Category: General

El Periódico

Lo último que os tengo que contar, con un poco de suerte, no va a ocupar más de una línea. Es una buena noticia, jejeje. ¡Me he apuntado al periódico del colegio! Guay, ¿eh? xD Lo sé, mola mucho. Tengo que escribir una crítica de un libro (Los Juegos del Hambre, una serie de la que ya os he hablado) y, un poco más tarde, haré un artículo de mi experiencia en Canadá como estudiante de intercambio :D . Colgaré todo lo que escriba, aunque esté en Inglés xD.

OC Transpo

Otra cosa que me apetecía contaros es mi experiencia este viernes pasado.

Justo después de volver del Niágara, Blanca, Raquel, Paula y yo quedamos en salir a ver una peli o dar un paseo y luego cenar, para el viernes por la tarde, en el colegio donde tuvimos el examen de la organización (sitio que resulta estar en Ottawa). Todas estuvimos de acuerdo.

Así que Paula y yo nos pegamos toda la semana ansiosísimas porque llegara el viernes. Mira que se nos hizo larga… Estábamos muy entusiasmadas. Lo planeamos todo a la perfección; el margen de error estaba tan cercano a 0 que ni se podía contar como real.

Lo que más me duele es que volvía a estar equivocada, y ésta vez las consecuencias no fueron acabar chorreando. No. Fue mucho peor. Un poco más, y no volvemos.

Acabó el colegio y no cabíamos en nosotras de felicidad. Esperamos impacientemente al 161. Llegamos a Terry Fox* y cogimos el 160.

[*Info. extra: Los autobuses principales de Kanata tienen dos direcciones: Terry Fox, que es un gran centro comercial donde acaban casi todas las líneas de Kanata y donde empiezan las de la siguiente dirección; y Bridlewood, que es una zona al otro lado de Kanata.]

Estuvimos un ratito en la casa de Paula, mirando las rutas que teníamos que coger para volver de la cuidad. Después salimos y andamos hasta la parada del 60, el mismo autobús que cogimos el día que teníamos que ir hasta el colegio para lo del Niágara.

Eran las cuatro, más o menos, cuando llegamos a la parada. Habíamos quedado a las 6.30. Todavía quedaba tiempo.

Los primeros treinta minutos pasaron lentos. Vimos tres 60, dos 160 y un 164, pero ninguno con dirección a la ciudad. Eran las cinco y media y aún no había pasado el bus.

Después de mucho quejarme, Paula consiguió que me armara de valor y le preguntara a una mujer que pasaba por ahí. Me dijo que el 60 sólo lleva a la ciudad por las mañanas. Genial.

Así que cruzamos la calle y esperamos al 160, porque según la mujer nos llevaría a la ciudad.

Llegados a este punto, Paula y yo ya estábamos hasta el gorro. Empezamos a insultar a cada autobús que pasaba (que nunca era el 160), pero en español, por supuesto xD. Luego Paula se pegó un cuarto de hora diciendo “Va, el siguiente es el 160. Va, que el siguiente es el 160. El siguiente es el 160…”. Media hora después, cuando ya daban las seis y veinte, llegó nuestro autobús.

Le preguntamos al conductor que cómo podíamos llegar a la ciudad. Nos dijo que bajáramos en una parada (cuyo nombre no pillé) y que ahí cogiéramos el 96, que nos llevaría directas. Paula y yo, que sabíamos que íbamos a llegar muy tarde (el viaje a la ciudad lleva como una hora) nos limitamos a rezar para que las demás nos esperaran. El resto del tiempo lo pasamos criticando (por decirlo de forma suave…) a OC Transpo, que es la organización de buses, y al 60.

El resto de la tarde pasó lentamente. Llegamos a la parada del 96 y, cómo no, tuvimos que esperar hasta que se digno a aparecer, media hora tarde de cuando se suponía que debía llegar (porque en esta parada había un horario marcado).

Fue una hora agónica, porque no conocíamos la ruta del autobús y no sabíamos cuándo bajar. Pasaba entre mucho bosque y aun encima fue un viaje muy largo. A mitad, Paula y yo empezamos a temernos que nos estuviera llevando a Quebec.

“Bueno, al conductor le hemos preguntado por Ottawa, ¿no?”

“No, Paula, sólo hemos preguntado cómo llegar a “la ciudad”

Y a la ciudad que nos llevó.

Tuvimos suerte, porque resultó que el bus tenía una parada justo en el mismo lado que el 60, en Ottawa gracias a Dios. Eran las ocho y media cuando por fin llegamos, y, por supuesto, no había nadie esperando. La noche era negra como el carbón y además venía un viento, fuerte y helado. Para empeorarlo todo, estábamos en la parte más alejada de la ciudad, por lo que los edificios eran todo oficinas y hoteles. Normalmente cenamos a las seis, así que sí, nos moríamos de hambre. Para colmo.

