Sólo un poco más.

-Sólo un poco más.

Ayer, viernes, estaba convencida de que podría como mínimo empezar mi proyecto de Ciencias, sobre la Esquizofrenia, pero no fue así. Me imaginaba que estaría tranquilamente, sola en la casa con Michaela toda la tarde, hasta que Jackie volviera del cine. Llevaba apenas una hora en el ordenador cuando llegaron las dos, acompañadas por Judy, y me obligaron a prepararme para ir a cenar con ellas. En realidad, me apetecía, pero es que pasarse toda la noche preocupada por el trabajo, con punzadas de culpabilidad atacándome constantemente y mi lado responsable quejándose a gritos… pues lo hizo duro, pero al final fui.

A todas aquellas personas que creen haber comido alitas de pollo alguna vez en su vida, os aseguro que no habéis probado nada hasta que vais al Wild West Wings y os pedís las Honey Blues. Han sido las mejores alitas de pollo de toda mi existencia y espero que no las últimas. Tenían una mezcla de dos salsas que puede sonar perturbadora, pero la verdad es que combinaban divinamente bien; la primera era honey garlic, que significa miel con ajo, y por encima tenía queso azul fundido, cálido pero son llegar a arder. Madre mía, si estaba bueno.

Después de esta cena de dioses, nos volvimos a casa en el coche de Judy. Era apenas un viaje de cinco minutos. Sólo tengo que decir que, es sorprendente lo que pueden cundir cinco meros minutos. Nuestro plan inicial era ir a casa, ver un peli y a dormir. Cuando salimos del coche, había cambiado… un poquito.

Corrimos dentro como si nos fuera la vida en ello. Las escaleras apenas supusieron obstáculo alguno para mis piernas y mi respiración ya estaba suficientemente acelerada, así que no importó. Agarramos los pijamas, ropa de recambio, un cepillo de dientes y la crema y lo aplastamos todo en una maletita.

Ugh. Me duele la cabeza. Creo que tengo fiebre, pero claro, como Jackie no tiene termómetro pues no hay manera humana de saberlo. Llevo con este catarro desde principios de semana, y ya empieza a hartar. Sé que estoy de bajón, en el sentido de que ahora toso mucho menos y tal, pero aún así es un engorro. Sobre todo teniendo un proyecto de Ciencias sin empezar y para el lunes. Ah, por no incluir el examen de Gimnasia, y eso que el profesor ha dicho que siempre los hace dificilísimos.

Volviendo a ayer, subimos de nuevo al coche de Judy e hicimos todo el viaje hasta su casa. Nada más llegar, se nota que la mujer tiene mucho dinero. Estamos hablando de un jacuzzi en su baño (con sitio para dos), otro en el jardín, una piscina con trampolín, dos o tres neveras, unas pocas teles plasma y muuuuuuchas cosas más. Así que sí, lo pasamos genial. Vimos la película, comimos tarta, se metieron al jacuzzi durante una hora entera (llamándome gallina todo el rato porque me negaba rotundamente a entrar con ellas) la cual yo aproveché para terminarme el libro de Inglés (bueno, al menos hice algo), vimos otra película, comimos más tarta, hablamos un buen rato y nos fuimos a dormir. La verdad es que estuvo muy bien.

De toda la tarde, voy a destacar dos sucesos que, digamos, me interesaron e incluso sorprendieron. Para empezar, Jackie y Judy se pasaron toda la segunda película pasándose el móvil de la primera e intercambiándose mensajitos con un señor/a del cual no nos hablaron. Cada poco rato vibraba el aparato, Jackie lo leía, se reía, se acercaba a Judy para que no la oyéramos, cuchicheaba algo y le pasaba el móvil. Judy contestaba, entre carcajadas, y se lo devolvía. El tiempo entre mensaje y mensaje lo pasaban comentando lo que quiera que estuvieran planeando. A mitad de todo esto, yo, que ya las había empezado a mirar raro (y Jackie ya se había fijado en cómo las observaba), les dije, casualmente:

-Parecéis una pareja de adolescentes con un novio secreto, ¿se puede saber qué estáis tramando?

Ellas se rieron pero, por supuesto, no me contestaron. Por la mañana, hoy, todavía comentaban los mensajitos, aunque ya no enviaron nada más.

Otra cosa que me llamó la atención eran los sillones del salón. Eran de cuero marrón oscuro y se balanceaban suavemente, como la cuna de un bebé. Me recordaban muchísimo a los de la casa de Jorge. Me acuné delicadamente durante toda la noche, levantándome tan sólo cuando era completamente necesario. Me invadió una sensación extraña mientras me balanceaba en la silla; una mezcla de punzante añoranza por mis amigos y una extraña tranquilidad causada por un falso sentimiento de seguridad, como si alguien me estuviera cuidando y protegiendo, acunándome en sus brazos para que me quedara dormida. Era una sensación muy reconfortante.

Por la noche, llegó el sueño. Apenas recuerdo lo que ocurría. Mi mente guarda flashes de imágenes difusas, donde tan sólo puedo diferenciar a personas entre una masa deforme de gente. Creo que estamos en un colegio; no es un sitio cualquiera, sin embargo. Es el de mi mente; mi colegio de España, como está siempre que sueño con él. Es tan sólo un poco distinto al real, de hecho; mismo tamaño pero acompañado de una sensación de enormidad. Esta vez, al segundo piso le habían incluido las taquillas de mi instituto canadiense. Apenas recuerdo de que iba el sueño; no sé cómo empieza ni cómo acaba.

Hay una parte que, en cambio, se ha quedado grabada en mi subconsciente. Tan sólo había chicas, de mi edad, llenando la escena. Estamos en un gran comedor, muy parecido al de Hogwarts solo que más pequeño, como si lo hubieran prensado por delante y atrás. Las velas, colocadas ordenadamente en varios candelabros, cuelgan del techo en vez de estar suspendidas en el aire, bañando la estancia con una luz dorado cálido. Sé que pasó algo antes de donde yo recuerdo; mis sueños tienen personalidad propia, como cualquier persona, y por eso sé que, por muy raros o descabellados que sean, tienen un principio y un final. No salen de la nada, como si empezaras a leer un libro por la mitad. Por eso, sé que, de alguna manera llegué al comedor y me encontré con todas las chicas. A la única que reconozco es a Paula, otra de esas personas que ha poblado mis sueños desde que llegué a Canadá.

