era guapa, seguramente india, y también le miraba.

Un momento. ¡La conocía! La había visto antes durante el tour de alumnos y, si no recordaba mal, iba a grado 11… mi mirada se desvió directamente hacia  la diminuta pizarra enfrente de mí. Decía así:

PERSONAL FITNESS                           GRADE 11

Llegados a este punto ya se me había olvidado aquel extraño chaval; ¡Mrs. Labelle se habían equivocado y me había puesto en un grado más! Porque claro, hacía mates del grado 11. Bueno, al menos eso explicaba porque todos eran TAN grandes y barbudos, jejeje xD.

En realidad, no me importaba mucho y había querido hacerme amiga de la chica india desde que la vi (idea que rechacé cuando me enteré de que tenía un año más), así que…

La clase terminó pronto. Me eché la mochila al hombre y empecé a tener nuevas preocupaciones. Se suponía que el autobús del cole me llevaría a casa, pero no tenía yo muy claro dónde me dejaría.

“Where are you from?”

Aquel chico encapuchado se me había plantado justo delante, cortándome el paso.

Hablé con él durante todo el camino hasta el la parada del bús. Descubría que se llamaba Steven y que su padre era cocinero (viajaba mucho). El chaval hablaba por los codos, lo cual era bueno, y parecía majo y amable. De todas formas, había algo en él, algo en la forma en que me miraba y hablaba, que no me gustaba nada. No sabría explicar por qué, pero ése chico me da un bad feeling.

Así que nos despedimos y yo subí al autobús. Bajé unas cuatro paradas antes, en nuestra casa (la de Jackie) en vez de en la de los abuelos. Por suerte, justo pasaba por ahí ella, en su coche, yendo a recoger a Michaela. Las dos fuimos juntas, y luego ella me enseñó la parada correcta (es la misma para bajar que para subir).

Espero que mañana la cosa vaya mejor…

Día 09-08-2010 (2º día en el cole)

Hoy he conocido a mi profe de mates. Nos ha puesto un examen corto, de repaso, que era bastante fácil (aunque había una cosa que no entendí).

El resto del día fue genial, a excepción de educación física.

La clase era justo después de comer y todos teníamos la comida todavía danzando. Además, ese día me había despertado con un dolor de tripa tremendo, y echar a correr no ayudó…

Pero antes de nada, os contaré lo que hicimos al principio de la clase: fue MUY divertido =D.

Había pasado algo raro: me daba la sensación de que la clase se había doblado de la noche a la mañana. Había un chico, en especial, grandote y muy guapa (me recuerda un montón a Emmett, el de Crepúsculo) que no me sonaba de nada. Era muy majo y gracioso. Otro chico, Jessie, con unos ojos azules preciosos, también me hizo reír varias veces.

Lo que hicimos fue algo sencillito; nos aprendimos nuestros nombres y deportes favoritos.

El juego iba así: nos sentábamos todos en el suelo, formando un gran círculo. Yo estaba sentada al lado de la chica india (que resulta llamarse Srea) y de otra chica, muy grande, llamada Emily. Les gusta el tenis y el bádminton, jejeje ;) .

Así que el juego iba así: tenías que decir el nombre y el deporte de todos los que tenías a tu izquierda y luego te presentabas.

Cuando llegó mi turno, solté “I’m Nerea and I like biking.”

“Stole mine!”  exclamó Tyler desde la otra punta (era el último del círculo y estaba sentado justo delante de mí).

El juego siguió como si nada, jejeje, y nadie parecía recordar nuestros nombres (el de Srea y el mío). Creo que fueron los que mejor se aprendieron, ¡porque tuvimos que repertirlos casi treinta veces! (somos 26 en la clase).

Cuando le llegó el turno a Tyler, su deporte fue el Pin pon, jejeje xD. El único que no habíamos dicho, de hecho (porque no se podía repetir el deporte).

Entonces nos levantamos y fuimos hacia la zona de las taquillas (os pongo un mapa del cole para que os ubiquéis, jejeje). Ahí hicimos un ejercicio sencillo: correr entre las taquillas de distintas formas (horizontal, mezclando los pies, con los talones altos…).