¿De verdad habíamos estado TODA la semana esperando a que llegara esta tarde? No me parecía tan genial en ese momento, helada, hambrienta y agobiada, porque claro, ¿y cómo íbamos a volver a casa? ¿Porque quién nos dijo que el 96 volvía a Kanata, o a qué horas lo hacía?

Para empeorarlo todo (sí, la cosa podía empeorar) no podíamos andar mucho porque no conocemos la ciudad y, además, era de noche. Así que andamos recto, más que nada por hacer algo, esperando que apareciera algún restaurante de la nada. De verdad que nos servía con un McDonald’s.

Y entonces, por fin. Vimos un Starbucks. Paula me aseguró que tenían bocadillos y comida que nos podríamos comprar. Esto nos alegró un poco, así que corrimos hacia la tienda.

No exagero. No invento. Esto es todo verdad. Fuimos a pedir nuestros bocatas, y el señor nos dijo que se les había estropeado el horno. Insistimos en que nos daba igual, que nos lo podíamos comer frío, pero el señor se negó. Nos dijo que no los vendían fríos. Así que compramos un chocolate caliente, un té y dos cutres galletas y de vuelta a la parada.

Tuvimos suerte de encontrarnos un supermercado un poco antes de llegar al colegio. Por fin pudimos comprar comida de verdad (bueno, un bocadillo frío y envuelto en papel, pero oye, ¿acaso podíamos pedir más?). Amablemente, el dependiente nos indicó dónde estaba la parada del 96 dirección Kanata.

Otra vez tuvimos que esperar medio siglo, sólo que esta vez hacía un frío increíble (que estamos en Canadá…) y ya estábamos cansadas y con ganas de echarnos a la cama, arroparnos entre las mantas, suaves y calentitas…

Volver fue casi peor (sólo casi…) porque a mí me tocaba coger el 161 por primera vez. Por supuesto, no me hacía ninguna gracia porque era de noche y no se veía nada. ¿Así cómo iba a saber cuándo bajarme? La tarde iba de mal en peor.

Así que llegamos a Terry Fox, a eso de las nueve (teníamos que estar en casa sobre las diez y media). Me despedí de Paula, que tenía que coger el 160, y esperé al 161.

Tuvo gracia, porque el muy majo se pegó media hora esperando, calentito dentro del bus, hasta que le dio por ponerlo en marcha y acercarse a la parada. Estaba como a unos cinco metros. No os imagináis la rabia que me daba.

Así que por fin me pude sentar. No me relajé, ni siquiera entré en calor. Pero al menos me pude sentar.

Esta fue la peor parte de toda la tarde, porque no sabía cuando bajar, no conocía las calles por donde pasaba y, como aún encima era de noche y Kanata es todo árboles y casas, pues no se veía nada. Mucho rato después llegamos a una calle principal, y ahí me bajé. Era mucho antes de mi parada, pero al menos sabía dónde estaba y pude volver andando a casa.

Fue un poco terrorífico, por la oscuridad y el silencio. Me daba la sensación de que, de un momento a otro, alguien iba a saltar de entre los árboles y se me iba a echar encima con un cuchillo en la mano. O peor, que esto es América, con una pistola. Qué horror.

Y entonces llegué a mi calle, y pasó aquel pequeño momento que me iluminó la cara. Ese pequeño detalle que a veces pasa desapercibido, pero que si visto siempre te sacara una sonrisa…

El cielo estaba estrellado. Era increíble. Es lo bueno que tiene estar en mitad de un bosque, imagino, pero era muy guay de verdad. Casiopea se veía en mitad del cielo, con la osa mayor cruzando todo el horizonte detrás de mí. Una estrella, o tal vez Venus, brillaba más que ninguna otra, justo entre Casiopea y la Osa Mayor. Anduve hacia la casa con la cabeza inclinada, abrumada. La vía láctea era apenas visible, pero eso no importaba. El cielo estaba precioso aquel día.

Llegué a casa sonriendo como si hubiera sido el mejor día de toda mi vida.

Continuación del Niágara

Buff, vale, tengo muchas cosas que contar… y todavía me queda lo del Niágara… bueno, habrá que resumir un poquito (espero que me lo perdonéis).

Continuando con mi súper fin de semana en Toronto, admitiré que tuve mucha suerte. Me tocó con Paula y dos niñas más, relativamente majas.

Al día siguiente hacíamos la excursión a las cataratas y un desayuno deluxe en el hotel ;D. Yo me lo imaginaba con una fuente enorme de chocolate, cayendo así lentamente por los bordes, y frutas pinchadas alrededor. Imaginaba cientos de platos llenos con los más exquisitos gofres, beicon, tostadas, salchichas, mermeladas… Bueno, ya os hacéis a la idea del chasco que me llevé xD. En realidad, el sitio estaba bien (un saloncito con mesas redondas de cuatro) y la barra de comida tenía una máquina con la que hacías gofres que era la mar de divertido. Y sí, me pegué toda la mañana haciendo gofres xD.