La escena empieza conmigo subida a los candelabros. Solo que no son exactamente los candelabros. Son unas ruedas extrañas, planas y horizontales, con agujeritos y de un azul plateado. Varias proyecciones, lo suficientemente grandes como para llenar mis puños, rodean la base del círculo, mirando hacia el suelo. Son unos objetos extraños, pero yo me balanceo, saltando de uno a otro, como si fuera un mono bailando entre las ramas de la jungla. Es duro y me cuesta bastante, pero al final consigo llegar hasta el final. He pasado por encima de todas las mesas de la izquierda, ignorando la fila de la derecha. Cuando mis pies tocan el suelo me estabilizo y espero a los aplausos, que llegan apenas segundos después. Todas las chicas sonríen, Paula en especial. Claro, ahora le toca a ella. Tiene ganas, lo sé por su expresión, pero también está nerviosa y se podría decir que hasta un poco asustada. Una gotita de sudor corre por su frente, cruza su mejilla y cuelga de su barbilla durante un instante; luego, tranquila y lentamente, cae en picado hacia el suelo, donde estalla en miles de gemelas brillantes. Gemelas. Ugh.

Paula me mira intensamente, esperando. Yo asiento y ella me devuelve el gesto. Es la hora. Tenemos que salvar el mundo.

Este sueño es distinto a todos los demás. Mi mente piensa en español todo el rato, e incluso yo creía que los personajes hablaban mi mismo idioma, pero cuando recuerdo a mi profesora de inglés (Wickett es la última de las personas que ha plagado mi subconsciente) entrando en la escena, poco rato después, sé que lo dijo en inglés. Así que, poco a poco, están tomando posesión de mí. Paula lo odia, y la verdad es que a mí me incomoda. Lentamente, vamos notando cosas que no nos pasaban hasta que llegamos aquí; palabras que salen antes en inglés que en español, o frases que nos traban la lengua con facilidad, tan sólo por estar en nuestro idioma natal, cuando antes eran tan típicas como sencillas. No sólo nuestros pensamientos, sino también nuestros sueños, están siendo poco a poco vaciados y rellenados, cambiando las dos lenguas la una por la otra.

Le indico a Paula que se acerque conmigo hasta la mesa contigua a aquella donde he bajado yo. Ella señala el utensilio que cuelga de la pared. Apenas lo recuerdo ya; no sé si había tan sólo uno, móvil, o varios esparcidos por la fila derecha, igual que mis ruedas. Esta cosa, en cambio, es mate. Un muelle rectangular, que de alguna forma tiene dos plataformas (del tamaño de unos pies pequeños, como los de Paula) en la barra de arriba, y se abre hasta más o menos medio metro. Recuerdo que era colorida, pero de un azul grisáceo a la vez. A la derecha del muelle había otro objeto, probablemente redondo, que ha parecido borrarse completamente de mis recuerdos.

Paula recorre la fila montada en el muelle, o al menos eso imagino. Sé que le estoy dando la espalda, pero de alguna forma extraña, veo como trabaja hasta llegar a la otra punta, como si fuera otra persona mirando sobre mi propio hombro. Poco rato después, Paula vuelve conmigo y las demás chicas.

Entonces noto el enorme óvalo en mitad del comedor, colgando del techo junto a los candelabros. Es blanco brillante, como si estuviera cubierto de purpurina plateada, y tiene circulitos en relieve decorando toda la superficie. Sé que estaba hueco, aunque no lo vi por dentro. Por su tamaño, habría cabido un bebé recién nacido.

El sueño toca fin poco después, cuando Wickett entra en el comedor por unas puertas dobles enormes, de color rojo madera. Parece enfadada y viene acompañada de un montón de profesores. De alguna manera, me recuerda a McGonagall.

-Lo sabemos. –digo yo, con una voz a la vez amenazadora y calmada.

-Diamonds. –contesta Wickett.

Sé que el propósito de todo lo que hicimos Paula y yo, con las ruedas y el muelle respectivamente, no era un juego, sino un mecanismo para abrir, de alguna manera, el gran óvalo del centro. Sé que contenía los diamantes que nos exigió Wickett más tarde, tanto como sé que no llegué a ver las joyas. Me hubiera gustado, aunque de alguna manera sospecho que los diamantes eran la purpurina brillante que cubría el óvalo. Lo último que sé, es que los profesores buscaban esos diamantes, creo que con malos propósitos. La verdad, no lo tengo muy claro.

Así que sí, últimamente estoy teniendo sueños muy raros, ¡pero la verdad es que son cada vez más divertidos!

Últimas noticias; ¡¡¡NO SALGAN DE CASA!!!

Hoy, lo único que tengo que decir es que hace MUCHO, MUUUUUUUUUUUCHO frío. Recuerdo que hace dos días estaba muy sorprendida (y enfandada, sinceramente) porque la temperatura no subía de -7… pero es que ahora no llega ni a eso.

Esta mañana, me he despertado, tiritando a pesar de llevar puesta una chaqueta. De hecho, y por desgracia, mi cuarto es el más frío de la casa (ya que la pared da al exterior, y por lo tanto el viento la está enfriando continuamente). Estamos a principios de invierno. A este paso me temo que voy a acabar teniendo que dormir con la parka.

La nieve me encanta, es cierto, pero la temperatura está empezando a molestarme de verdad. Lo peor de todo es que en el sótano, como está cerrado todo el día y es bastante más pequeño que el resto de la casa, hace muchísimo menos frío (no llega a calor, pero oye, algo es algo ;) ). Me cabrea porque ahí estoy yo, en mi cuarto, congelándome de frío, y aquí está la colada, en una sauna, injustamente secándose a velocidad supersónica. Por eso mismo, bajo siempre que puedo, aunque sea tanto sólo a coger las bebidas para la comida xD.

Para que os hagáis una idea, esta misma mañana estábamos a -14 grados (casi el doble que ayer), lo cual, sumando el factor de viento, daba unos -19, -22 grados aproximadamente. A esto mismo (ya que miramos la temperatura todas las mañanas en la tele) la madre comenta siempre lo mismo:

“¡Hace frío eeeh!”

“Sí, un poco sí…” contesto yo.

“¡Pues tú sólo espera, que no ha hecho más que empezar!”

