Category: Canadá

Every little Thing You did for Me

Hoy es el día.

El último día.

Me pregunto, ¿cómo han podido pasar los cinco meses tan rápido?

¿Qué he estado haciendo todo este tiempo?

Muchas cosas han cambiado desde Septiembre;

Llegué con dos maletas medio vacías, y vuelvo con tres a rebosar.

Llegué sin entender lo que decían, y vuelvo marcada por sus palabras.

Llegué siendo una extraña, y vuelvo como parte de la familia.

<<Tener una familia es increíble;

tienes gente que cuidar, y gente que te cuida.

Gente con la que reír, y gente con la que llorar.

Tanta gente… Gente con la que compartir tu hogar.>>

Llegué con una familia…

<<Poco a poco, muy poco a poco…

y antes de que me diera cuenta…

Dos hogares.>>

… y vuelvo con el doble.

A Jackie, Michaela, George (granpa), Carol (granma), Christine (auntie), Tanti (aunti), Gigi, Joyce (auntie), KC (uncle), Karen, Toti, Melinda, Michael, Mathew… y muuuuuuuuuuchos más.

¡GRACIAS!

Caso FC – Freezing Cold

Freezing Cold, traducción literal; heladoramente frío.

Bueno, nunca imaginé que sería tan literal.

Hoy, Jackie ha llegado a casa con Michaela inusualmente tarde. Eran las 5.20, y ya había caído la noche. Yo llevaba todo el día en casa.

-¡Qué frío hace! ¿Has salido afuera, Nerea? ¡No veas qué frío!

Se nos ocurrió una idea muy interesante; Cogimos un bol, no muy grande, de unos siete centímetros de profundidad y unos diez de largo. Lo llenamos entero de agua.

Abrí la puerta, preparada para dejarlo sobre el suelo. El viento que entró era más frío aún de lo normal. Afuera todo estaba nevado y pintado casi al completo de negro.

Me agaché y dejé el bol rápidamente en el suelo, cerrando la puerta mientras me levantaba. Un poco de agua se salpicó en mi mano; estaba muy fría al tacto por estar apenas diez segundos al aire libre.

A las 6 en punto, abrí la puerta de nuevo. Una fina capa de hielo agrietado había cubierto el agua, aunque se rompió fácilmente cuando lo toqué. Volví a cerrar la puerta.

Un buen rato después, Jackie y Michaela empezaron a gritar, llamándome desde arriba para que subiera a ver “algo”.

Ellas bajaron antes.

Lo único que alcanzé a ver fue un pezado de hielo, del tamaño de un puño, cayendo desde dónde Jackie estaba hacia mí. Me dio en la mano. Cortaba.

-¡Buaaaaaaaaaaaaaaaaaaaah! ¡Se ha helado completamente!

-Oh, ¡lo siento, Nerea! ¡Se ha resbalado!

Me agaché y lo cogí. Estaba completamente congelado. Me miré el reloj; 7.30.

-¡BUAAAAAAAAAAAAAAAAAH! ¡Si sólo han pasado dos horas! ¡QUÉ FRÍO HACE!

Pues eso.

Freezing Cold, tradución literal; heladoramente frío. COMPROBADO.

Siempre quise hacer Teatro

Desde muy pequeña, actuar me apasiona. No a lo actriz como las del cine, que acaban siendo perseguidas por los periodistas y los paparazzi. No, yo siempre he soñado ser una entre dos opciones (porque las dos ya me parece demasiado):

1. Humorista, lo que obviamente sería junto a mi fiel hermano (quién, tengo que admitir, tiene bastante más gracia que yo, aunque sus chistes son peores ;) )

o…

2. Actriz en obras de teatro (esto último me viene por parte de padre, quien tenía muuuuucho tiempo libre cuando era joven).

De hecho, llegué a apuntarme a clases de teatro en mi colegio hace unos años, pero al final me desapunté. En parte, porque cuando entré a tercero (o a segundo, ya no me acuerdo) el horario no me lo permitía, pero también porque… siendo sincera…

¡¡¡Me da mucha vergüenza!!!

Así que, sí, desde siempre he amado el teatro, pero nunca me he visto realmente interpretando. Seamos francos; ¿cómo voy a hacerlo si cada vez que empiezo a decir algo sonrío como una posesa y me pongo más roja que después de tomar sopa ghanesa (la cual os juro lleva mucho, MUUUUCHO picante)?

Pues eso, que no lo hago y ya está. Me gusta pensar que, si tengo suerte, algún día, cuando mi hermano tenga ya su propio programa a lo Sé lo que Hicisteis o El Intermedio (en el cual incluirá, seguramente, a varios de sus amigos), tendré el gran honor de ser la invitada especial. Pero hasta entonces… nada.

O al menos… eso creía yo (bueno bueno, ¿esta frase no se está haciendo ya muy típica en mis entradas? No sé si alegrarme o deprimirme…), hasta hace una semana.

No sé si lo he mencionado antes, pero para la clase de Inglés de este semestre, tengo (mejor dicho, tenía) que hacer un proyecto final que valía un gran porciento de la nota. Hemos ido en grupos de tres, donde cada persona tenía que hacer una parte de la introdución, otra de la conclusión y su propio proyectito, por así decirlo, dentro de lo que era el trabajo en grupo.

Los proyectos iban sobre distintos libros que tuvimos que leer en Diciembre. El mío se llama Acceleration, escrito por Graham McNamee. Trata sobre un chico, Duncan, que pasa las vacaciones de verano trabajando en los Objetos Perdidos de la estación de tren (Subway) de Toronto. Ahí, encuentra un diario que parece haber sido escrito por un potencial psicópata… y empieza a buscarle…

Para los proyectitos, había cuatro opciones. Con mi grupo, decidir quién hacía qué fue muy fácil; todos queríamos hacer algo distinto desde el principio.

Y yo elegí la opción d).

Decía de hacer un algo artístico (esculptura, dibujo, colass…) en el que se reflejara uno de los temas del libro. Por otra parte… también había que hacer un monólogo, haciéndose pasar por uno de los personajes.

Y aquí es dónde entra todo el rollito de antes sobre el teatro. A mí me pareció la opción perfecta; haría el dibujo, algo con lo que disfrutaría un montón, y escribiría (y presentaría, por supuesto) el monólogo, aprovechando para desarrollar mis dotes actorescos (otra vez me estoy inventando palabras, ya lo siento…). Así que empecé a trabajar.

El dibujo lo hice entero, desde zero a cien, la semana pasada. Tuve varios problemas (por ejemplo, resulta que sólo los retuladores funcionan sobre cartulina, así que no pude usar mis pinturas) pero al final conseguí terminarlo a tiempo.

El monólogo… lo hice casi completamente durante clase. Me acuerdo que Michelle, la ayudante de nuestra profesora (apenas un año mayor que nosotros)  estaba todo el rato a mi lado, cotilleando lo que escribía. Le dije que tendría que esperar a que lo terminara para poder escucharlo. Al final, lo acabé el día de antes, a las diez de la noche xD. Tenía el plan perfecto, de todas formas; iba a presentar con la capucha de mi chaqueta puesta, para dar la idea de lo difícil que fue descubrir al personaje que yo estaba interpretando. Así, además, no podría ver a mi audiencia, haciéndolo muchísimo más fácil a la hora de presentar.

Aún así, llegué a clase el lunes, muerta de miedo. No había podido pegar ojo por los nervios (sin exagerar, no me dormí hasta las dos), lo cual empeoraba aún más la situación. Me caía de sueño y vergüenza (tengo que admitir que aquel día estaba un pelín melodramática, pero oye, lo pasé mal).