Después de un largo viaje en autobús llegamos a las cataratas.

Fue genial porque son un pasada, es verdad, pero lo que más contó fue estar rodeada de todos mis nuevos amigos, riendo y haciéndonos millones de fotos.

Nos montaron en un barco de dos pisos que no era ni muy grande ni muy pequeño. Lo justo para que entraran unas doscientas personas, pero bien apretujadas xD.

Nos hicieron un paseíto por el puente, luego vimos una de las cataratas (una más pequeñita que hay al lado) y por último, como la guindilla de un pastel, nos metieron dentro de las grandes.

Al principio, justo antes de entrar en el barco, nos dieron un chubasquero (de esos cutres que cubren todo el cuerpo). Nos queríamos hacer una foto antes de montar, pero Raquel dijo que esperáramos a después, cuando estuviéramos con el pelo mojado. Yo me reí y le dije; “Pero chica, que TANTO no nos vamos a mojar… serán dos o tres gotas.”.

Dos o tres gotas, sí, ja. Ignorante de mí…

Así que, justo antes de entrar (ni siquiera nos llevaron dentro de la cascada, sólo fueron un poco por dentro del semicírculo que forma la catarata) yo me quité la capucha, haciéndome la valiente. Se veía como una niebla que salía del agua y subía en nubes hacia el cielo. Sí, parecía vapor. Y no, no lo era.

Tuvo gracia, porque entramos y de repente pareció que nos hubiéramos adentrado en plena tormenta en mitad del mar. No llovía, no. Diluviaba. Era como si el agua cayera de todas partes, horizontal, en diagonal y de abajo a arriba. Era raro y a la vez divertido, aunque acabé goteando como si me hubieran tirado un cubo de agua por encima. Obviamente, el chubasquero parecía estar ser sólo decoración, porque ambos los vaqueros como la chaqueta se me chipiaron enteros.

No fui la única, por supuesto xD. Todos los demás estaban igual que yo, así que nada más salir nos hicimos la foto. Luego nos llevaron a ver la ciudad (de compras y tal). Estuvo muy guay, aunque nos pegamos todo el tiempo Paula, Jorge, Blanca y yo jugando en los recreativos (bueno, Paula y Jorge con el billar). Aún encima, llegamos como un cuarto de hora tarde a dónde habíamos quedado y claro, todos nos miraron mal xD. También nos montamos en una gran noria, desde donde se veían a lo lejos las cataratas. Estuvo genial :D .

Al día siguiente nos llevaron a un parque de atracciones llamado “Wonderland”. Era, básicamente, todo montañas rusas. Ésta vez fuimos un grupo bastante grande (como de unas veinte personas) de los cuales sólo conocía de vista a la mitad xD. Un poco después nos separamos Blanca, Paula, Cynthia (otra amiga) y yo, buscando los granizados. Valió la pena porque estaban buenísimos, pero nos perdimos y no veas lo que costó encontrarnos ;D. Por fin, vimos al resto y nos acercamos a comer con ellos. El perrito caliente que nos metimos entre pecho y espalda medía medio metro, sin exagerar. Y luego otra vez a las montañas rusas…

Entre unas y otras, Blanca, Raquel, Paula y yo acabamos solas. A todas nos pareció mejor, porque ir en un grupo tan grande era un poco agobiante. Lo pasamos genial tan sólo paseando. Conseguimos los autógrafos de unos famosos de la tele canadiense para Michaela (le hizo mucha ilusión). También nos compramos unas camisetas con unos graffitis (hechos ahí delante de nuestras narices) que tenían la bandera de España (aunque mal hecha) y nuestros nombres. Raquel, la muy sinvergüenza, se puso la de Canadá. La pobre Paula, entre que perdió la cartera y hasta que por fin la volvimos a encontrar, acabó sin nada.

Después de eso, volvimos al autobús y ya por fin nos llevaron al colegio. Después de semejante jornada (nos acostábamos como a las doce para luego levantarnos a las siete) dormí toda la noche, hasta que casi se me pasa la alarma xD.

Qué casualidad…

Hoy, mejor dicho, ahora mismo, acabo de entrar en facebook (porque aquí el tuenti ni existe, así que tengo que actualizarme, jajaja). He abierto una galletita de la suerte porque me apetecía, jejeje. No adivinareís lo que me ha salido:

You will travel far and wide, both for pleasure and business.

(Traducción: Viajarás lejos, tanto por placer como por trabajo).

Qué casualidad… =0

¡Por fin!

Antes de continuar con mi experiencia en el Niágara, os voy a contar lo que me ha pasado estos dos días, porque es mucho más corto ;D.

Hace unos cuantos días que empezó a darme miedo de verdad el chico que se sienta conmigo en biología. Todo era tan extraño que no sabía qué pensar (ni si pensar siquiera, porque ¿y si lee la mente?).