Entonces me recorre un escalofrío descomunal por la espalda, y asiento. Ahora mismo estamos en la mejor parte de lo que va a ser un descenso en picado. Algunos sitios del Norte están ya a -34 grados.

¿Que qué tengo que decir a todo esto, os preguntaréis?

Pues a parte de un “ande yo caliente, riase la gente”, que ¡¡¡TENGO MIEDOOOO!!! ¡¡Familia y amigos, si acabo congelada estas Navidades, saber que os quiero!!

No sé de qué se quejan…

Hoy tengo muuuuuuuuchas cosas que contar, así que vayamos por orden (de bueno a fantástico):

Para empezar, la nieve ha vuelto y parece que esta vez se va a quedar para largo xD. La verdad es que está todo muy bonito, con el suelo cubierto de blanco y copitos cayendo (pero poco a poco) todo el rato. Eso sí, por las mañanas es un poco… letal, se podría decir, e inoportuno. Últimamente tengo que salir con el gorro, la bufanda, los guantes, las botas y el abrigo (a este paso, igual acabo comprándome unos pantalones de ski y todo…). Según Paula, la temperatura se niega a subir de los -7 grados, así que se puede decir que hace un pelín de frío ;) . Para que os hagaís una idea, hoy iba yo hacia mi clase de mates, que está en una caseta a unos treinta pasos del colegio. En cuanto he salido por la puerta, parecía como si hubieran convertido el campo en una pista de ski. Sin exagerar, venía una brisilla helada que levantaba la nieve (más polvo que cualquier otra cosa) y la hacía bailar en remolinos por todo el lugar. El cielo ha estado encapotado todo el día, así que tampoco ayudaba mucho xD.

En segundo lugar, hace poco que mi host mom me dijo que íbamos a ir a los Estados Unidos estas Navidades para celebrarlas con los familiares que tienen ahí y tal (lo cual no me parece mal :) ). Lo que no me contó hasta hace apenas unas horas, es que está planeando llevarme a un lugar muy especial. No es un sitio que contara en mi lista de verlo-antes-de-palmarla, pero la verdad es que no me importaría visitar para observarlo y todo eso… xD. Por si os pica la curiosidad, os diré que vamos a un pueblecito cercano a Washington, y que me van a llevar a ver la Casa Blanca :D . ¡¡Siendo sincera, tengo muchas ganas!!

Otra cosa que me ha entusiasmado muchísimo es el proyecto que vamos a hacer el lunes que viene en Ciencias. Tiene gracia, porque cuando la profesora lo ha dicho todos estaban como: “¡¡¡NOOO!!! ¡Yo no quiero hacer eso, qué asco!” y yo, sin embargo, iba dando saltitos y repitiendo: “¡¡¡SÍIII!!! ¡Por favor déjame cortar a mí!” (esa última parte iba para mi compañera, quién asintió de inmediato) xD. ¿Que cuál es mi proyecto? ¡¡DISECCIONAR UNA RANA!!

Ya sé que a muchos puede daros un asco mortal, pero a mí ¡¡me mola!! Tengo tantas ganas de que llegué el lunes que casi doy miedo ;) . Por no incluir que esto, frente al experimento de la cebolla, es realmente AUNTÉNTICO AMERICANO. ¿A que no me lo niega nadie?

Finalmente, como un párrafo de conclusión (y por lo tanto breve y conciso) os muestro mi trabajo de inglés, escrito en “verso” (más o menos…). Está ambientando en el libro Macbeth de Shakespeare, así que no os extrañe el vocabulario y la grámatica ;) . Se supone que es uno de los criados hablando sobre el asesinato del rey de Escocia, Duncan, mientras se hospedaba en el castillo de Macbeth (el desconocido asesino, por cierto):

“Mine soul crush’d to dust with the inhuman force of nature herself,

As mine ears were told the darkest of them thoughts.

He, with his warm hands and peaceful mind,

May find his way through the shaken sky

To the deepest love and care of it Heaven.

And may he,

With his stained hands and tortuous mind,

Hide amongst the blackest shadow,

As his broken soul is to be seen and captured and then sacrificed,

And in Hell darken and suffer for ever.

I do know him Lord Macbeth, indeed,

And can fearlessly believe that he is to be trusted and praised,

As he spent whole the night in his chamber, peacefully resting.

Though, does mine soul fear her, the alluring innocent flower,

Out of unexpected suspicions raised by the shaken night,

That her mind may of evil thoughts be fill’d,

Though not enough for the crime to be committ’d.

It is to be believ’d that those bloody guards

Execut’d the worst of them crimes,

Against life herself.

Though, the Macbeths are now to be crown’d,

Between sorrow and glory,

And have those two brothers suspiciously disappear’d,

Between shadows and blood,

Which is indeed very opportune.

Though, may mine words be never against them Macbeths,

But may yours minds believe whatever they wish to.

Good night and farewell.”

No se aceptan TIBURONES al volante

Últimamente, y en particular este verano, no hago más que soñar que conduzco. No sé por qué, pero siempre acabo o estrellándolo, o corriendo detrás de una catástrofe. La última pasa cada vez más.

Así ha sido mi sueño de hoy.

Tiene gracia, porque al principio sabía perfectamente que era un sueño, pero conforme fue avanzando se me iba olvidando… hasta que he acabado corriendo a lo loco, como si me fuera la vida en ello. Todo ha empezado en una noche ESPAÑOLA, con ese balance perfecto entre ambiente y sentimiento…

Era tan negro como una noche sin luna, tan silencioso como una serpiente y tan invisible como una sombra entre sombras. Pasaba rozando el suelo, sus ruedas besando gentilmente el asfalto. La oscuridad que le envolvía corría a su lado, retándole a una carrera que ninguno de los dos podría ganar jamás; en contadas ocasiones vio volar sombras grises como el incienso, cuyos troncos explotaban a ambos lados, sus picos balanceándose al ritmo de una suave brisa. Bajó la ventanilla para sentir el viento en la cara, sus cabellos bailando contra el asiento. Sus manos estrangulaban el volante como si fuera su peor enemigo, tiñendo sus nudillos de un blanco pálido. Viajaba sola, sin un destino aparente, guiándose por la línea infinita que formaba la carretera.

