Día 09-07-2010 (primer día en el cole)
Lo bueno de mi primer día en el cole en Canadá, es que no empezaba hasta la 1.30.
Lo malo era que, como soy una novata, he tenido que pringar y estar ahí una hora antes, supuestamente para hacer un tour por el edificio.
Así que a las 12.00 ya estaba lista y comida. Había quedado con mi madre de acogida (Jackie de aquí en adelante) en que se pasaría a recogerme para llevarme al cole sobre las 12.10.
Admitiré que llegó bastante puntual (sobre las 12.14) pero, como no estaba muy segura de si habíamos quedado a en punto o a y diez, estaba con los nervios atacados ya antes de empezar.
Sobre las 12.11 ya estaba sudando la gota gorda, pensando que llegaba tarde. Creía que Jackie se había olvidado de mí. Tuve que recordarme lo responsable que es unas cuantas veces antes de convencerme.
Llegué al colegio cerca de las 12.20. Lo primero que hice fue llamar a Paula. Dos veces. Como no lo cogía, empecé a agobiarme. No quería pasar por todo eso sola.
Me había puesto ropa larga pensando que haría frío (lo cual no ha ocurrido) así que, llegados a este punto y con la mochila (pesada como un tonel, por cierto) continuamente contra la espalda, estaba sudando como un pollo. No era muy cómodo que digamos.
Al final tuve que conformarme con mandarle un mensaje y rezar para que contestara. Así que llevé el móvil todo el rato en la mano (porque todavía no me había dado cuenta de que mis fantásticos vaqueros nuevos sólo tienen dos bolsillos detrás).
[Info. extra: Cuando fui al cole a firmar mi registro de entrada, me dieron una carta que explicaba el planning de hoy.] En mi carta decía que debía mirar cuál era mi primera clase (todavía no tenía mi horario) en unos papeles grandes que había por todo el colegio.
Para mi sorpresa, el sitio estaba plagadito. Había muchos estudiantes rondando por los pasillos y buscando sus nombres en el papel, hablando con amigos del veranito…
Ya era las 12.30 y aún no sabía nada. Había encontrado mi nombre en la lista (hasta ahí me llegó, jejeje) pero no entendía nada. Decía así:
APELLIDO NOMBRE GRADO Nº DE CLASE CLASE
NOVO NEREA 10 P8 GPP (y unos nºs raros)
Así que decidí ponerme a buscar la biblioteca (donde se daba el tour para novatillos) y desistir de encontrar mi 1ª clase (ni idea de qué significa GPP).
Después de mucho esfuerzo (y con la ayuda de una profesora de secretaría, que amablemente nos condujo a mí y a otros dos nuevos hasta el lugar de encuentro) finalmente empecé el tour.
Mi primera impresión del colegio resultó ser la acertada: es ENORME. Dos pisos, cien pasillos y MILES de clases. Cada una numerada siguiendo un orden que desconozco por completo. Por lo demás, mola un montón: las paredes están pintadas con dibujos del tema de las clases (galaxias para ciencias, ordenadores para tecnología, personas dibujando para arte…).
Al final del tour, pasó algo genial: ¡Paula me llamó! Acababa de llegar al colegio (¡a buenas horas mangas verdes!) porque, al parecer, no le habían dicho que había un tour una hora antes.
Así que a las 13.20 ya estábamos las dos juntas, buscando nuestras clases. Ver el mapa del colegio que Paula traía (oooh… O.o práctico…) ayudó un montón. Descubrí que mi clase era fuera del edificio, en una de las casetas que hay al fondo, junto al campo de fútbol.
Así que anduve hasta las casetas, para encontrarme con que pasaban de la 7, a la 9. Y sí, la mía era la 8, la inexistente. No estaba teniendo mucha suerte hoy…
Además de no estar numerada, y al contrario que la de al lado, no había ningún cartel que indicara qué clase se tomaba ahí. Así que sí, fueron unos diez minutos (la clase no empezaba hasta las 13.30) de horror, desesperación y mucho, mucho nervio. Por no incluir que no había NADIE cerca. Así que ni forma de saber si estaba en el lugar correcto.
A las 13.30 exactas, cuando ya estaba a punto de darme un ataque, aparecieron dos profesoras y se acercaron a mi caseta (THANKS GOD!!!). Entré con ellas. En seguida se dieron cuenta de que soy española (eh, es mi primer día, me cuesta un poco hablar). Nada más sentarme, me dijeron que tenía que ir a ver a Mrs. Labelle, de students guidance, porque me buscaba para cambiar mi horario (cambio necesario porque tengo que hacer mates del grado 11, y estaba en la lista de espera). Así que, cuando ya por fin me había asentado en al extraña clase GPP, tuve que salir e ir, otra vez, hasta secretaría.