Sonó la alarma que indicaba el comienzo de la clase y todos nos sentamos. La profesora nos explicó que dos grupos se habían dado como voluntarios para presentar aquel día, pero que necesitaban uno entre medio porque habían leído el mismo libro.

Yo me quería ofrecer (sinceramente, soy de las que apoyan el “cuanto antes te lo quites de encima, mejor”) pero sabía que mis dos compañeros me odiarían a muerte si lo hacía (lo cual tampoco debería asustarme mucho ya que tan sólo me quedan tres semanas con ellos, pero bueno…).

Un grupo se me adelantó y acabó presentado aquel día. Al resto nos eligieron al azar; nosotros acabamos para el miércoles, los primeritos.

Bueno, podría haber sido peor. Como mínimo eso me garantizaba una noche de sueño.

Ugggh. Me duele, pero repito: O al menos… eso creía yo.

En mi opinión, los presentimientos, o el sexto sentido, como lo queráis llamar, son simplemente conclusiones a las que llega tu mente por si sola, recogiendo detalles de los que ni tú mismo eres consciente. Así, cuando detecta una situación peligrosa o de la que debas saber, te llega la intuición.

Aquella noche me llegó la idea, incoscientemente, de que hoy no iba a ser exactamente como yo me creía. Por eso, me costó dormir, otra vez, aunque considerablemente menos que el lunes.

Me desperté y vestí, poniéndome el polar (que no tiene capucha), pensando que no me haría falta la otra chaqueta, ya que no presentaba hasta mañana.

La mañana pasó rápida y llegó la hora de la comida. Otra vez, incoscientemente, mi cuerpo activó la señal de alerta.

“Paula, ¿te importa si te digo mi monólogo? Sólo para practicar, ya sabes”

Lo hice, aún sabiendo que muchas cosas cambiarían cuando tuviera que presentar delante de la clase. Por ejemplo, sabía que los alumnos me estarían mirando y escuchando, no como Paula que estaba oyendo música, y también sabía que no podría limitarme a fulminar a la papelera (ya me había olvidado de la chaqueta) sino que tendría que mirarles a la cara. A todos.

El recreo acabó justo cuando yo terminé el monólogo. Se me trabó la lengua varias veces y me quedé en blanco dos. Quería gritar “EN SU MOMENTO, ¡¡¡TRÁGAME TIERRA!!!”

Entré a la clase de inglés con la tripa llena de mariposas (mira que revolotean las muy…). Cuando me senté, noté que me temblaban las manos. ¿Por qué estaba tan nerviosa, si no presentaba hasta mañana?

Imagino que, llegados a este punto, ya sabreís por qué. Desgraciadamente, aún me quedan cosas que decir, antes de empezar el monólogo.

El primer grupo era en realidad el último del lunes, ya que no les había dado tiempo a terminar. Sólo quedaba la presentación de una chica, llamada Tamara, que había elegido la opción c). Tenía que presentar, como si fuera él o ella, los seis objetos (metidos en una caja) que mejor definieran a uno de los personajes de su libro. Al final, le quedó como un monólogo. Y estaba bastante bien, así que me puse aún más nerviosa.

El siguiente grupo hizo una presentación increíblemente corta. Si tenía que durar entre 20 y 25 minutos, la suya apenas llegó a los 10. El segundo y el tercer grupo también lo hicieron en relativamente poco tiempo, y eso que tuvieron problemas con el proyector.

Así que terminaron todos, y aún quedaban veinte minutos.

Lo cual significaba que, obviamente… mi grupo presentaba hoy.

¡¡¡¡BUAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAHHH!!!!

“Matt, tu grupo va a presentar el siguiente ya que aún queda mucho tiempo, así que ir a coger lo que os haga falta por favor” nos indicó la profesora poco antes de que empezara el tercer grupo.

Yo anduve hasta mi taquilla, tratando de respirar profundo para calmarme. Por supuesto, no funcionó, así que me limité a coger la cartulina con mi dibujo y volver a la clase.

Cuando los terceros terminaron, ya había repetido todo lo que tenía que decir en mi cabeza unas cinco veces y tratado de estabilizar mi respiración mientras tanto. Tampoco es que me fuera a dar un ataque al corazón; simplemente respiraba más rápido de lo normal, y sabía que eso no haría más que empeorar mi claridad a la hora de hablar.

Así me coloqué delante de la pizarra, con la pantalla del proyector justo detrás de mí. Entonces sí que no me temblaban las manos, sino el cuerpo entero. Literalmente, ¡TRÁGAME TIERRA!.

“Vamos a hablar sobre el libro Acceleration, de McGrem o McNam o algo así…” empezó mi compañero.

Los tres teníamos cada uno nuestra parte de la introdución, así que yo esperé asustada a que me llegara el turno. Desgraciadamente… llegó.

“Al principio de la novela, el lector es introducido al protagonista, Duncan, y su jefe Jacob…”

Me impresionó lo fácil que me resultaba hablar. Yo era la única que se había memorizado su parte, pero aún así lo traje impreso para entregárselo a la profesora más tarde; ni siquiera lo miré.

Terminé con la introdución bastante rápido. Yo era la última de los tres en presentar su proyectito, así que esperé ansiosísima (por favor nótese la ironía) a que ellos hicieran los suyos. Mientras tanto, miré al suelo e inspiré y expiré, inspiré y expiré…

Silencio. Upps. Ya me tocaba.

En vez de hablar (porque sabía que se me iba a quebrar la voz) quité la cinta que sujetaba la cartulina con la mano temblorosa y la abrí, dejando a la vista el dibujo. Entonces empecé a hablar.

“Este dibujo representa como me imaginaba a Roach (significa cucaracha en inglés y es el apodo que le pone Duncan, el protagonista), el potencial psicópata, al principio del libro. Le he dibujado con la capucha puesta porque durante toda la historia parece como si estuviera engañando a Duncan; tiene su diario, con todos sus pensamientos e ideas, pero nada de Roach mismo. Ni un nombre, ni una dirección.. Nada.”

Fui señalando conforme iba nombrando los componentes de mi dibujo, observando como dos personas se cambiaban de sitio para poder verlo mejor. Esto me alegró bastante, siendo sincera. Pero lo mejor estaba por llegar…

Terminé la presentación sobre mi dibujo poco después.

Clap clap clap clap clap. ¡Me estaban aplaudiendo! ¡Y ni siquiera habíamos terminado con el proyecto!

Es increíble que tan sólo el choque de sus manos pudiera animarme tanto, pero al final estaba tan contenta que ya no temblaba.

Hubo un momento de silencio, y entonces, justo cuando iba a introducir mi monólogo…

“Al final de la novela…”

“¡No!” interrumpí. “Espera, que aún tengo que hacer mi monólogo.” sonaba con ganas y todo…

Así que la atención estaba dirigida de nuevo a mí, pero los nervios no llegaban. Me sentía, de alguna manera, tranquila y llena de confianza.

“Ahora voy a presentar mi monólogo. Sólo hay dos cosas que me gustaría decir sobre él. La primera, que, aunque en el libro Roach es el apodo del asesino, he pensado que sería interesante si Roach tuviera también un apodo para Duncan, y que llegaría incluso a gracioso si fuera el mismo. Lo segundo que quiero decir es que voy a pretender ser el asesino, Roach, así que espero que para el final” recorrí a la clase con la mirada y sonreí malévolamente “esteís todos muertos de miedo.” Hubo un coro de risitas bajas y muchas sonrisas. “Ah, y por cierto, que sepáis que pensaba hacerlo con la capucha puesta, igual que en el dibujo, pero como nos han cambiado la presentación a hoy y no tengo la chaqueta… pues vaís a tener que verme hacerlo así.”