Era una noche oscura, sin estrellas estampando un cielo despejado. Como si la ausencia de la luna las hubiera hecho perder su brillo, apagándose para siempre y cayendo al mundo como pequeños copos de nieve. Pero ese no era el caso, al menos no allí. El calor era abrasador, provocando que pequeñas perlas de sudor se formaran en su nuca.

Pisó el freno de repente, abrió la puerta y sacó una pierna que apoyó firmemente contra el asfalto. La fuerza de la gravedad actuó sobre el peso del Ferrari, impulsándolo hacia el frente. La resistencia de su pie contra el suelo hizo que el deportivo derrapara, frenando por fin entre una nubecilla de polvo marrón claro.

Una farola esbelta se alzaba hacia el cielo, bañando el lugar de un dorado cálido. Pocos metros más allá, alejado de la luz como si de un murciélago se tratara, descansaba un Ford viejo, de tonos marrón madera.

Un escalofrío la recorrió en cuanto lo vio. No entendía cómo, pero sabía que aquel coche era de la policía. La misma policía que la buscaba y pensaba meterla en una celda pútrida por el resto de su vida.

Respiró profundamente, tratando de calmarse. “Son como perros, pueden sentir el miedo” se dijo entre jadeos.

“¡Ahí está! ¡Cogerla, está justo ahí!” gritó una de las policías, saliendo rápidamente del Ford. Tal y como había predicho, pero ya no quedaba tiempo para lamentarse.

Nerea cerró el deportivo de un portazo y aplastó el acelerador. Dio un giro brusco a la derecha, bajando por una cuesta empinada de piedras y arena…

Y de repente, tan inesperado como una nevada en pleno desierto, el Ferrari se encogió hasta hacerse tan pequeño como un par de deportivas. Un instante después, sin darle apenas tiempo a asimiliarlo, chocó contra una de las piedras y la impulsó hacia la noche infinita.

Cayó dando una voltereta y se levantó con gracilidad, como si su cuerpo fuera aire. Las policías corrían tras ella, jadeando por el esfuerzo.

No mucho después, la cuesta tocó fin, dejándola en frente de un extenso campo de trigo.

Corrió entre los trigales, huyendo de las dos mujeres que la perseguían.

Una bombilla se encendió en su cabeza a la vez que una nueva idea, tan revolucionaria como perfecta, surgía de entre la nada. Paró de golpe, volviendo la cabeza y buscando a las policías. El campo daba a una enorme playa de arena dorada, brillante bajo la fina línea de luz que cruzaba el horizonte en ese mismo instante. Estaba amaneciendo.

Simuló que venía de la playa, su cuerpo ahora cubierto con un bañador exquisitamente negro, y una toalla descansando en su hombro. Unos segundos después, ambas mujeres salieron de entre los trigales para darse de lleno contra ella. Le sorprendió que fueran su profesora de inglés, Wickett, y su amiga, del mismo gremio, Gravelle.

“Hmm… ¿qué haces aquí, joven?” Nerea notó, con asombro, que sus voces  habían adquirido su lengua materna. “¿ibas tu montada en un monopatín?” le preguntó Wickett, amable como siempre.

“¿Yo? No, qué va. Si yo vengo de la playa, es que me gusta venir aquí nada más amanecer…” contestó ella, sus mejillas tiñiéndose de un rojo inocente.

“¡Ah! Chica, no tienes de qué avergonzarte, a mí me encanta venir a la playa a estas horas.” comentó Gravelle, su sonrisa brillando en la cálida luz de un nuevo día.

“No, si lo vergonzoso habría sido verme en monopatín…”

Las tres se miraron y rieron a carcajadas.

Nerea se volvió hacia la playa y contempló como el sol iba lentamente acercándose al centro del cielo, el cual se había vuelto de un azul claro y despejado. Se pasó las manos despistadamente por el pelo, peinándolo entre sus dedos, dejando que le hiciera cosquillas como un niño travieso.

Cuando se giró, poco después, buscando a las dos policías, se encontró rodeada por dos chicas completamente distintas. A su izquierda estaba Paula, sus rizos tan rebeldes como siempre, y a su derecha una chica joven, de apenas veinte años, que las miraba como si fueran amigas de toda la vida.

Nerea y Paula se metieron al agua de inmediato, jugando entre salpicaduras. La luz era intensa pero no abrasadora; calentaba lentamente sus cuerpos, dando esa sensación de calidez que tan sólo iguala una ducha en pleno invierno.

La playa era extraña de una forma tan única como bella. Descendía abruptamente hacia lo más hondo del océano, casi más como si se tratase de un pozo que del mar. Apenas habían dando dos pasos y el agua ya les cubría hasta el cuello.

La joven prefirió esperar en la orilla, pescando con unas lanzas de punta de hierro. Poco después, tanto Nerea como Paula se le unieron.

Entre unas y otras, consiguieron cazar un tiburón azul como el fondo del mar, con ojos brillantes y negros. Nerea atrapó un pez luna, apenas mayor que la palma de su mano, y lo mató clavándole una espina entre la cuarta y la quinta vértebra. Cocinaron los dos pescados en una pequeña hoguera y esperaron a que se hicieran, observando como las olas rompían delicadamente contra la arena.

Una sombra apareció repentinamente en frente suyo, apenas un metro debajo del agua.

“¡Es un tiburón!” exclamó la joven.

Sin vacilación alguna, Paula se sacó de su bolsillo una pieza de puzzle, hecha de corcho y azul como el cielo, de unos dos metros de alto, y la estampó contra la superficie del agua con semejante gracilidad que no salpicó ni una sola gota. La sombra, que hasta entonces se había estado balanceando al ritmo de las olas, frenó de repente y fue creciendo hasta que una cola asomó por debajo del puzzle.

“¡Lo tienes!” gritó la joven, entusiasmada. “Sácalo del agua y ponlo al lado del otro.” le dijo a Paula.

Pero en cuanto ésta acercó la mano a la sombra, Nerea chilló. “Los presentimientos otra vez…” pensó, mirando hacia el mar con desconfianza.

“¡No toques ese tiburón, es una trampa!” gritó, pero ya era demasiado tarde.

El enorme animal se alzó sobre la cola como si de piernas se trataran, abrió su enorme boca y sonrió con malicia, fardando de sus cientos de dientes blancos como la cal y afilados cual cuchillo.