A continuación, corrimos por el pasillo, bajamos las escaleras a toda caña y salimos al campo de rugby. Para entonces ya me iba el corazón a cien.

Estuvimos corriendo durante 10 minutos. A los cinco ya estaba petada. A los siete me empezó a doler la tripa TANTO que primero dejé de correr, y luego ya me tuve que sentar. En serio, me encontraba fatal.

Entonces fue cuando me di cuenta de los majos que eran mis compañeros. ¡Casi todos se pararon a preguntarme si estaba bien, e incluso hubo algunos que me dieron consejos! Camina con las manos en la cabeza si te cuesta respirar, no te pares porque si no te costará luego más aún seguir, mejor ve andando… Les dije que me encontraba mal y que iba a esperar al profesor.

La clase acabó y todavía no había llegado el profe. Todos los demás empezaron a andar hacia el colegio… todos menos el profesor, que se giro de repente y se me acercó. Alguno de mis compañeros debía haberle dicho dónde y cómo estaba =D.

Así que me levanté y empecé a caminar. Me encontraba tan mal, que a mitad de camino… “¡Buaaggh!”

Luego me junté con el profesor. Sentía la boca ácida y el dolor apenas había remitido.

Me dijo que me parara un rato, con la cabeza gacha y las manos en las rodillas. Lo hice durante poco más de medio minuto, hasta que me encontré mejor.

Volviendo al colegio me preguntó sobre mi estancia en Canadá. Me dijo que había conocido a Javier, jejeje. A Paula también le había dicho alguien lo mismo, así que imagino que Javi fue muy popular xD.

El resto del día fue bien, el dolor ya había desaparecido casi por completo cuando llegué a clase de inglés, ¡e incluso bajé bien en el bus!

Día 09-09-2010 (tercer día en el colegio)

Hoy, igual que ayer, sólo ha pasado algo interesante durante la clase de Educación Física.

Para empezar, hemos hecho un juego (otra vez) para repasar nuestros nombres. En el juego nos poníamos en dos filas paralelas, enfrentándonos,  e íbamos diciendo el nombre y el deporte de los que teníamos delante. Luego pasamos a los 10 min. dando vueltas.

El recorrido de hoy ha sido ¡¡¡INCREÍBLE!!!

Y me refiero a increíble porque, ni he vomitado (de hecho he corrido hasta los 9.50, más o menos), y porque hemos estado dando vueltas dentro del colegio.

El recorrido era el siguiente (íbamos haciendo una pequeña vueltecita): primero corríamos hasta el final del pasillo (en el 2º piso), bajábamos las escaleras, corríamos por el pasillo de abajo hasta llegar al pit, subíamos una curva en espiral que rodea el pit y de vuelta al principio. Cinco minutos después, cambiábamos de dirección (subiendo las escaleras y bajando el pit).

Este recorrido me ha gustado mucho porque he podido ver el colegio (que está muy chulo) y porque, como había alumnos en el pit animándonos, me he divertido un montón. Además, iba escuchando música, así que mejor aún.

Al final del día me he bajado una parada más tarde, sin tener idea alguna de dónde estaba, pero al final me he encontrado y he conseguido volver a casa yo solita =D jejeje

Chocolate

Hoy, señores, ¡he probado el mejor chocolate de toda mi vida! Es raro, porque en realidad no sabía a chocolate… al menos no el que yo suelo comer. Este no te dejaba ese sabor empalagoso después de habértelo comido… Era chocolate de verdad, del bueno que no tiene ninguna tontada artificial.

Era made in Ghana. Lo ha traído un primo de mi familia, que venía hoy a visitar.

A parte de eso, hoy no ha pasado nada más.

Pero, os lo aseguro, y siento insistir, ha sido EL MEJOR chocolate que JAMÁS he probado… lo próxima vez que lo compréis, ¡aseguraros de que viene de Ghana ;) !

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