Otra vez hice una pausa, sabiendo lo que estaba por venir. Entonces me puse seria como una piedra, y empezó la actuación…

“I’ve never though too much about how I’d die. I rather preferred enjoying myself thinking about how someone else would die.” Mis ojos se paseaban por la clase, posándose lentamente en cada una de las personas que formaban mi audiencia.

“Well, no. Not someone else. Her.

I liked to imagine how she’ll scream soundlessly, my hand covering her mouth as tears drew sparkling lines along her cheeks. I’d caress her lips slowly, sensually, whispering calm worlds that would dance in the air, playfully, until they reached her ears and entered her mind. They’d be like a numbing drogue, mixing with her agonic fear and exploding in so many feelings that’d surround her body, drowning her. She’d faint instantly, falling into an endless sleep where neither pain nor fear exist, and where she would be carried away by the power of her young soul and the purity of her dreams. I would never harm her beautiful body, keeping it on its perfect shape until my necessities were satisfied. And then… it would be the time.

I had dreamed of that moment for my whole life.

Every single thing was planned. Every move, every word. Every death.

And yet… there he was.

I don’t even know his name. He seemed so insignificant… like a rat running scared from the tiniest noise. Like a roach hiding behind the putrid walls of the darkest room. I liked that name, it fitted him; Roach. Such an annoying and slicky bug. I still can hardly believe that someone like him could so easily find me. Or worse, could so easily used it, to find me. My diary. And he used it to get to me.

I knew it could happen; there was that infinitesimal possibility. I knew that, some day, I might lose it. And thus, I was extremely careful… There was no name, no place, no nothing. Not a single hint. And yet… he found me.

Now that some time has passed since the accident, I realize that there were things. So imperceptible, insignificant clues. The newspaper articles, for instance; those tiny creatures, so easy to manipulate… And the fires. I had them all in my hand… coming only when and where I wanted them to… Yes, that gave him the place.

Not like he really needed it, though. I myself came to him. But why, I wonder, why would he stick his stupid nose inside my precious, little diary? He didn’t have anything better to do, did he?” Mire a la chica que había presentado su caja tan bien al principio de la clase. Parecía asustada de verdad. “You nasty, hateful roach. ” Entonces me giré y mi mirada se encontró con la de la profesora, mientras una sonrisa malvada se dibujaba en mi cara:

I’ll wait for you at hell, my dear.”

La sala permaneció en un silencio sepulcral. Por casi medio minuto.

“Al final del libro…” empezó mi compañero.

Durante toda la conclusión, noté que la mayoría (a excepción de una persona, siendo sinceros) de los alumnos y la profesora tenían todavía cara asustada. Cuando terminé mi parte de la conclusión, cerrando así la presentación, les miré de nuevo y sonreí.

La ola de aplausos fue aún más fuerte de lo normal.

Estaba tan feliz que podría haber ido bailando (o dando saltos, depende) hasta mi mesa, pero me contuve, cogí la cartulina y caminé lentamente. Justo antes de aposentarme, me encontré con la mirada de la chica que se sienta justo detrás de mí. Su cara decía “me das miedo…“.

“Tu monólogo ha sido muy bueno.” dijo.

“¡Muchas gracias!”

La chica que se sienta a mi derecha, y la cual también había presentado su caja como si fuera un monólogo, se me acercó y me cogió del hombro.

“¡Tu monólogo ha sido asombroso!”

“¡Gracias!”

Dejé la cartulina en mi mesa, con una sonrisa tan grande que se me hubiera salido de la cara (si pudiera) y me acerqué a la mesa de la profesora para entregarle la presentación impresa. Ella tenía la misma expresión que yo.

“¡Tu monólogo ha sido increíble! Y eso que os he movido a hoy sin avisar. ¡Ah, y el dibujo también estaba muy bien!”

“¡Gracias!” He contestado, tendiéndole las notas.

Michelle esperaba a que la mirara, y yo así lo he hecho.

“Tu monólogo ha estado genial, pero es que lo que sí que me ha impresionado… ha sido tu cara mientras hablabas.” jajajajaja xD Pobre Michelle.

“Jajajaja muchas gracias. Ya te dije que la espera valdría la pena.”

¡Y así ha sido! ¡Al final, resulta que no me he quedado en blanco ni nada por el estilo! De hecho, notaba como mi voz se proyectaba por todo el cuarto, alta y clara. Puff, y las sonrisas malvadas… han tenido que ser de película ;) . ¡Sólo espero poder volver a hacer algo así alguna otra vez!

Cualquier Lunes por la Mañana

Lunes. Tan sólo la palabra ya da dentera. Pero claro, peor es una frase completa: Lunes después de fiesta, con un resfriado de caballo, cinco grados bajo cero, la nevadica, sin tarjeta bús ni tickets y volviendo al colegio. Lo que implica levantarse a las 7.20, por supuesto.

Sumálo todo junto y tienes a una Nerea muy cabreada. Bueno, o al menos eso sería el resultado idóneo; en vez, estoy aquí escribiendo la entrada, sonriendo de oreja a oreja (escribir mis penas a lo culebrón alegra bastante) y sin darme cuenta de que tengo todavía todo mi horario, incluyendo la redacción de mates, el monólogo y el dibujo de inglés y la media hora de guitarra, por delante (son las 6.30, así que no sé cómo lo voy a hacer, pero bueno…). ¡Da igual! Sonrisa :) .

Volviendo a mi primer día de colegio (una situación muy injusta, por cierto, ya que en España no empieza hasta el 10) ha sido básicamente (porque si lo detallo vamos a acabar maaal…) la frase anterior. Tampoco es que se pueda esperar mucho más del primer lunes de clases.

Así que, mi mal día ha empezado, de hecho, la noche de ayer. Como todos sabemos, Navidades implica fiesta (y digo F-I-E-S-T-A), y fiesta implica no pegar ojo (hasta las 2 o las 3, y aún me parece pronto…). Se añades esto al lunes anterior… ¡¡¡BUUMM!!! Mezcla explosiva.

Ayer me fui a dormir relativamente temprano, sabiendo que sino no oiría la alarma y, por lo tanto, perdería el bus. Así que me eché a la cama a eso de las diez.

De normal, me cuesta dormirme de 1 a 1 hora y media. Dos horas es aburrido. Tres horas es molesto. CUATRO horas es LETAL. No pegué ojo hasta las dos de la noche, obviamente porque (y cito a mi padre en esto) “el cuerpo se acostumbra”. Lo que más me fastidia es que podría haberme terminado el libro que estoy leyendo ahora en esas cuatro horas, en vez de estar incómoda y agobiada tratando de quedarme dormida.

Me despertó la voz de Michaela, apenas seis horas después. Según mis planes, me levantaría a las 7.20, remolonaría durante 5-7 minutos, y luego volaría del baño a la cocina, para poder prepararme y salir a las 8.00 (cuando de normal salgo a y cuarto) para ir a comprar mi pase (van por meses) y no perder el bus.

Eso habría sido lo ideal. Todo se fue al traste cuando mire el reloj y vi que ponía 7.49.

¡¡¡AAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAH!!!

Algo bueno acerca de mí es que funciono cual cohete bajo prisas. Por eso mismo, salí de la cama como una bala y la hice en menos de lo que te cuesta leer esta frase. Me vestí, fui al baño y salí, preparada para irme sin desayunar (mi tripa rugía en contra) sobre las 7.54. Récord personal :D .