Las chicas no tuvieron más remedio que echar a correr de vuelta al trigal, huyendo frenéticas del enorme tiburón. Nerea se giró para comprobar su avance… y se arrepintió al segundo después.

“¡AAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAH!” con semejante grito adelantó a ambas chicas, dejándolas bocabiertas por una fracción de segundo. Inmediatamente después, cuando ellas también miraron hacia atrás, la imitaron.

Un monstruo gigantesco había salido de las profundidades del mismo océano y se acercaba hacia ellas. Su cuerpo cubría entero el horizonte, y era de distintos tonos azulados, con la mezcla perfecta que darían una ballena y un pokémon. Nerea frunció el ceño, preguntándose qué narices hacia un pokémon en mitad del mar. ¿Es que acaso tendría también una pokedex en el bolsillo?

Por desgracia, no tuvo tiempo para comprobarlo. Justo cuando la monumental poke-ballena se les tiraba encima, una enorme oscuridad bañó el lugar, dejando a Nerea confusa y asustada. Se impulsó entre la noche como si de una sustancia espesa se tratara, y entre jadeos salió hacia una luz cegadora…

Y sí, murió, porque en cuanto despertó se acordó de que tenía que ir al colegio… Y eso es mucho peor que ser perseguida por una poke-ballena, te lo digo yo ;D.

Lo que hace la señora Pereza

Hoy, estoy tan cansada que creo que éste va a ser el artículo peor escrito de todos los que he hecho hasta este punto. Casi me dan ganas de escribirlo en una lista para terminar antes… Hoy:

1. He hecho… tal.

2. Me ha pasado… tal.

3.He tenido que hacer… tal y cual.

4. Y no nos olvidemos de que la he cagado porque… tal.

Sí, podría hacerlo así, pero no sería muy divertido, ¿verdad? Incluso a mí me dolería leerlo xD. Por otro lado, ¿por qué no probar? Alguna primera vez tenía que haber, ¿no? Bueno, tanta pregunta retórica para nada (porque la respuesta me da igual, voy a hacer la lista sí o sí….). Vale, ya me he decidido. Aquí va:

1. Iqaluit (nótese la negrita): Un pueblo pequeñito con costa, relativamente “en frente” de Groenlandia.

Clima: Tiene gracia, porque supuestamente iban a hacer de -50 a -60 grados, y luego cuando llegamos resulto que hacía más frío en Ottawa (dos grados menos).

Curiosidades: a) Impresionantemente, hacía más viento que en Zaragoza, tanto que mientras dormías, si te estabas MUY quieto, podías sentir como el viento (que golpeaba las paredes del hotel) hacia temblar las camas. Daba un pelín de miedo.

b) Era todo tundra; no había ni un sólo árbol a la vista. Aún así, las montañitas llenas de nieve (como todo ahí) y la costa medio helada le daba un toque exquisito de simple belleza.

c) Estaba pitch dark (oscuro cual boca de lobo), como dicen aquí, a eso de las DOS. Del mediodía, por supuesto. Imagino que tendrá algo que ver conque está a la altura de Alaska, pero la verdad es que me dejó sin palabras. No vi el sol NI UNA SOLA VEZ desde que llegé hasta que me fui. No me entra en la cabeza cómo puede la gente vivir aquí. ¡Yo me moriría!

d) Los aviones:

1)Para empezar, el de ida nos dejo esperando dentro durante más de una hora, porque había mucho tráfico. Para matar el tiempo, me terminé uno de los libros que me había traído. Tamar (es una chica que vino con nosotras al pueblo, muy maja) se leyó dos ENTEROS. Lo digo como hecho cronometrado y con pruebas suficientes como para poder afirmar sin miedo que “por cada tres párrafos que leía yo, ella deboraba dos páginas enteras”. Todavía no me lo creo. No había visto a nadie leer tan rápido jamás.

2) El de vuelta me hizo mucha gracia. En vez de ir directo, nos llevó a otro pueblecito cercano a Iqaluit. Ahí aterrizó, esperó a que subieran y bajaran algunos pasajeros y volvió a despegar. Hizo lo mismo en otra ciudad más, en Montreal. Así que se puede decir que cogí el autovión (autobus-avión) para volver a casa, jajaja.

2. Título: Tan típico americano que asusta (por no decir otra cosa).

Tiempo y lugar: Entre las 9.40 y las 10.15, Clase de Ciencias.

Acción: a) Quiz sobre las células y la mitosis. No muy complicado (más que nada porque lo di a fondo el año pasado, jijijiji) pero tampoco sencillo. Requirió que estudiara en el autobús, cosa que no suele pasar con Ciencias a no ser que llegé el Test.

b) Esta es la verdadera razón del título. Hoy hemos estado investigando, con microscopios y por parejas, las células en distintas fases de Mitosis de una tira de cebolla, jajaja. Lo malo es que no había nada de premio.

Proceso (la meta era encontrar las distintas fases, identificarlas y dibujarlas):  

1)Centrar: En esta parte nos hemos pegado unos buenos quince minutos, todo porque la cabezota de mi compañera no me dejaba probar a mí (se me da bien encontrar las imágenes y hacerlas nítidas). Cuando por fin se ha dignado ha pasarme el microscopio, dándose por vencida, he podido echar un vistazo. En cuanto lo he centrado, ha sido chulísimo. Hemos encontrado todas las fases, después de mucho buscar.

2) Dibujar: Al principio, como costaba tanto encontrar las fases, mi compañera se ha dado por vencida y ha dicho que lo mejor sería que nos limitáramos a inventarnos el dibujo. Me he ofendido; “¿Por qué? Si eso le quita toda la gracia” “¿Gracia? ¿Te divierte esto?” su cara era de película. “Pues sí, me divierte”. Hubiera incluído que mi sueño es convertirme en una científica loca de mayor, pero creo que no habría ayudado mucho a nuestra relación xD.

3. Ctrl + N: Hoy, mejor dicho, ahora mismo, he tenido que resistir las ganas abrasadoras de tirar mi portátil contra la pared, saltar sobre él, escupirle, prenderle fuego, entrerrarlo y bailar sobre los restos con una máscara diabólica cubierta de sangre, un palo con cascabeles y vestida con harapos.