Cuando llegué al students guidance, estaba LLENO de gente. Entonces recordé que se suponía que el profesor de tu primera clase sería quién te diera tu horario… y yo me había ido sin el mío. Increíble, pero cierto.
Así que estaba incluso más agobiada e increíblemente más nerviosa, cuando finalmente pude hablar con Mrs. Labelle. Y entonces me di cuenta de lo embotado que tenía el cerebro. ¿Cómo me iban a dar mi horario, si todavía no estaba hecho? ¡Pero si, de hecho, iba ahora a terminarlo! En fin…
Con que, gracias al cielo y a unos cuantos profesores, ¡conseguí llegar puntual y contenta (y con el horario en la mano) a mi segunda clase! (Uff… espero que a Paula le haya ido mejor…).
Me tocaba ciencias, así que sólo había sitios por parejas. Y todas las filas, excepto una mesa en la primera, estaban ocupadas.
Como no, me senté sola en la mesa. No es que no quiera hacer amigos: es que no quiero ni que me echen, ni que me miren mal. Así que cogí la mesa libre.
En poco menos de dos minutos, la sala se llenó al completo. De hecho, estaba llena a rebosar. Hubo gente que tuvo que sentarse en los bordes de una pequeña barra (estilo la de los bares, pero un poco más ancha) que rodeaba las mesas. Todo enfrentaba a la mesa de la profesora, que tenía una gran pizarra detrás.
Así que, obviamente, como la clase estaba llena… pues alguien se tuvo que sentar a mi lado. Un tal Jake, según la lista de la profesora (muy maja y jovencita, por cierto), que no me dirigió la palabra en toda la clase. Aunque era muy guapo, jijiji. Lo malo es que salió pitando, y el primerito, de la clase en cuanto sonó la campana. ¡Qué desagradable!
Llegar a la clase de inglés fue fácil; sólo tenía que cruzar el primer piso y ya estaba. [¡Cacho pantallón plasma que tienen ahí! Madre mía, ¡es una tele enorme!]
Esta vez fui una de las primeras en entrar (la tercera, para ser más exactos). Las mesas eran individuales (admitiré que me alegré en cuanto las vi…) así que cogí y me senté en una esquinita, en la primera fila, otra vez (no es que sea una empollona, pero es que sé que los amigotes vagos de toda la vida que no hacen más que hablar y molestar siempre se sientan al final). [Una tontada por mi parte, porque de hecho ahora me siento justo al lado de algunos de los liantes de la clase]
Cuando llegó la profesora, pasó algo que me obligó a romper mi rutina de “no hablar”. Nos pidió (más bien nos mandó) que nos levantáramos y nos colocáramos en una línea, en orden alfabético.
Por suerte, dos chicas que se han puesto justo enfrente de mí eran R y N. Lo único que he tenido que hacer ha sido preguntarle a la chica N su apellido completo. Empezaba por Ni, así que les he pedido que me hicieran un hueco en medio. ¡Y así de rápido me he colocado! =D
Un poco después, cuando la línea ya estaba casi formada, se me ha acercado una chica que ya había visto antes por el cole y que me había llamado mucho la atención; no sólo porque iba en silla de ruedas, ¡sino porque tenía el pelo blanco! Teñido, imagino, pero molaba un montón… xD
Lo único que ha hecho ha sido preguntarme mi apellido; luego se ha colocado un poco más adelante, y así se ha terminado la fila. Entonces la profesora ha empezado a llamar a los alumnos y a decirles dónde debían sentarse (en orden alfabético para que se aprenda más rápido los nombres, supuestamente…).
Entonces ha sido cuando mi buena suerte se ha vuelta a agotar. Ha dicho el nombre de la chica N; hasta aquí todo bien. Se ha sentado y entonces yo me he acercado… pero en vez ha dicho el nombre de la chica R, y ésta ha cogido y se ha sentado en MI sitio.
“Disculpe, creo que se me ha saltado…”
Je, je, je. Al final, ha resultado ser que no me tenía en su lista por todo ese lío con mi horario, así que me ha apuntado, ha echado a la chica R (quién, por cierto, estaba rebosante de alegría porque le había tocado justo detrás de su amiga) y me ha sentado a mí ahí. Creo que así ha sido como me he hecho mi primer archienemigo, jejeje xD.
Al final de la clase ha sido cuando han empezado los problemas de verdad. Tenía que ir al gimnasio 3 para mi siguiente clase, y eso estaba en el 2º piso. Así que he subido y he empezado a buscar. Entonces he visto a Paula.