Peeero hoy el destino no estaba conmigo. Iba en mi contra me gustara como si no.

Justo iba yo a bajar las escaleras (mejor dicho, saltarlas todas y caer dando volteretas y un triple salto mortal, los pies perfectos contra el suelo) cuando oí a la madre llamarme.

“¿Nerea? ¿A dónde vas?”

“¡¡¡Llego MUUUY tarde!!!” contesté, agobiada por la realidad. El reloj daba las 7.56 ahora (el tiempo pasa volando).

“Pero no te preocupes, que hoy yo te puedo llevar-” (¡AAAH! ¡Es verdad! ¡Ella tiene fiesta hasta el cinco!)

Le contesté con mi mejor cara de “no quiero molestar”, aunque más bien parecía una de “no sé yo si llegaremos a tiempo de todas formas”.

“Tranquila. Si además pensaba ir a la oficina a hacer un par de cosas (la oficina está relativamente cerca del colegio) así que no me importa dejarte.”

Lo pensé por un instante. UUUUUUUUUUfff.

“¡¡Muchas gracias!!” Dieron las ocho en punto. “De todas formas, tengo que ir a comprar el pase de enero para el bús, así que salgo ahora y volveré en cuanto termine, ¿vale?”

Y así ha sido mi mañana. Ciertamente, lo del pase también ha tenido su gracia (mejor reír que llorar…). Cuando he llegado a la tienda, resulta que no tenían pases para estudiantes (el regular es casi 10 dólares más caro, así que ni hablar del peluquín). He salido de la tienda bastante cabroneada (explicación: después de que te hagan una cabronada, te quedas, ¿cómo? cabroneada xD), aunque creyendo que tendría más suerte a la hora de la comida. Entonces he ido al Hazeldean Mall y ¡BINGO! Esta vez, he salido contenta y con mi pase en la mano :) .

Pero eso no es todo. Por último, llevo un resfriado mortal. No del típico que trae mucha tos y fiebre; no, el mío tiene una mezcla de fatiga y tres cajas de pañuelos por hora xD. En fin…

¡¡Muy buena manera de empezar el cole, y el año!! (como el resto sea también así, me da algo…)

Feliz Navidad

Por fin ha llegado la epoca de dar y recibir, las tardes que se hacen noches (y despues mañanas) hablando sin parar con la familia, la fiesta de fin de año con sus uvitas y su champan…

Al menos, ha llegado en España. Aqui, en Estados Unidos, es un poco diferente. Tampoco mucho, de todas formas.

Aqui no hay uvas ni, segun mi familia, campanadas, asi que me las voy a tener que comer a las seis con mi familia española (por que yo eso no me lo pierdo). Eso si, fiesta todos los dias, porque aqui nos pegamos desde la una (del mediodia) asta la una (de la mañana) en casa viendo la tele (los niños) y hablando en el comedor (los padres). Estamos toda la familia Dankwa junta, y os aseguro que no somos pocos xD.

Todo esto no quita que me lo este pasando genial. Por ejemplo, hay tres bebes, una de dos años (Keren) que vive en mi casa y que es una monada (y ademas ya me ha cogido cariño, asi que en cuanto me ve se acerca a abrazarme), un niño de uno que es mas mono aun y mucho mas calmado (y cada vez que me ve saca los brazos pidiendo que le coja) y, por ultimo, un bebe de tres meses, nacido este mismo septiembre, que solo he tenido en brazos en una ocasion, pero que es con diferencia el mas bueno de los tres xD. Aun asi, Toti, el niño de un año, se ha convertido en mi favorito.

Por que? Lo siento, pero esa pregunta tendre que contestarla mañana. Aqui el internet solo lo tiene un ordenador (el de la familia) asi que no puedo estar mucho tiempo. Ademas, como habreis notado, no hay ni tildes ni ñ (estas ultimas las estoy copiando y pegando del internet), asi que va a ser un poco raro leerlo… xD

Por ultimo, queria desearos a todos unas muy felices Navidades y un prospero año nuevo!!

Sólo un poco más.

-Sólo un poco más.

Ayer, viernes, estaba convencida de que podría como mínimo empezar mi proyecto de Ciencias, sobre la Esquizofrenia, pero no fue así. Me imaginaba que estaría tranquilamente, sola en la casa con Michaela toda la tarde, hasta que Jackie volviera del cine. Llevaba apenas una hora en el ordenador cuando llegaron las dos, acompañadas por Judy, y me obligaron a prepararme para ir a cenar con ellas. En realidad, me apetecía, pero es que pasarse toda la noche preocupada por el trabajo, con punzadas de culpabilidad atacándome constantemente y mi lado responsable quejándose a gritos… pues lo hizo duro, pero al final fui.

A todas aquellas personas que creen haber comido alitas de pollo alguna vez en su vida, os aseguro que no habéis probado nada hasta que vais al Wild West Wings y os pedís las Honey Blues. Han sido las mejores alitas de pollo de toda mi existencia y espero que no las últimas. Tenían una mezcla de dos salsas que puede sonar perturbadora, pero la verdad es que combinaban divinamente bien; la primera era honey garlic, que significa miel con ajo, y por encima tenía queso azul fundido, cálido pero son llegar a arder. Madre mía, si estaba bueno.

Después de esta cena de dioses, nos volvimos a casa en el coche de Judy. Era apenas un viaje de cinco minutos. Sólo tengo que decir que, es sorprendente lo que pueden cundir cinco meros minutos. Nuestro plan inicial era ir a casa, ver un peli y a dormir. Cuando salimos del coche, había cambiado… un poquito.

Corrimos dentro como si nos fuera la vida en ello. Las escaleras apenas supusieron obstáculo alguno para mis piernas y mi respiración ya estaba suficientemente acelerada, así que no importó. Agarramos los pijamas, ropa de recambio, un cepillo de dientes y la crema y lo aplastamos todo en una maletita.

Ugh. Me duele la cabeza. Creo que tengo fiebre, pero claro, como Jackie no tiene termómetro pues no hay manera humana de saberlo. Llevo con este catarro desde principios de semana, y ya empieza a hartar. Sé que estoy de bajón, en el sentido de que ahora toso mucho menos y tal, pero aún así es un engorro. Sobre todo teniendo un proyecto de Ciencias sin empezar y para el lunes. Ah, por no incluir el examen de Gimnasia, y eso que el profesor ha dicho que siempre los hace dificilísimos.

Volviendo a ayer, subimos de nuevo al coche de Judy e hicimos todo el viaje hasta su casa. Nada más llegar, se nota que la mujer tiene mucho dinero. Estamos hablando de un jacuzzi en su baño (con sitio para dos), otro en el jardín, una piscina con trampolín, dos o tres neveras, unas pocas teles plasma y muuuuuuchas cosas más. Así que sí, lo pasamos genial. Vimos la película, comimos tarta, se metieron al jacuzzi durante una hora entera (llamándome gallina todo el rato porque me negaba rotundamente a entrar con ellas) la cual yo aproveché para terminarme el libro de Inglés (bueno, al menos hice algo), vimos otra película, comimos más tarta, hablamos un buen rato y nos fuimos a dormir. La verdad es que estuvo muy bien.