Razón: Sencillo. Siempre que hago mis artículos, hasta hace bien poco, usaba el Microsoft Word. Ahora, en vez, los escribo directamente en el blog. Ctrl + N en Word se usa para escribir en negrita. Aquí, te abré una página nueva. Llevo todo este rato (mientras escribía lo que acabáis de leer) dándole a ctrl + N cada vez que quería escribir en negrita. Contar cuantas páginas he tenido que cerrar hasta ahora, y temblar.

Para empeorarlo todo, hace poco que descubrí que para poner cursiva en el blog, sirve con darle a ctrl + I (porque están en inglés o latín, en vez de en español). Así que he probado a darle a ctrl + B, que es la letra que sale para la negrita. Ahora cada vez se me abre una columnita a la izquierda preguntándome que quiero buscar en mi historial. ¡¿Es que al listo que inventó los blogs no le gustaba la negrita, o qué?!

4. Cagada Monumental: Porque sino no sería made by Nerea.

Tiempo y lugar: Ayer, que me estuve hasta las diez (lo cual es bastante tarde aquí) trabajando en los deberes de inglés, y hoy, cuando los he tenido que entregar.

Info extra: Así que, metiéndoos en contexto, resulta que tengo que leerme una novela para mi clase de inglés. Para hoy, teníamos que hacer la parte A (una introducción de 250 a 300 palabras acerca de nuestras primeras impresiones del libro). También hay una parte B (analizar tres párrafos distintos del libro en busca de cosas como simbolismo, caracterización, tema…) que tiene la misma longitud. La parte B no es hasta el 4 de Enero. Si no entregas los trabajos el día límite, te ponen un cero, sin excusas ni excepciones.

Cagada en sí: Me confundí e hice ayer ambas partes, pensando que sólo eran la parte A (con razón me costó tanto terminar…). Cuando se lo he enseñado a la profesora, por poco se parte de risa (de sorpresa). “¿Pero te has terminado el libro ya?” “Qué va, si todavía voy por la 70 de 230 que hay…” “¿Y entonces cómo has podido hacer la parte B?” (Que también tiene narices, me pegué ayer una desvelada para poder terminarlo, cuando resulta que tenía en realidad más de un mes para hacerlo) “Pues no sé… Lo he hecho y ya está.” “¿Pero quieres que te lo devuelva?” “No no, si ahora que ya lo he hecho me da igual…” jajaja xD.

5. Fin de la lista: ¡Hala, ahora viene cuando os váis a trabajar/estudiar/comer/dormir, que ya es muy tarde! ¡Venga, VENGA! ;)

Corriendo OTRA VEZ

Hoy, he corrido con y sin razón. Queriendo y obligada. Preparada y por sorpresa.

Desde que terminamos la carrera de los 10k, hace una semana y un día, estoy tan contenta por el hecho de que no vayamos a correr más, que cada vez que me toca Educación Física me alegra tan sólo de pensarlo. El problema es que me había olvidado completamente del Fitness Test.

Me he explotado, literalmente, en este test. La primera vez que lo hice di 19 vueltas en los 12 minutos, pero esta vez quería llegar por lo menos a 24. Esa era mi meta.

He ido corriendo a trompicones; al principio bastante rápido y decelerando poco a poco… hasta que el profesor ha gritado “¡¡Un minuto y medio!! ¡¡VAMOS!!” Entonces he dado un súper sprint que me ha dejado literalmente sin aire. He corrido realmente rápido, dando zancadas enormes para conseguir dar tantas vueltas como pudiera en los últimos segundos. Después de dos vueltas así, NO PODÍA RESPIRAR. Quedaban diez segundos y he tenido que parar porque me iba a dar algo xD. Pero al menos me he superado, llegando a las 23 vueltas, así que estoy contenta :) .

Esta ha sido la carrera que he hecho con razón, queriendo y preparada. Si hubiera sabido que todavía me quedaba una más, igual no habría metido el sprint de los dos últimos minutos.

Así que se ha acabado la clase y yo tan contenta me he encaminado hacia el centro comercial, porque tenía que comprar bastantes cosas. Eran las 3.20 cuando he conseguido por fin entrar.

El parking por el que entro yo estaba en obras, así que he tenido que dar toda la vuelta al centro para poder entrar. He ido con mucha prisa, pensando que iba a perder el bus (llega a las 3.47) así que he cogido todo lo que necesitaba a toda velocidad. La cola de la caja era bastante larga, por desgracia; hasta las 3.35 no estaba llegando a mi parada, justo enfrente del centro.

La cuestión es, y esto se considera información privilegiada ;) , que hay dos direcciones con el autobús que yo cogo; Bridlewood, que es la mía, y Terry Fox, que es la contraria. Obviamente, cada uno tiene la parada en un lado de la calle.

Por eso mismo me he extrañado tanto cuando, a las 3.40, mi autobús con dirección Terry Fox ha parado en mi parada. Sorprendida, me he imaginado que todavía no habían cambiado el nombre o algo así, y me he montado, ignorando las ganas de preguntarle al conductor hacia dónde iba. Benditos presentimientos, cómo os ignoro.

Saliendo del supermercado, hay un giro en el que se decide todo; izquierda significa Terry Fox, y derecha Bridlewood. No estaba muy segura de si había cogido el autobús correcto, así que me he empezado a poner nerviosa. Entonces hemos llegado al giro y… ¿A que no adivináis hacia dónde ha ido el precioso autobús? Pues hacia TERRY FOX.

He tenido MUCHA suerte, porque la primera parada no estaba muy lejos del giro. He bajado y empezado a caminar rápidamente hacia el centro, agobiada y mirando el reloj cada dos por tres; 3.41, 3.42, 3.43… Sólo faltaba que a mi bus le diera por llegar pronto hoy.

¡¡¡BINGOO!!! Estaba a unos 20 metros del centro comercial, cuando he visto el autobús, parado en un semáforo. MI autobús. Entonces he vuelto a hacer un buen sprint, cruzando un paso de cebra que estaba a punto de ponerse rojo; llevaba un polar, una camisa de cuello alto, un abrigo de North Face y un gorro de lana, por no incluir que hoy ha hecho un día hermoso, así que iba empapada en sudor y maldiciendo las obras que habían cerrado el parking (porque por ahí entra el de dirección Terry Fox de normal, por eso había tenido que parar en MI lado de la calle).