Todo comenzó unos pocos días atrás, cuando salíamos de clase como cualquier otro día. Él giró a la derecha y empezó a subir las escaleras hacia el piso de arriba. Yo, en cambio, torcí a la izquierda y tiré hacia mi taquilla.

Como tres segundos después, cuando ya no se le veía por las escaleras, me choqué de lleno contra él. Vale, no fue chocar literal, pero lo vi salir de golpe de uno de los pasillos y fue toda una sorpresa. ¡Se había teletransportado! E incluso le había dado tiempo de cambiarse de ropa y todo…

Se lo conté a Paula y ella se rió. Le dije que creía que mi compañero de mesa era un alien o un marciano, a lo que ella contestó que estaba imaginando cosas xD.

A nadie se le habría ocurrido pensar que tuviera un hermano gemelo, ¿a qué no? Porque a ver, decirme, ¿qué es más probable, teletransportarse o tener un clon? xD

Ayer mismo mi teoría (la de los superpoderes) se fue al traste. Los vi a los dos juntos (era una pasada, no hay manera humana de diferenciarlos… aunque creo que el otro, al que no conozco, tiene la cara más redonda). Fue toda una sorpresa. ¡Así que ahora hay dos Jakes! ¡Madre mía! xD

Hoy le he vuelto a ver, y me apetecía preguntarle si tiene un gemelo (más que nada porque todavía no estoy muy segura, a pesar de lo mucho que se parecen). Al final, por supuesto, no lo hecho. Estoy bastante segura de que le caigo mal, así que mejor no decir nada… xD

Pero eso no es lo que os quería contar. Hoy, por fin, ha pasado algo genial, algo que tanto Paula como yo habíamos perdido ya la esperanza de que pasara. Ha empezado durante el recreo, justo en la cafetería.

Paula y yo estábamos comiendo tranquilamente, charlando de la quedada que vamos a hacer este viernes con unos de la excursión al Niágara, cuando se nos han acercado dos chicas.

Se han sentado a la mesa y han empezado a hablar con nosotras. Ha sido la típica conversación de “¿Te gusta Canadá? ¿Cómo es España? ¿Echas de menos a tu familia?”. Una de las chicas va a clase de inglés con Paula, pero a la otra no la conocíamos ninguna. Se han presentado como Mackenzie y Kathy. Son las dos muy majas.

Un rato después se han tenido de ir, más que nada porque sólo quedaban diez minutos para que empezaran las clases. Paula y yo pensamos en hacer lo mismo, pero no pudo ser.

Antes de nada, os diré que desde ayer, hay una chica de mi clase de ciencias que siempre que me ve me sonríe. Yo no la conozco de nada, pero parece que le caigo bien =D. Ella estaba en un grupito de chicas justo detrás nuestro. También estaba ahí la chica con la que hablé en inglés, que también me sonríe cuando nos veíamos.

En esto que me estaba levantando (Paula ya estaba casi en la puerta) vi que las chicas del grupo éste se reían y nos señalaban. Cuando crucé mi mirada con la chica de ciencias me saludó con todo el brazo, un pelín exagerado, y yo hice un poco de lo mismo en respuesta xD.

“Paula, oye, que esas chicas nos están mirando… ¡y que ahora se acerca una!”

Vino corriendo hacia donde estábamos y me tendió la mano. Yo se la sacudí, asombrada.

“Soy – (dijo un nombre raro en indio del cual no me acuerdo xD), vosotras sois del intercambio español, ¿verdad? ¿Por qué no venís a comer con nosotras?”

No os imagináis la cara de sorpresa (y felicidad/alivio) que puse en ese momento. Nos presentamos y le dijimos que por supuesto que comeríamos con ellas (aunque sólo quedaban cinco minutos de recreo…).

Fue una pasada estar entre tantas chicas. Todas nos hablaron, nos preguntaron que qué tal lo llevábamos, que si nos gustaba el cole, que qué asignatura hacíamos… Cuando sonó la campana se despidieron a lo “bueno, ¡ya nos veremos eh!”.  Nos dijeron que podemos comer con ellas todos los días y que alguna vez deberíamos salir con ellas, que nos lo pasaríamos genial =D. ¡¡¡Ni siquiera el emoticono puede describir lo feliz que me siento!!!

Así que mañana me espera un día genial. De hecho, hoy en inglés he estado hablando un montón con la chica ésta (sobre el libro que me leí durante el finde, jejeje xD). Luego, cuando han tocado parejas, me he puesto con ella y con otra chica que también es muy maja. Ha sido un día genial, ¡y para colmo he batido mi récord de minutos corriendo seguidos! He hecho 16, jijiji xD.

Presentamos, desde la tan lejana Canadá… ¡¡¡a las FOTOOOS!!! xD

¡¡¡De excursión!!!

El viernes me desperté a eso de las seis porque tenía que coger un autobús para llegar a la ciudad, desde donde salía otro que nos llevaba a la cascada del Niágara.