“¡PAULA!” Supongo que ya me os imagináis, gritando por el pasillo. “¡Hola!… ¿Qué tal?… Sí, yo genial… Bueno, ¡adiós!” Sí, lo sé, conversación rápida, pero bueno, teníamos prisa. Había que encontrar la clase en 5 minutos, y ya habían pasado al menos 4 y medio.
Paula también estaba perdida, así que buscamos primero su clase (porque yo la mía ya la tenía localizada, si el problema era que no se abría la maldita puerta…).
Así que encontramos la clase de Paula, muy cerca del gimnasio. Y yo, como no sabía cómo entrar, bajé al 1º piso y abrí la puerta del Gym 1-2. Desgraciadamente, había gente y no eran de mi clase (estaban jugando al baloncesto). Además, no veía escalera alguna y la clase ya había empezado… Me daban ganas de gritar.
Así que salí y… ¡de pura potra me choqué con una profesora! Mi suerte había vuelto, ¡y con fuerzas renovadas! Porque, además, resultó ser la profe de español, jejeje =D (aunque no era nativa, eso se notaba…). Le pregunté por el Gym 3 y ella me llevó, amablemente. Al final, resultó que sí que había que cruzar el Gym 1-2, abrir una puerta (la del vestuario de los chicos), subir unas escaleras y… ¡bingo! mi clase, aunque ya empezada.
Durante el periodo entero traté de prestar toda mi atención al profesor, pero no funcionó muy bien. Un chico encapuchado, que daba un poco de miedo (típico macarra/fumata/colgado), se giraba cada dos por tres y me miraba. En una de éstas, nuestras miradas se juntaron y él me sonrió.
Vale, ¿estoy flipando o qué? Miré a mí alrededor; sí, seguro que le estaba echando miraditas a la chica que tenía yo al lado. Era guapa, seguramente india, y también le miraba.
Un momento. ¡La conocía! La había visto antes durante el tour de alumnos y, si no recordaba mal, iba a grado 11… mi mirada se desvió directamente hacia la diminuta pizarra enfrente de mí. Decía así:
PERSONAL FITNESS GRADE 11
Llegados a este punto ya se me había olvidado aquel extraño chaval; ¡Mrs. Labelle se habían equivocado y me había puesto en un grado más! Porque claro, hacía mates del grado 11. Bueno, al menos eso explicaba porque todos eran TAN grandes y barbudos, jejeje xD.
En realidad, no me importaba mucho y había querido hacerme amiga de la chica india desde que la vi (idea que rechacé cuando me enteré de que tenía un año más), así que…
La clase terminó pronto. Me eché la mochila al hombre y empecé a tener nuevas preocupaciones. Se suponía que el autobús del cole me llevaría a casa, pero no tenía yo muy claro dónde me dejaría.
“Where are you from?”
Aquel chico encapuchado se me había plantado justo delante, cortándome el paso.
Hablé con él durante todo el camino hasta el la parada del bús. Descubría que se llamaba Steven y que su padre era cocinero (viajaba mucho). El chaval hablaba por los codos, lo cual era bueno, y parecía majo y amable. De todas formas, había algo en él, algo en la forma en que me miraba y hablaba, que no me gustaba nada. No sabría explicar por qué, pero ése chico me da un bad feeling.
Así que nos despedimos y yo subí al autobús. Bajé unas cuatro paradas antes, en nuestra casa (la de Jackie) en vez de en la de los abuelos. Por suerte, justo pasaba por ahí ella, en su coche, yendo a recoger a Michaela. Las dos fuimos juntas, y luego ella me enseñó la parada correcta (es la misma para bajar que para subir).
Espero que mañana la cosa vaya mejor…
Día 09-08-2010 (2º día en el cole)
Hoy he conocido a mi profe de mates. Nos ha puesto un examen corto, de repaso, que era bastante fácil (aunque había una cosa que no entendí).
El resto del día fue genial, a excepción de educación física.
La clase era justo después de comer y todos teníamos la comida todavía danzando. Además, ese día me había despertado con un dolor de tripa tremendo, y echar a correr no ayudó…
Pero antes de nada, os contaré lo que hicimos al principio de la clase: fue MUY divertido =D.
Había pasado algo raro: me daba la sensación de que la clase se había doblado de la noche a la mañana. Había un chico, en especial, grandote y muy guapa (me recuerda un montón a Emmett, el de Crepúsculo) que no me sonaba de nada. Era muy majo y gracioso. Otro chico, Jessie, con unos ojos azules preciosos, también me hizo reír varias veces.