De toda la tarde, voy a destacar dos sucesos que, digamos, me interesaron e incluso sorprendieron. Para empezar, Jackie y Judy se pasaron toda la segunda película pasándose el móvil de la primera e intercambiándose mensajitos con un señor/a del cual no nos hablaron. Cada poco rato vibraba el aparato, Jackie lo leía, se reía, se acercaba a Judy para que no la oyéramos, cuchicheaba algo y le pasaba el móvil. Judy contestaba, entre carcajadas, y se lo devolvía. El tiempo entre mensaje y mensaje lo pasaban comentando lo que quiera que estuvieran planeando. A mitad de todo esto, yo, que ya las había empezado a mirar raro (y Jackie ya se había fijado en cómo las observaba), les dije, casualmente:

-Parecéis una pareja de adolescentes con un novio secreto, ¿se puede saber qué estáis tramando?

Ellas se rieron pero, por supuesto, no me contestaron. Por la mañana, hoy, todavía comentaban los mensajitos, aunque ya no enviaron nada más.

Otra cosa que me llamó la atención eran los sillones del salón. Eran de cuero marrón oscuro y se balanceaban suavemente, como la cuna de un bebé. Me recordaban muchísimo a los de la casa de Jorge. Me acuné delicadamente durante toda la noche, levantándome tan sólo cuando era completamente necesario. Me invadió una sensación extraña mientras me balanceaba en la silla; una mezcla de punzante añoranza por mis amigos y una extraña tranquilidad causada por un falso sentimiento de seguridad, como si alguien me estuviera cuidando y protegiendo, acunándome en sus brazos para que me quedara dormida. Era una sensación muy reconfortante.

Por la noche, llegó el sueño. Apenas recuerdo lo que ocurría. Mi mente guarda flashes de imágenes difusas, donde tan sólo puedo diferenciar a personas entre una masa deforme de gente. Creo que estamos en un colegio; no es un sitio cualquiera, sin embargo. Es el de mi mente; mi colegio de España, como está siempre que sueño con él. Es tan sólo un poco distinto al real, de hecho; mismo tamaño pero acompañado de una sensación de enormidad. Esta vez, al segundo piso le habían incluido las taquillas de mi instituto canadiense. Apenas recuerdo de que iba el sueño; no sé cómo empieza ni cómo acaba.

Hay una parte que, en cambio, se ha quedado grabada en mi subconsciente. Tan sólo había chicas, de mi edad, llenando la escena. Estamos en un gran comedor, muy parecido al de Hogwarts solo que más pequeño, como si lo hubieran prensado por delante y atrás. Las velas, colocadas ordenadamente en varios candelabros, cuelgan del techo en vez de estar suspendidas en el aire, bañando la estancia con una luz dorado cálido. Sé que pasó algo antes de donde yo recuerdo; mis sueños tienen personalidad propia, como cualquier persona, y por eso sé que, por muy raros o descabellados que sean, tienen un principio y un final. No salen de la nada, como si empezaras a leer un libro por la mitad. Por eso, sé que, de alguna manera llegué al comedor y me encontré con todas las chicas. A la única que reconozco es a Paula, otra de esas personas que ha poblado mis sueños desde que llegué a Canadá.

La escena empieza conmigo subida a los candelabros. Solo que no son exactamente los candelabros. Son unas ruedas extrañas, planas y horizontales, con agujeritos y de un azul plateado. Varias proyecciones, lo suficientemente grandes como para llenar mis puños, rodean la base del círculo, mirando hacia el suelo. Son unos objetos extraños, pero yo me balanceo, saltando de uno a otro, como si fuera un mono bailando entre las ramas de la jungla. Es duro y me cuesta bastante, pero al final consigo llegar hasta el final. He pasado por encima de todas las mesas de la izquierda, ignorando la fila de la derecha. Cuando mis pies tocan el suelo me estabilizo y espero a los aplausos, que llegan apenas segundos después. Todas las chicas sonríen, Paula en especial. Claro, ahora le toca a ella. Tiene ganas, lo sé por su expresión, pero también está nerviosa y se podría decir que hasta un poco asustada. Una gotita de sudor corre por su frente, cruza su mejilla y cuelga de su barbilla durante un instante; luego, tranquila y lentamente, cae en picado hacia el suelo, donde estalla en miles de gemelas brillantes. Gemelas. Ugh.

Paula me mira intensamente, esperando. Yo asiento y ella me devuelve el gesto. Es la hora. Tenemos que salvar el mundo.

Este sueño es distinto a todos los demás. Mi mente piensa en español todo el rato, e incluso yo creía que los personajes hablaban mi mismo idioma, pero cuando recuerdo a mi profesora de inglés (Wickett es la última de las personas que ha plagado mi subconsciente) entrando en la escena, poco rato después, sé que lo dijo en inglés. Así que, poco a poco, están tomando posesión de mí. Paula lo odia, y la verdad es que a mí me incomoda. Lentamente, vamos notando cosas que no nos pasaban hasta que llegamos aquí; palabras que salen antes en inglés que en español, o frases que nos traban la lengua con facilidad, tan sólo por estar en nuestro idioma natal, cuando antes eran tan típicas como sencillas. No sólo nuestros pensamientos, sino también nuestros sueños, están siendo poco a poco vaciados y rellenados, cambiando las dos lenguas la una por la otra.

Le indico a Paula que se acerque conmigo hasta la mesa contigua a aquella donde he bajado yo. Ella señala el utensilio que cuelga de la pared. Apenas lo recuerdo ya; no sé si había tan sólo uno, móvil, o varios esparcidos por la fila derecha, igual que mis ruedas. Esta cosa, en cambio, es mate. Un muelle rectangular, que de alguna forma tiene dos plataformas (del tamaño de unos pies pequeños, como los de Paula) en la barra de arriba, y se abre hasta más o menos medio metro. Recuerdo que era colorida, pero de un azul grisáceo a la vez. A la derecha del muelle había otro objeto, probablemente redondo, que ha parecido borrarse completamente de mis recuerdos.

Paula recorre la fila montada en el muelle, o al menos eso imagino. Sé que le estoy dando la espalda, pero de alguna forma extraña, veo como trabaja hasta llegar a la otra punta, como si fuera otra persona mirando sobre mi propio hombro. Poco rato después, Paula vuelve conmigo y las demás chicas.

Entonces noto el enorme óvalo en mitad del comedor, colgando del techo junto a los candelabros. Es blanco brillante, como si estuviera cubierto de purpurina plateada, y tiene circulitos en relieve decorando toda la superficie. Sé que estaba hueco, aunque no lo vi por dentro. Por su tamaño, habría cabido un bebé recién nacido.

El sueño toca fin poco después, cuando Wickett entra en el comedor por unas puertas dobles enormes, de color rojo madera. Parece enfadada y viene acompañada de un montón de profesores. De alguna manera, me recuerda a McGonagall.

-Lo sabemos. –digo yo, con una voz a la vez amenazadora y calmada.

-Diamonds. –contesta Wickett.

Sé que el propósito de todo lo que hicimos Paula y yo, con las ruedas y el muelle respectivamente, no era un juego, sino un mecanismo para abrir, de alguna manera, el gran óvalo del centro. Sé que contenía los diamantes que nos exigió Wickett más tarde, tanto como sé que no llegué a ver las joyas. Me hubiera gustado, aunque de alguna manera sospecho que los diamantes eran la purpurina brillante que cubría el óvalo. Lo último que sé, es que los profesores buscaban esos diamantes, creo que con malos propósitos. La verdad, no lo tengo muy claro.

Así que sí, últimamente estoy teniendo sueños muy raros, ¡pero la verdad es que son cada vez más divertidos!

Últimas noticias; ¡¡¡NO SALGAN DE CASA!!!

Hoy, lo único que tengo que decir es que hace MUCHO, MUUUUUUUUUUUCHO frío. Recuerdo que hace dos días estaba muy sorprendida (y enfandada, sinceramente) porque la temperatura no subía de -7… pero es que ahora no llega ni a eso.