Llegados a este punto, me imagino que la suerte decidió que ya se había divertido lo suficiente conmigo. Resultó que había UNA parada más, justo antes de llegar al centro comercial, donde paraba mi autobús. He llegado por los pelos, pero lo he cogido :D .

Oh precisos presentimientos míos, o prometo que he aprendido. La próxima vez, o pregunto o me espero. Prefiero pasar el rato aburrida y de pie en la parada que corriendo detrás del autobús xD.

El Superviviente: En Busca del Supermercado Perdido

Este viernes ha sido simplemente legendario. Inolvidable.

Estaba todo planeado. Paula y yo cogimos el bús hacia Terry Fox nada más salir del colegio; Raquel no iba a llegar hasta las 5.30, así que aprovechamos para ir hasta la casa de Paula y coger sus cosas.

Esa misma tarde, las iba a secuestrar a las dos.

Volviendo a la casa de Paula, lo perfecto habría sido llegar, coger las cosas y marcharnos sin más. Pero la familia de Paula se interpuso. Su padre me parece demasiado serio y estricto, y la hermana a veces está MUY pendiente. Paula pide a gritos un poco más de libertad (y confianza).

Fue una conversación incómoda pero rápida; la madre, mucho más cariñosa, y el hermano, muy gracioso y simpático, estaban ambos fuera (de hecho, creo que sólo he visto a la madre dos veces, lo cual me extraña…).

Al final conseguimos salir a tiempo y coger el bús de vuelta a Terry Fox. Quedar ahí era parte del plan perfecto; las tres íbamos a ver Harry Potter 7 en el cine, en IMAX (lo cual incluye un pantallón enorme y 3D), dar un paseo para que Raquel viera Kanata (porque ella vive en Ottawa), ir a mi casa a “dormir” y el sábado volver a salir por ahí. Repito: el plan PERFECTO.

Encontrarnos con Raquel fue complicado, como siempre xD, pero al final lo conseguimos. Tuvimos que usar una cabina para llamar a su móvil (porque así salía más barato). Paula estaba muy emocionada porque fueramos a usarla, según decía. Al final, tampoco nos hizo falta hablar mucho; el siguiente autobús en llegar fue el suyo. Resulta que a la pobre le había cerrado la puerta en las narices la conductora del primer autobús xD, así que tuvo que esperar a que pasara otro. Lo bueno es que no llegó demasiado tarde, así que nos acercamos al cine para comprar las entradas y así poder dar un paseo y cenar luego.

La suerte no estaba completamente de nuestra parte aquella tarde (ya habría sido demasiado pedir). La sesión para las 7.30 en IMAX estaba ocupada. La siguiente era a las 10.50 y, obviamente, eso es demasiado tarde si vives en Canadá (todavía se me cae la lagrimilla de pensar que podríamos haberlo visto en IMAX…). Así que, resignadas, compramos las entradas regulares para las 7.00. Aún así, la entrada fue como una puñalada; salimos del cine con un ojo y un riñón menos xD.

Antes de continuar, os diré que el chico que se sienta conmigo en clase de Mates trabaja en un restaurante de comida rápida, como el McDonalds pero canadiense; se llama Harvey’s. El chico no hace más que quejarse de lo grasiente que es la comida e insiste en que jamás comería ahí. Ya me conoceís xD; acabamos yendo al restaurante y os prometo que me pedí la hamburgesa más grasienta de todas. Estaba buenísima. También me inflé a ketchup (con patatas fritas, por supuesto).

El viernes fue uno de los días más fríos de toda la semana; literalmente corrimos hasta el cine para no congelarnos por el camino xD. Llegados a este punto, la tarde ya estaba siendo divertidísima, y eso que lo mejor estaba por llegar.

Comprar la comida nos costó tanto que entramos tarde a la película (y aún así nos comimos por lo menos ocho anuncios). La sala estaba a rebosar; no nos quedó más remedio que sentarnos en las primeras filas, porque aquí no te dan ni número ni nada.Y así empezamos Harry Potter y las reliquias de la Muerte, con dos paquetones que medían más que nosotras a rebosar de palomitas, tres bebidas y un bolsón lleno de Sour Patch Kids (unas chuches canadienses que están simplemente deliciosas). Lo mejor de todo es que las sobras nos las acabamos en el sótano de mi casa a eso de las 3 de la mañana xD.

La película estuvo genial, y eso que no pudimos entrar a la IMAX. Yo me senté en medio de las dos, aunque me pasé casi todo el tiempo hablando con Raquel. Ella era la única que no se había leído el libro, así que estuve todo el rato explicándole las cosas que no salían y, llegados a cierto punto, casi contándole lo que estaba a punto de pasar xD (más que nada porque Paula y yo nos pusimos a discutir por dónde cortarían la película). Salimos cabreadísimas de que hubiera que esperar hasta que saliera la segunda parte (estamos hablando de las películas de Harry Potter, por dios, todo el mundo sabe que les cuesta como mínimo dos años) pero eufóricas por lo que estaba por llegar.

El bus de vuelta llegó inusualmente puntual. De camino, empezamos a negociar lo que podríamos hacer y cómo lo haríamos: había que perdile permiso a mi “madre” para ver si podíamos comer en el sótano (con voz suplicante e incluyendo un sutil “lo dejaremos todo más limpio que los chorros del oro después”) y si podíamos bajar la cama de la niña (porque ella duerme con la madre). Yo ya sabía de antemano que iba a decir que sí; la madre es la caña, me cae genial =D.

Apesar de todo, bajar la cama fue todo un desafío; dos escaleras y tres puertas se interpusieron en nuestro camino, pero al final, con la ayuda de Raquel y el apoyo moral de Paula, conseguimos bajarla. Gracias al día que se quedó Paula, ya sabíamos que el sofá se convertía en cama, así que lo abrimos, bajamos la comida, cerramos bien la puerta, nos pusimos los pijamas y empezamos a hablar.

Creo que la charla duró hasta la una, más o menos xD. Entonces fue cuando Raquel nos empezó a contar los libros de Stephen King que se había leído, ya no me acuerdo ni de por qué. Acabé un poco asustada después de las historias de miedo, pero enseguida se me pasó. Empezamos a ver una película en mi portátil, que duró más de dos horas, y ya nos fuimos a dormir (más que nada porque seguro que la niña vendría a despertarnos a las nueve, y eso que insistí en que NO lo hiciera).