Normalmente me habría dado algo en cuanto supe lo pronto que era, pero claro, estaba demasiado emocionada como para preocuparme. ¡Me iba de excursión al Niágara!

Lo mejor no fue eso, por supuesto. Pero empecemos desde el principio.

Jackie me tuvo que llevar hasta la casa de Paula porque la parada del autobús estaba justo al lado. Podría haber cogido otro más cerca de mi casa, pero claro, prefería ir con Paula =D.

Entonces fue la segunda vez que vi a su padre ruso (aunque la primera no cuenta porque fue de refilón al salir del aeropuerto). Me preguntó qué tal me iba y todo eso, pero en realidad no hablamos mucho. En vez, estuve charlando con Paula sobre lo oscuro que estaba el cielo y el frío que hacía xD.

Poco después cogimos el bus. Al principio estaba un poco nerviosa por todo eso de ir en un bus nuevo sin saber dónde teníamos que bajar, pero al final se me pasó. A fin de cuentas, teníamos un viaje de hora y pico por delante, así que no tenía que empezar a preocuparme hasta las ocho ;D.

Estuvimos hablando todo el rato (recuerdo que la gente del autobús nos miraba raro, jajaja), sobre todo discutiendo si Justin Bieber y más tarde los Jonas Brothers cantan bien o no xD, y sobre libros que nos habíamos leído (porque yo me había traído uno para por la noche).

A menos veinte entramos en la ciudad, pero ninguna de las dos se dio cuenta. Pensábamos que quedaba mucho para nuestra parada… cuando en realidad estábamos en la misma calle.

Gracias a Dios, nos dio por levantarnos el segundo antes (sin exagerar) de que se abrieran las puertas. Paula dijo “Ostras, me parece que es ésta, porque me suena esa señal…”. Entonces me fijé y vi que, ciertamente, era nuestra parada. Por poco la perdemos =S.

No había mucha gente ahí, pero sí dos profesores. Tuvo que pasar media hora antes de que llegaran nuestros autobuses, y no os imagináis el frío que pasamos. De hecho, me quejé tanto que Paula me amenazón con ponerse la música y pasar de mí, jajaja xD.

Aunque no conocíamos a nadie, el alivio de oírles (a casi todos) hablando en español, entendiendo lo que decían, fue indescriptible. Ni siquiera me había dado cuenta de lo mucho que lo había echado de menos.

De entre toda la gente que había, destacaré a unos pocos que me llamaron la atención. El primero lo hizo por la ropa que llevaba; era un chico, mejicano según nos contó más tarde, y vestía de traje (con zapatos en punta y camisa). Me hizo gracia porque nos íbamos de excursión y sabía que tendríamos que andar un montón xD.

El siguiente me extrañó. Tenía todo el pelo peinado con rastras, unos pantalones a rayas blancos y negros y una chaqueta caída que decía “Die Ärtze” (un grupo de rock alemán). Asumí que era un chico, porque realmente lo parecía. He aprendido a no juzgar nunca más por las apariencias.

Los últimos que me llamaron la atención fueron tres chicos, altos y morenos, más que nada porque se apartaron de todo el grupo y se fueron a hablar a un rincón.

Media hora después de llegar los profes nos dividieron en dos autobuses, uno pequeño y otro un poco más grande, y empezamos el viaje. Me pasé las cinco horas leyendo porque el libro estaba muy interesante, así que la pobre Paula tuvo que hablar sola, jajaja xD. En realidad, sólo estuvo escuchando música hasta que me lo acabé (se llama “Los Juegos del Hambre”, es el tercer y último libro y os lo recomiendo a todos porque está genialmente escrito).

Nuestra primera parada (sin contar la que hicimos para comer) fue en el museo de hockey hielo, jejeje xD. Una hora entera para ver todos los diferentes trajes de cada equipo y los miles de trofeos que había ganado Canadá.

No os diré que fue una pasada, porque en realidad no le hice mucho caso xD. Paula y yo estuvimos toda la hora hablando con el mejicano este, que resultó llamarse Jorge. Le encanta hablar de economía, por cierto. De hecho, no habla de otra cosa.

Después de eso fuimos a una gran torre que te deja ver toda la ciudad de Toronto. Las vistas eran increíbles, aunque lo que más molo fue ver el partido de beisbol que estaban teniendo lugar debajo, jajaja xD. Hasta hicieron un homerun.

En esto que estábamos los tres charlando sobre los diferentes valores de las monedas y de porque el respaldo de estados unidos es tan patético (lo sé, ¿suena divertido, eh?) nos encontramos con una alemana, Kathy. Era muy maja y consiguió que Jorge cambiara de tema, jajaja xD. Le dije algunas cosillas en alemán y ella no se rió, así que imagino que no fue tan mal ;D. Estuvo con nosotros durante un rato e incluso se sentó a mi lado durante el viaje hasta el hotel (porque Paula se sentó con Jorge).