Lo que hicimos fue algo sencillito; nos aprendimos nuestros nombres y deportes favoritos.
El juego iba así: nos sentábamos todos en el suelo, formando un gran círculo. Yo estaba sentada al lado de la chica india (que resulta llamarse Srea) y de otra chica, muy grande, llamada Emily. Les gusta el tenis y el bádminton, jejeje
.
Así que el juego iba así: tenías que decir el nombre y el deporte de todos los que tenías a tu izquierda y luego te presentabas.
Cuando llegó mi turno, solté “I’m Nerea and I like biking.”
“Stole mine!” exclamó Tyler desde la otra punta (era el último del círculo y estaba sentado justo delante de mí).
El juego siguió como si nada, jejeje, y nadie parecía recordar nuestros nombres (el de Srea y el mío). Creo que fueron los que mejor se aprendieron, ¡porque tuvimos que repertirlos casi treinta veces! (somos 26 en la clase).
Cuando le llegó el turno a Tyler, su deporte fue el Pin pon, jejeje xD. El único que no habíamos dicho, de hecho (porque no se podía repetir el deporte).
Entonces nos levantamos y fuimos hacia la zona de las taquillas (os pongo un mapa del cole para que os ubiquéis, jejeje). Ahí hicimos un ejercicio sencillo: correr entre las taquillas de distintas formas (horizontal, mezclando los pies, con los talones altos…).
A continuación, corrimos por el pasillo, bajamos las escaleras a toda caña y salimos al campo de rugby. Para entonces ya me iba el corazón a cien.
Estuvimos corriendo durante 10 minutos. A los cinco ya estaba petada. A los siete me empezó a doler la tripa TANTO que primero dejé de correr, y luego ya me tuve que sentar. En serio, me encontraba fatal.
Entonces fue cuando me di cuenta de los majos que eran mis compañeros. ¡Casi todos se pararon a preguntarme si estaba bien, e incluso hubo algunos que me dieron consejos! Camina con las manos en la cabeza si te cuesta respirar, no te pares porque si no te costará luego más aún seguir, mejor ve andando… Les dije que me encontraba mal y que iba a esperar al profesor.
La clase acabó y todavía no había llegado el profe. Todos los demás empezaron a andar hacia el colegio… todos menos el profesor, que se giro de repente y se me acercó. Alguno de mis compañeros debía haberle dicho dónde y cómo estaba =D.
Así que me levanté y empecé a caminar. Me encontraba tan mal, que a mitad de camino… “¡Buaaggh!”
Luego me junté con el profesor. Sentía la boca ácida y el dolor apenas había remitido.
Me dijo que me parara un rato, con la cabeza gacha y las manos en las rodillas. Lo hice durante poco más de medio minuto, hasta que me encontré mejor.
Volviendo al colegio me preguntó sobre mi estancia en Canadá. Me dijo que había conocido a Javier, jejeje. A Paula también le había dicho alguien lo mismo, así que imagino que Javi fue muy popular xD.
El resto del día fue bien, el dolor ya había desaparecido casi por completo cuando llegué a clase de inglés, ¡e incluso bajé bien en el bus!
Día 09-09-2010 (tercer día en el colegio)
Hoy, igual que ayer, sólo ha pasado algo interesante durante la clase de Educación Física.
Para empezar, hemos hecho un juego (otra vez) para repasar nuestros nombres. En el juego nos poníamos en dos filas paralelas, enfrentándonos, e íbamos diciendo el nombre y el deporte de los que teníamos delante. Luego pasamos a los 10 min. dando vueltas.
El recorrido de hoy ha sido ¡¡¡INCREÍBLE!!!
Y me refiero a increíble porque, ni he vomitado (de hecho he corrido hasta los 9.50, más o menos), y porque hemos estado dando vueltas dentro del colegio.
El recorrido era el siguiente (íbamos haciendo una pequeña vueltecita): primero corríamos hasta el final del pasillo (en el 2º piso), bajábamos las escaleras, corríamos por el pasillo de abajo hasta llegar al pit, subíamos una curva en espiral que rodea el pit y de vuelta al principio. Cinco minutos después, cambiábamos de dirección (subiendo las escaleras y bajando el pit).
Este recorrido me ha gustado mucho porque he podido ver el colegio (que está muy chulo) y porque, como había alumnos en el pit animándonos, me he divertido un montón. Además, iba escuchando música, así que mejor aún.
Al final del día me he bajado una parada más tarde, sin tener idea alguna de dónde estaba, pero al final me he encontrado y he conseguido volver a casa yo solita =D jejeje