Hablamos un poco después de eso, aunque tampoco mucho. El cansancio pudo con nosotras y nos tuvo atrapadas hasta casi las diez . Cuando nos despertamos, me extrañó que la niña no hubiera bajado. Al final, acabamos subiendo nosotras xD, para desayunar más que nada. La madre preparó unas tortitas y unas salchichas deliciosas.

La niña tenía clase de ghanés esa mañana, así que ella y la madre tuvieron que marcharse antes incluso de que nos terminaramos el desayuno.

El sábado sólo teníamos hasta las cuatro para hacer lo que quisieramos, porque yo tenía que irme a la casa de la abuela (celebraban el cumpleaños de una prima) y Paula tenía que estar de vuelta antes de las cinco (pero claro, le cuesta más de una hora llegar desde mi casa). Aún así, usamos el poquito tiempo que teníamos para pasárnoslo lo mejor que pudieramos.

Continuamos con nuestro tour por Kanata xD, aunque reduciéndolo a Bridlewood, la zona donde vivo yo. Fuimos hasta un parque muy chulo que hay por ahí e hicimos un vídeo de “El Superviviente; En busca del Supermercado Perdido”. Estuvo muy divertido porque dimos vueltas por todo el bosque (buscando el Supermercado debajo de las piedras y entre las hojas caídas) e incluso tonteamos de camino al supermercado.

Ese era nuestro siguiente plan perfecto: ir al supermercado y comprar fideos, una pastilla de sopa y más jamón. La idea había salido mientras nos terminábamos el que yo ya tenía; decidimos dejar el tocino y aprovecharlo para prepararles una auténtica sopa española a nuestras familias xD. Desgraciadamente, no nos dió tiempo a hacerla, aunque sí que compramos los ingredientes (todo menos el jamón, porque no pudimos encontrar más). Hemos decidido dejarlo para dentro de dos semanas :) .

Todo esto puede parecer poco, pero convirtió esos dos días en lengendarios.  Sólo espero que la próxima vez que nos veamos, preparemos la sopa de verdad xD, ¡¡porque me quedé con ganas de probarla!!

El Tesoro Perdido – ¡Lo encontré!

Lo he encontrado. Por fin. Gracias a Dios. ¡¡¡SÍIIIIIIIIIIII!!!

Hoy, estaba tranquilamente paseando (con el resto de la familia) por el supermercado. Hemos llegado a la zona de carne y la madre ha empezado a revolver las cosas hasta que ha encontrado lo que buscaba. En esto que estaba con la carne en las manos, he soltado un semejante grito que casi se le cae al suelo.

“¿¡Qué pasa, qué pasa?!” me ha preguntado, sonando medio asustada medio enfada.

“Ja…ja…ja…” he tartamudeado, incapaz de articular palabra alguna.

“¡¡¡JAMÓN SERRANOOOO!!!”

y sí, me lo ha comprado xD.

Lest We Forget

Hoy es el Rememberance Day. Dos minutos de silencio por todas las muertes causadas por la 1ª y la 2ª Guerra Mundial.

Para conmemorar a todas las víctimas, en mi colegio (y cualquier otro sitio dentro de Canadá) hemos mantenido silencio y reflexionado. Unos pocos alumnos han presentado una obra de teatro; dos soldados que se preparaban para la guerra y morían protegiendo a sus amigos. La verdad es que ha sido uno de los días más emotivos de toda mi vida, y eso que la asamblea sólo ha durado 20 minutos. Incluso estaba la banda del colegio (yo ni siquiera sabía que tuvieran una) tocando el himno de Canadá.

Todo esto ha sido muy profundo, pero lo que más me ha llegado ha sido una canción que nos han puesto al principio en una gran pantalla. Aquí teneís el videoclip por si lo queréis ver: “A Pittance of Time” por Terry Kelly. De verdad que merece la pena tomarse su tiempo y escuchar la letra, aunque sea buscar la traducción para algunos :) , porque está muy bien.

Por último, dándole un toque muy íntimo, todo el mundo llevaba una flor (es una amapola) a la vista. Son pins, en realidad, y se conseguían a cambio de una donación para las fuerzas armadas. Recuerdo que el centro comercial estaba lleno el viernes de militares repartiendo las susodichas flores. Yo, por supuesto, tengo la mía y la he llevado todo el día. No la pienso perder; se va a mi caja de los recuerdos directa. Lest We Forget.

Rememberance Poppy

Corriendo

Hoy, lo único que tengo que decir es que me he acordado de aquel día (que parece tan lejano ahora) en el que corrí con mi grupo de educación física por primera vez. Fueron apenas tres vueltas al campo y acabé vomitando.

Unas pocas semanas después saltaba de alegría porque había corrido 14 minutos seguidos. Por aquel entonces las carreras iban por resistencia (o sea, por tiempo) así que todos corríamos lo mismo, aunque la distancia variara. Uno de esos días, Paula me dijo que si seguíamos así (porque cada semana sumábamos 3 minutos) que acabaríamos corriendo durante una hora. Yo, por supuesto, me reí y bromeando le aseguré que para entonces ya se habría acabado el mundo (“Nerea” y “correr más de una hora” son simplemente palabras que no se pueden poner juntas xD).

Hoy, lo retiro. Estoy muerta de cansancio pero me siento tan realizada que podría ponerme a dar saltos de alegría por toda la casa (aunque acabara en el suelo de tan molidas que llevo las piernas). Hace unas semanas que pasamos a correr por distancia. Poco a poco, hemos llegado a 8.8 kilómetros, la vuelta de hoy. La semana que viene haremos 10 y se acabó la unidad de correr (¡¡¡por fin!!!).

Recuerdo que batí mi récord cuando corrímos 6.4 kilómetros y que lo repetí (fue exactamente el mismo tiempo) cuando hicimos 7.5, así que estaba bastante orgullosa de mi misma (fueron 55 min). Hoy he tardado una hora y cinco minutos, pero eso no es lo mejor de todo; ¡¡no he sido la última!! =D

Por supuesto, el profesor iba dándome ánimos todo el tiempo, me cae genial y me encanta el hecho de que nos deja hacer lo que queramos mientras corremos para poder distraernos (oír música, hablar, incluso podemos traer bebidas y todo).

Estoy tan contenta que creo que hasta me voy a dignar a empezar los deberes de alemán xD. Creo.

WordPress Themes