Esta mañana, me he despertado, tiritando a pesar de llevar puesta una chaqueta. De hecho, y por desgracia, mi cuarto es el más frío de la casa (ya que la pared da al exterior, y por lo tanto el viento la está enfriando continuamente). Estamos a principios de invierno. A este paso me temo que voy a acabar teniendo que dormir con la parka.

La nieve me encanta, es cierto, pero la temperatura está empezando a molestarme de verdad. Lo peor de todo es que en el sótano, como está cerrado todo el día y es bastante más pequeño que el resto de la casa, hace muchísimo menos frío (no llega a calor, pero oye, algo es algo ;) ). Me cabrea porque ahí estoy yo, en mi cuarto, congelándome de frío, y aquí está la colada, en una sauna, injustamente secándose a velocidad supersónica. Por eso mismo, bajo siempre que puedo, aunque sea tanto sólo a coger las bebidas para la comida xD.

Para que os hagáis una idea, esta misma mañana estábamos a -14 grados (casi el doble que ayer), lo cual, sumando el factor de viento, daba unos -19, -22 grados aproximadamente. A esto mismo (ya que miramos la temperatura todas las mañanas en la tele) la madre comenta siempre lo mismo:

“¡Hace frío eeeh!”

“Sí, un poco sí…” contesto yo.

“¡Pues tú sólo espera, que no ha hecho más que empezar!”

Entonces me recorre un escalofrío descomunal por la espalda, y asiento. Ahora mismo estamos en la mejor parte de lo que va a ser un descenso en picado. Algunos sitios del Norte están ya a -34 grados.

¿Que qué tengo que decir a todo esto, os preguntaréis?

Pues a parte de un “ande yo caliente, riase la gente”, que ¡¡¡TENGO MIEDOOOO!!! ¡¡Familia y amigos, si acabo congelada estas Navidades, saber que os quiero!!

No sé de qué se quejan…

Hoy tengo muuuuuuuuchas cosas que contar, así que vayamos por orden (de bueno a fantástico):

Para empezar, la nieve ha vuelto y parece que esta vez se va a quedar para largo xD. La verdad es que está todo muy bonito, con el suelo cubierto de blanco y copitos cayendo (pero poco a poco) todo el rato. Eso sí, por las mañanas es un poco… letal, se podría decir, e inoportuno. Últimamente tengo que salir con el gorro, la bufanda, los guantes, las botas y el abrigo (a este paso, igual acabo comprándome unos pantalones de ski y todo…). Según Paula, la temperatura se niega a subir de los -7 grados, así que se puede decir que hace un pelín de frío ;) . Para que os hagaís una idea, hoy iba yo hacia mi clase de mates, que está en una caseta a unos treinta pasos del colegio. En cuanto he salido por la puerta, parecía como si hubieran convertido el campo en una pista de ski. Sin exagerar, venía una brisilla helada que levantaba la nieve (más polvo que cualquier otra cosa) y la hacía bailar en remolinos por todo el lugar. El cielo ha estado encapotado todo el día, así que tampoco ayudaba mucho xD.

En segundo lugar, hace poco que mi host mom me dijo que íbamos a ir a los Estados Unidos estas Navidades para celebrarlas con los familiares que tienen ahí y tal (lo cual no me parece mal :) ). Lo que no me contó hasta hace apenas unas horas, es que está planeando llevarme a un lugar muy especial. No es un sitio que contara en mi lista de verlo-antes-de-palmarla, pero la verdad es que no me importaría visitar para observarlo y todo eso… xD. Por si os pica la curiosidad, os diré que vamos a un pueblecito cercano a Washington, y que me van a llevar a ver la Casa Blanca :D . ¡¡Siendo sincera, tengo muchas ganas!!

Otra cosa que me ha entusiasmado muchísimo es el proyecto que vamos a hacer el lunes que viene en Ciencias. Tiene gracia, porque cuando la profesora lo ha dicho todos estaban como: “¡¡¡NOOO!!! ¡Yo no quiero hacer eso, qué asco!” y yo, sin embargo, iba dando saltitos y repitiendo: “¡¡¡SÍIII!!! ¡Por favor déjame cortar a mí!” (esa última parte iba para mi compañera, quién asintió de inmediato) xD. ¿Que cuál es mi proyecto? ¡¡DISECCIONAR UNA RANA!!

Ya sé que a muchos puede daros un asco mortal, pero a mí ¡¡me mola!! Tengo tantas ganas de que llegué el lunes que casi doy miedo ;) . Por no incluir que esto, frente al experimento de la cebolla, es realmente AUNTÉNTICO AMERICANO. ¿A que no me lo niega nadie?

Finalmente, como un párrafo de conclusión (y por lo tanto breve y conciso) os muestro mi trabajo de inglés, escrito en “verso” (más o menos…). Está ambientando en el libro Macbeth de Shakespeare, así que no os extrañe el vocabulario y la grámatica ;) . Se supone que es uno de los criados hablando sobre el asesinato del rey de Escocia, Duncan, mientras se hospedaba en el castillo de Macbeth (el desconocido asesino, por cierto):

“Mine soul crush’d to dust with the inhuman force of nature herself,

As mine ears were told the darkest of them thoughts.

He, with his warm hands and peaceful mind,

May find his way through the shaken sky

To the deepest love and care of it Heaven.

And may he,

With his stained hands and tortuous mind,

Hide amongst the blackest shadow,

As his broken soul is to be seen and captured and then sacrificed,

And in Hell darken and suffer for ever.

I do know him Lord Macbeth, indeed,

And can fearlessly believe that he is to be trusted and praised,

As he spent whole the night in his chamber, peacefully resting.

Though, does mine soul fear her, the alluring innocent flower,

Out of unexpected suspicions raised by the shaken night,

That her mind may of evil thoughts be fill’d,

Though not enough for the crime to be committ’d.

It is to be believ’d that those bloody guards

Execut’d the worst of them crimes,

Against life herself.

Though, the Macbeths are now to be crown’d,

Between sorrow and glory,

And have those two brothers suspiciously disappear’d,

Between shadows and blood,

Which is indeed very opportune.

Though, may mine words be never against them Macbeths,

But may yours minds believe whatever they wish to.

Good night and farewell.”

No se aceptan TIBURONES al volante

Últimamente, y en particular este verano, no hago más que soñar que conduzco. No sé por qué, pero siempre acabo o estrellándolo, o corriendo detrás de una catástrofe. La última pasa cada vez más.

Así ha sido mi sueño de hoy.

Tiene gracia, porque al principio sabía perfectamente que era un sueño, pero conforme fue avanzando se me iba olvidando… hasta que he acabado corriendo a lo loco, como si me fuera la vida en ello. Todo ha empezado en una noche ESPAÑOLA, con ese balance perfecto entre ambiente y sentimiento…

Era tan negro como una noche sin luna, tan silencioso como una serpiente y tan invisible como una sombra entre sombras. Pasaba rozando el suelo, sus ruedas besando gentilmente el asfalto. La oscuridad que le envolvía corría a su lado, retándole a una carrera que ninguno de los dos podría ganar jamás; en contadas ocasiones vio volar sombras grises como el incienso, cuyos troncos explotaban a ambos lados, sus picos balanceándose al ritmo de una suave brisa. Bajó la ventanilla para sentir el viento en la cara, sus cabellos bailando contra el asiento. Sus manos estrangulaban el volante como si fuera su peor enemigo, tiñendo sus nudillos de un blanco pálido. Viajaba sola, sin un destino aparente, guiándose por la línea infinita que formaba la carretera.