Un poco antes de entrar en la torre, Paula y yo nos apostamos un chicle a ver cómo eran los cuartos. Yo dije que habría dos literas y que serían cuatro personas por cuarto. Ella dijo que serían tres, una litera y una cama grande. Por supuesto, ninguna ganó xD.

Vale, en realidad, yo gané a medias, porque los cuartos eran de cuatro. Pero ella también ganó en parte porque había dos camas de matrimonio. Y, por supuesto, los profes elegían a tus compañeros de cuarto.



¡Corred, más rápido, MÁS RÁPIDO!

Ayer tuve mucho, mucho trabajo. Planeaba escribir nada más terminar los deberes… pero estos últimos se alargaron tanto que al final no tuve tiempo. Lo cual fue una pena, por cierto, porque mira que he acumulado cosas para contar…

Por ejemplo, jeje, la chica de mi parada vuelve a venir en pantalones cortos (de esos que van a mitad de muslo). Hoy no ha hecho tanto frío porque se acerca una tormenta, pero ayer llovió a cántaros y la pobre ahí estaba, en sandalias, mientras yo me asaba de calor dentro de mi preciosa chaqueta impermeable de North Face.

Fue en esto que pasaba el autobús por una de las miles de calles que recorre, cuando vi a lo lejos a una mujer que empujaba un carrito cuesta arriba, con una niña y un niño pequeños agarrados al mismo. No debían de tener más de siete y cinco años.

Me entró la curiosidad porque el carrito se veía bastante grande, así que me imaginé que llevaría gemelos. Tenía muchas ganas de verlos, porque seguro que eran muy monos (como todos los bebés…) pero cuando el autobús la adelantó y pude ver lo que había dentro del carro… bueno, la verdad es que debí asustar de veras a la chica que se había sentado al lado mío, porque se me cayó la mandíbula de cuajo.

Habría esperado cualquier cosa, cualquier cosa, excepto lo que vi. No me habría sorprendido ver una enorme caja, que seguramente llevaría material de decoración con motivo del cercano Halloween, o las mochilas de los críos todo apelotonadas, o una mascota enjaulada, o incluso un marciano… todo antes que lo que vi.

Había seis bebés en ese carro. ¡Seis! Más los dos niños que iban andando, ¡la mujer tenía ocho hijos! Me imagino que será irlandesa la chica… xD Eran muy monos, como yo me esperaba, tres chicos y tres chicas, pero la verdad es que fue toda una sorpresa.

Cuando llegué al cole le pregunté a Paula por qué no había podido venir al cine (al final me tuve que quedar en casa, jo L). Resultó que la pobre tuvo que estarse cuatro horas en una audición de su chica, que hace teatro. Hicimos nuestro intercambio de información, como debe ser, para enterarnos de lo que había hecho cada una durante el finde, y luego marchamos cada una hacia su clase.

Recuerdo que le conté algo muy gracioso que me pasó, mucho antes de este fin de semana, cuando aún ni siquiera había empezado el cole. Fue la primera vez que entré en el centro comercial.

Justo al lado de mi colegio, andando hasta el principio de la calle y luego girando a la izquierda, hay un modesto centro comercial con poco más de un supermercado, dos restaurantes y tres tiendas. Aunque es pequeño, el sitio está bastante bien.

Fue uno de los días de verano cuando Michaela, Jackie y yo marchamos al supermercado para comprar nuestros suministros de comida. Íbamos paseando, cogiendo cosas de aquí y de allá. En una de éstas vi unas pipas con sabor a barbacoa (¡ah, mis favoritas!), así que las cogí y me las compré.

Tendríais que haber visto la cara que puso Michaela cuando me las vio comer. ¡No tenía precio! Sus palabras textuales, una vez se hubo recuperado del shock, fueron “Esas son para pájaros o hámsteres, no para humanos.” Jajajaja xD.

Le expliqué que los humanos también comíamos pipas, que estaban muy ricas y que debería probarlas. Ella se negó a lo “¡por encima de mi cadáver!” así que lo dejé estar. Bueno, al fin y al cabo, ¡más para mí! Jejeje =D. Al final, la curiosidad pudo con ella y probó una. Al principio le tuve que explicar cómo había que comerlas (que ésta es capaz de tragarse la cáscara y todo…), pero en seguida le pilló el tranquillo, y la verdad es que le encantaron. Ahora la pipas ya se me han acabado, ¡y casi la mitad se las ha comido ella! xD.

La verdad es que me lo paso genial con Michaela. Lo mejor de todo, es que, como tiene sólo siete años, le encanta jugar. Un día estuvimos tonteando con sus barbies y un action man que tiene, jejeje y me lo pasé genial poniendo voces. El lunes, de hecho, pasamos toda la tarde bailando en el sótano con la música de mi ordenador, jajaja. Hasta nos inventamos un baile, aunque luego me negué en rotundo a enseñárselo a Jackie.