Era una noche oscura, sin estrellas estampando un cielo despejado. Como si la ausencia de la luna las hubiera hecho perder su brillo, apagándose para siempre y cayendo al mundo como pequeños copos de nieve. Pero ese no era el caso, al menos no allí. El calor era abrasador, provocando que pequeñas perlas de sudor se formaran en su nuca.

Pisó el freno de repente, abrió la puerta y sacó una pierna que apoyó firmemente contra el asfalto. La fuerza de la gravedad actuó sobre el peso del Ferrari, impulsándolo hacia el frente. La resistencia de su pie contra el suelo hizo que el deportivo derrapara, frenando por fin entre una nubecilla de polvo marrón claro.

Una farola esbelta se alzaba hacia el cielo, bañando el lugar de un dorado cálido. Pocos metros más allá, alejado de la luz como si de un murciélago se tratara, descansaba un Ford viejo, de tonos marrón madera.

Un escalofrío la recorrió en cuanto lo vio. No entendía cómo, pero sabía que aquel coche era de la policía. La misma policía que la buscaba y pensaba meterla en una celda pútrida por el resto de su vida.

Respiró profundamente, tratando de calmarse. “Son como perros, pueden sentir el miedo” se dijo entre jadeos.

“¡Ahí está! ¡Cogerla, está justo ahí!” gritó una de las policías, saliendo rápidamente del Ford. Tal y como había predicho, pero ya no quedaba tiempo para lamentarse.

Nerea cerró el deportivo de un portazo y aplastó el acelerador. Dio un giro brusco a la derecha, bajando por una cuesta empinada de piedras y arena…

Y de repente, tan inesperado como una nevada en pleno desierto, el Ferrari se encogió hasta hacerse tan pequeño como un par de deportivas. Un instante después, sin darle apenas tiempo a asimiliarlo, chocó contra una de las piedras y la impulsó hacia la noche infinita.

Cayó dando una voltereta y se levantó con gracilidad, como si su cuerpo fuera aire. Las policías corrían tras ella, jadeando por el esfuerzo.

No mucho después, la cuesta tocó fin, dejándola en frente de un extenso campo de trigo.

Corrió entre los trigales, huyendo de las dos mujeres que la perseguían.

Una bombilla se encendió en su cabeza a la vez que una nueva idea, tan revolucionaria como perfecta, surgía de entre la nada. Paró de golpe, volviendo la cabeza y buscando a las policías. El campo daba a una enorme playa de arena dorada, brillante bajo la fina línea de luz que cruzaba el horizonte en ese mismo instante. Estaba amaneciendo.

Simuló que venía de la playa, su cuerpo ahora cubierto con un bañador exquisitamente negro, y una toalla descansando en su hombro. Unos segundos después, ambas mujeres salieron de entre los trigales para darse de lleno contra ella. Le sorprendió que fueran su profesora de inglés, Wickett, y su amiga, del mismo gremio, Gravelle.

“Hmm… ¿qué haces aquí, joven?” Nerea notó, con asombro, que sus voces  habían adquirido su lengua materna. “¿ibas tu montada en un monopatín?” le preguntó Wickett, amable como siempre.

“¿Yo? No, qué va. Si yo vengo de la playa, es que me gusta venir aquí nada más amanecer…” contestó ella, sus mejillas tiñiéndose de un rojo inocente.

“¡Ah! Chica, no tienes de qué avergonzarte, a mí me encanta venir a la playa a estas horas.” comentó Gravelle, su sonrisa brillando en la cálida luz de un nuevo día.

“No, si lo vergonzoso habría sido verme en monopatín…”

Las tres se miraron y rieron a carcajadas.

Nerea se volvió hacia la playa y contempló como el sol iba lentamente acercándose al centro del cielo, el cual se había vuelto de un azul claro y despejado. Se pasó las manos despistadamente por el pelo, peinándolo entre sus dedos, dejando que le hiciera cosquillas como un niño travieso.

Cuando se giró, poco después, buscando a las dos policías, se encontró rodeada por dos chicas completamente distintas. A su izquierda estaba Paula, sus rizos tan rebeldes como siempre, y a su derecha una chica joven, de apenas veinte años, que las miraba como si fueran amigas de toda la vida.

Nerea y Paula se metieron al agua de inmediato, jugando entre salpicaduras. La luz era intensa pero no abrasadora; calentaba lentamente sus cuerpos, dando esa sensación de calidez que tan sólo iguala una ducha en pleno invierno.

La playa era extraña de una forma tan única como bella. Descendía abruptamente hacia lo más hondo del océano, casi más como si se tratase de un pozo que del mar. Apenas habían dando dos pasos y el agua ya les cubría hasta el cuello.

La joven prefirió esperar en la orilla, pescando con unas lanzas de punta de hierro. Poco después, tanto Nerea como Paula se le unieron.

Entre unas y otras, consiguieron cazar un tiburón azul como el fondo del mar, con ojos brillantes y negros. Nerea atrapó un pez luna, apenas mayor que la palma de su mano, y lo mató clavándole una espina entre la cuarta y la quinta vértebra. Cocinaron los dos pescados en una pequeña hoguera y esperaron a que se hicieran, observando como las olas rompían delicadamente contra la arena.

Una sombra apareció repentinamente en frente suyo, apenas un metro debajo del agua.

“¡Es un tiburón!” exclamó la joven.

Sin vacilación alguna, Paula se sacó de su bolsillo una pieza de puzzle, hecha de corcho y azul como el cielo, de unos dos metros de alto, y la estampó contra la superficie del agua con semejante gracilidad que no salpicó ni una sola gota. La sombra, que hasta entonces se había estado balanceando al ritmo de las olas, frenó de repente y fue creciendo hasta que una cola asomó por debajo del puzzle.

“¡Lo tienes!” gritó la joven, entusiasmada. “Sácalo del agua y ponlo al lado del otro.” le dijo a Paula.

Pero en cuanto ésta acercó la mano a la sombra, Nerea chilló. “Los presentimientos otra vez…” pensó, mirando hacia el mar con desconfianza.

“¡No toques ese tiburón, es una trampa!” gritó, pero ya era demasiado tarde.

El enorme animal se alzó sobre la cola como si de piernas se trataran, abrió su enorme boca y sonrió con malicia, fardando de sus cientos de dientes blancos como la cal y afilados cual cuchillo.

Las chicas no tuvieron más remedio que echar a correr de vuelta al trigal, huyendo frenéticas del enorme tiburón. Nerea se giró para comprobar su avance… y se arrepintió al segundo después.

“¡AAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAH!” con semejante grito adelantó a ambas chicas, dejándolas bocabiertas por una fracción de segundo. Inmediatamente después, cuando ellas también miraron hacia atrás, la imitaron.

Un monstruo gigantesco había salido de las profundidades del mismo océano y se acercaba hacia ellas. Su cuerpo cubría entero el horizonte, y era de distintos tonos azulados, con la mezcla perfecta que darían una ballena y un pokémon. Nerea frunció el ceño, preguntándose qué narices hacia un pokémon en mitad del mar. ¿Es que acaso tendría también una pokedex en el bolsillo?

Por desgracia, no tuvo tiempo para comprobarlo. Justo cuando la monumental poke-ballena se les tiraba encima, una enorme oscuridad bañó el lugar, dejando a Nerea confusa y asustada. Se impulsó entre la noche como si de una sustancia espesa se tratara, y entre jadeos salió hacia una luz cegadora…

Y sí, murió, porque en cuanto despertó se acordó de que tenía que ir al colegio… Y eso es mucho peor que ser perseguida por una poke-ballena, te lo digo yo ;D.

Lo que hace la señora Pereza

Hoy, estoy tan cansada que creo que éste va a ser el artículo peor escrito de todos los que he hecho hasta este punto. Casi me dan ganas de escribirlo en una lista para terminar antes… Hoy:

1. He hecho… tal.

2. Me ha pasado… tal.

3.He tenido que hacer… tal y cual.

4. Y no nos olvidemos de que la he cagado porque… tal.

Sí, podría hacerlo así, pero no sería muy divertido, ¿verdad? Incluso a mí me dolería leerlo xD. Por otro lado, ¿por qué no probar? Alguna primera vez tenía que haber, ¿no? Bueno, tanta pregunta retórica para nada (porque la respuesta me da igual, voy a hacer la lista sí o sí….). Vale, ya me he decidido. Aquí va:

1. Iqaluit (nótese la negrita): Un pueblo pequeñito con costa, relativamente “en frente” de Groenlandia.

Clima: Tiene gracia, porque supuestamente iban a hacer de -50 a -60 grados, y luego cuando llegamos resulto que hacía más frío en Ottawa (dos grados menos).

Curiosidades: a) Impresionantemente, hacía más viento que en Zaragoza, tanto que mientras dormías, si te estabas MUY quieto, podías sentir como el viento (que golpeaba las paredes del hotel) hacia temblar las camas. Daba un pelín de miedo.

b) Era todo tundra; no había ni un sólo árbol a la vista. Aún así, las montañitas llenas de nieve (como todo ahí) y la costa medio helada le daba un toque exquisito de simple belleza.

c) Estaba pitch dark (oscuro cual boca de lobo), como dicen aquí, a eso de las DOS. Del mediodía, por supuesto. Imagino que tendrá algo que ver conque está a la altura de Alaska, pero la verdad es que me dejó sin palabras. No vi el sol NI UNA SOLA VEZ desde que llegé hasta que me fui. No me entra en la cabeza cómo puede la gente vivir aquí. ¡Yo me moriría!

d) Los aviones:

1)Para empezar, el de ida nos dejo esperando dentro durante más de una hora, porque había mucho tráfico. Para matar el tiempo, me terminé uno de los libros que me había traído. Tamar (es una chica que vino con nosotras al pueblo, muy maja) se leyó dos ENTEROS. Lo digo como hecho cronometrado y con pruebas suficientes como para poder afirmar sin miedo que “por cada tres párrafos que leía yo, ella deboraba dos páginas enteras”. Todavía no me lo creo. No había visto a nadie leer tan rápido jamás.

2) El de vuelta me hizo mucha gracia. En vez de ir directo, nos llevó a otro pueblecito cercano a Iqaluit. Ahí aterrizó, esperó a que subieran y bajaran algunos pasajeros y volvió a despegar. Hizo lo mismo en otra ciudad más, en Montreal. Así que se puede decir que cogí el autovión (autobus-avión) para volver a casa, jajaja.

2. Título: Tan típico americano que asusta (por no decir otra cosa).

Tiempo y lugar: Entre las 9.40 y las 10.15, Clase de Ciencias.

Acción: a) Quiz sobre las células y la mitosis. No muy complicado (más que nada porque lo di a fondo el año pasado, jijijiji) pero tampoco sencillo. Requirió que estudiara en el autobús, cosa que no suele pasar con Ciencias a no ser que llegé el Test.

b) Esta es la verdadera razón del título. Hoy hemos estado investigando, con microscopios y por parejas, las células en distintas fases de Mitosis de una tira de cebolla, jajaja. Lo malo es que no había nada de premio.

Proceso (la meta era encontrar las distintas fases, identificarlas y dibujarlas):  

1)Centrar: En esta parte nos hemos pegado unos buenos quince minutos, todo porque la cabezota de mi compañera no me dejaba probar a mí (se me da bien encontrar las imágenes y hacerlas nítidas). Cuando por fin se ha dignado ha pasarme el microscopio, dándose por vencida, he podido echar un vistazo. En cuanto lo he centrado, ha sido chulísimo. Hemos encontrado todas las fases, después de mucho buscar.

2) Dibujar: Al principio, como costaba tanto encontrar las fases, mi compañera se ha dado por vencida y ha dicho que lo mejor sería que nos limitáramos a inventarnos el dibujo. Me he ofendido; “¿Por qué? Si eso le quita toda la gracia” “¿Gracia? ¿Te divierte esto?” su cara era de película. “Pues sí, me divierte”. Hubiera incluído que mi sueño es convertirme en una científica loca de mayor, pero creo que no habría ayudado mucho a nuestra relación xD.

3. Ctrl + N: Hoy, mejor dicho, ahora mismo, he tenido que resistir las ganas abrasadoras de tirar mi portátil contra la pared, saltar sobre él, escupirle, prenderle fuego, entrerrarlo y bailar sobre los restos con una máscara diabólica cubierta de sangre, un palo con cascabeles y vestida con harapos.

Razón: Sencillo. Siempre que hago mis artículos, hasta hace bien poco, usaba el Microsoft Word. Ahora, en vez, los escribo directamente en el blog. Ctrl + N en Word se usa para escribir en negrita. Aquí, te abré una página nueva. Llevo todo este rato (mientras escribía lo que acabáis de leer) dándole a ctrl + N cada vez que quería escribir en negrita. Contar cuantas páginas he tenido que cerrar hasta ahora, y temblar.

Para empeorarlo todo, hace poco que descubrí que para poner cursiva en el blog, sirve con darle a ctrl + I (porque están en inglés o latín, en vez de en español). Así que he probado a darle a ctrl + B, que es la letra que sale para la negrita. Ahora cada vez se me abre una columnita a la izquierda preguntándome que quiero buscar en mi historial. ¡¿Es que al listo que inventó los blogs no le gustaba la negrita, o qué?!

4. Cagada Monumental: Porque sino no sería made by Nerea.

Tiempo y lugar: Ayer, que me estuve hasta las diez (lo cual es bastante tarde aquí) trabajando en los deberes de inglés, y hoy, cuando los he tenido que entregar.

Info extra: Así que, metiéndoos en contexto, resulta que tengo que leerme una novela para mi clase de inglés. Para hoy, teníamos que hacer la parte A (una introducción de 250 a 300 palabras acerca de nuestras primeras impresiones del libro). También hay una parte B (analizar tres párrafos distintos del libro en busca de cosas como simbolismo, caracterización, tema…) que tiene la misma longitud. La parte B no es hasta el 4 de Enero. Si no entregas los trabajos el día límite, te ponen un cero, sin excusas ni excepciones.

Cagada en sí: Me confundí e hice ayer ambas partes, pensando que sólo eran la parte A (con razón me costó tanto terminar…). Cuando se lo he enseñado a la profesora, por poco se parte de risa (de sorpresa). “¿Pero te has terminado el libro ya?” “Qué va, si todavía voy por la 70 de 230 que hay…” “¿Y entonces cómo has podido hacer la parte B?” (Que también tiene narices, me pegué ayer una desvelada para poder terminarlo, cuando resulta que tenía en realidad más de un mes para hacerlo) “Pues no sé… Lo he hecho y ya está.” “¿Pero quieres que te lo devuelva?” “No no, si ahora que ya lo he hecho me da igual…” jajaja xD.

5. Fin de la lista: ¡Hala, ahora viene cuando os váis a trabajar/estudiar/comer/dormir, que ya es muy tarde! ¡Venga, VENGA! ;)

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