En definitiva, esta semana ha sido una de un cachondeo de cuidado. Hoy, las risas estaban garantizadas. Resulta que ésta semana es la del espíritu en el colegio (lo que viene a significar que cada día hacemos algo; por ejemplo, ayer era el día del gemelo, así que te buscabas uno, ibas al pit y ahí bailabas y competías con otras parejas.) y hoy tocaba el día del sombrero/pelos de loco. Tendríais que haber visto las cosas que se trajo la gente.

Tres en mi clase de mates, la primera que tuve, iban con sombrero. Una llevaba uno mejicano, a lo “¡Ándale ándale!” xD, aunque le iba pequeño. Por todo el colegio te veías a gente con los pelos en punta y teñidos de rosa, verde o azul chillón, o con gorros de brujos, a rallas y con muelles que se suponía eran antenas de abeja, con orejas de oso… jajaja xD Ha molado un montón.

La idea era ir al pit y ver cómo la gente competía por ganar el premio al sombrero/pelos del más loco, pero nosotras eso no lo hemos pillado. En vez, Paula y yo nos hemos ido en toda una aventura que me ha puesto de los nervios.

Resulta que tenemos tan sólo un recreo en este colegio. Dura 50 minutos y separa los cuatro periodos en dos. Según me había contado Paula, algunos estudiantes se iban al centro comercial que hay justo al lado y comían ahí. Luego volvían a clase y como si nada.

Me imagino que, llegados a este punto, ya sabéis qué hemos hecho en vez. Sí, lo sé, una locura. Pero es que Paula necesitaba comprarse cereales, y yo… bueno, yo me aburría, para ser sinceros, y quería probar a ver qué pasaba ;D.

Me preocupaba el hecho de que tardáramos demasiado, porque después me tocaba gimnasio y me tenía que cambiar. Así que estuve todo el camino con los nervios atacados, y con razón.

Nos llevó apenas 10 minutos llegar hasta el centro comercial, aunque no salimos hasta menos cuarto porque teníamos que comer primero (el recreo acaba a las 12.30).

Así que fuimos al supermercado, compramos los cereales y volvimos. Por el camino íbamos picando, jejeje xD. La verdad es que los cereales están buenísimos (saben como a una mezcla de frutas y los cheerios de toda la vida). Llegamos a tiempo, gracias a Dios, pero muy justas. Nos despedimos y cada una a su clase, otra vez.

Educación Física ha sido hoy una de las asignaturas que más ha exigido de mí. No ha sido tanto como el sacrificio de hacer un examen de Ciencias mañana (cuando en realidad se supone que tendría que hacerlo el viernes, pero claro, como me voy al Niágara…) o como tener que pasar toda la tarde de hoy haciendo mi proyecto de inglés, que también se entregaba el viernes. No, no ha sido un sobresfuerzo para mi cabeza o mi tiempo, sino para mi cuerpo.

Hasta el calentamiento ha sido durillo hoy. Hemos tenido que dar dos vueltas al colegio (el recorrido que describí hace tiempo, uno de los que hicimos dentro del edificio). Luego hemos hecho un circuito de entrenamiento muscular que ha sido todo un reto para mí. Era básicamente flexiones pero haciéndolas a lo creativo, como con bolas de ejercicio y cosas así. Por último, ha tocado los 15 minutos corriendo (porque claro, se supone que cada día corremos un poco más).

Ayer había corrido doce minutos seguidos y por poco entré en éxtasis (aunque iba en modo tortuga). Así que cuando he oído que corríamos quince minutos, se me ha parado el corazón  =S.

Para mi orgullo, he aguantado hasta los trece (uno más que ayer). Luego he ido andando un minuto, treinta segundos corriendo otra vez y ya me he dado por vencida. He llegado la última ha clase, pero al menos iba contenta, jejeje =).

Por lo demás, no me ha pasado nada interesante. Las clases siguen su ritmo y yo el mío (que va a veces igual, y a veces no) xD. En estos momentos, ¡¡estoy ansiosa porque llegué el viernes para irme todo el finde a Toronto!! =D Me imagino que no podré contaros nada hasta el martes o el miércoles… Y tranquilos, que colgaré muchas, muuuchas fotos.

Fin de Semana 18-19

Sábado 18, Septiembre

Hoy ha sido un día genial.

Yo planeaba dormir hasta pasadas las 9.30 (cosa que no he hecho ningún día desde que pisé Canadá) pero no ha podido ser, desgraciadamente. A las 7.30 ya me había despertado, y una hora después estaba saliendo de la cama, cabreada porque sabía que acababa de malgastar una perfecta mañana de sueño =(.

Así que me desperté y bajé a desayunar. La madre dormía, pero Michaela ya se había despertado. Estaba tumbada en el sofá, viendo la tele. En cuanto la vi me acordé. ¡Es su cumple!

La felicité y le avisé que no pensaba darle su regalo hasta la fiesta de cumpleaños, jejeje. Empezó a tratar de adivinar qué era… y de hecho acertó, a la primera. Pero claro, le dije que no, jejeje. Me siento predecible.

A las 12.00 salimos de casa y nos dirigimos hacia la ciudad. Yo estaba muerta de hambre (normalmente comemos a esta hora) pero no dije nada. Me imaginé que no probaría bocado hasta la fiesta de cumpleaños, que no empezaba hasta las 3.00. Bueno, podía esperar.

Fuimos a un colegio público de la ciudad, donde parte de la familia (la profesora era una tía de Michaela que conocí en la cabaña) tomaba su clase de ghanés.

El cursillo estuvo divertido, jejeje. Aprendimos el abecedario (que se parece un montón al español en sonidos, pero sin la q, la ñ, la v, la z y la c). Además tenían una letra rara, una c al revés, que sonaba como una mezcla de la a y la o, y una e mayúscula que se lee “gue” (o algo así).

Ahí conocí a una chica de mi edad, muy maja, que iba a la clase de voluntaria (también era de la familia) para ganarse horas de servicio a la comunidad (necesarias para pasar de curso en Canadá). Estuve gran parte de la clase hablando con ella y con otras tres niñas más (de 5, 7 y 12 años, creo).

Luego nos despedimos, cogimos a Gi-gi (un primo de Michaela, que se cayó por la escalera de la cabaña y que apenas tiene 5 años) y marchamos hasta el cine.

A las 3.30, me veíais sentada en una mini silla, rodeada de críos de 8 a 5 años, en una mesita de estas para los cumpleaños (con la cumpleañera presidiendo con globitos alrededor). El cuarto tenía paredes de cristal, para mi desgracia. Os lo juro, sólo me faltaba el gorrito y la trompetita… xD

Nos dieron una merienda del Burger King (trajeron las bolsas y todo, ¡por poco me muero de risa cuando lo vi! Pero el regalo se lo debieron olvidar… jo…). Había una tele en el cuarto en la que echaban Hannah Montana. Todos nos pusimos a verlo, incluso la chica del cine que estaba encargándose de nosotros. Hasta se puso a cantar la cancioncilla del principio y todo… xD

Cuando se terminó la serie le dimos nuestros regalos a Michaela. La niña estaba toda contenta, abriendo cada paquete con semejante sonrisa que parecía ser la chica más feliz de todo el Mundo. Y cuando le tocó el mío…

[Info. extra: hay unos muñecos, son como hámsteres que se mueven y todo, llamados Zhu zhu pets, que son como lo más de lo más entre los niños de Canadá. Cada vez que salía el anuncio, Michaela empezaba a gritar que quería uno (aunque también lo hace cuando salen las barbies y las Moxie Girls). ¿A que no adivináis qué le compre ;) ?].

Le gustó tanto que se olvidó completamente de los demás regalos. De hecho, una de las niñas de la fiesta se fue llorando con su padre, diciendo que le gustaba más el Zhu zhu pet que su regalo… Jajaja Pobre chica, con lo que molaba el monito de peluche.

Luego nos fuimos a ver la peli. Estaba en 3D y, aunque eran dibujos animados y, por lo tanto, era asquerosamente predecible, estuvo bastante bien. Se llama Alpha y Omega. Es para niños, eso seguro, pero aún así la recomiendo =D.

Nos despedimos de todos los niños y fuimos a la casa de Gi-gi, para dejarlo. Al final nos pegamos hora y media de cháchara dentro… Jajaja pero fue muy divertido, yo estuve casi todo el rato discutiendo con uno de los tíos de Michaela (que tiene un montonazo). Él me decía que Barça Barça, y yo le contestaba que No no, yo ¡ZÁRÁGÓZÁ!… xD ¡El Barça no me gusta nada! Aunque ahora que tienen a Villa… igual me lo pienso ;D.

Domingo 17, Septiembre

Todavía son las dos aquí, pero ya tengo cosas que contar, jejejeje.

Hoy hemos ido a la iglesia (es la segunda vez) y me acabo de dar cuenta de que está justo al lado de mi colegio. ¡Ya me empiezo a situar =D!

Como el sábado fue el cumple de Michaela, hemos traído una tarta ENORME de oreos y nata (¡¡estaba buenísima!!) para celebrarlo. Pero antes de probarla hemos tenido que ir a la misa.

Ha sido espectacular. El primer día que fui me pareció un sitio normalito (lo único nuevo son las canciones que se cantan, Jajaja). Hoy ha sido distinto. Ha sido abrumador.

Ha llegado un momento, a mitad de la misa, en el que todo el mundo ha dicho el Padre Nuestro. En inglés, claro, pero lo demás algo muy oído. O al menos eso creía yo.

Cuando se ha puesto la iglesia entera, casi parecía el Mundo entero, ha recitarlo (ni siquiera lo cantaban) en voz baja y grave, al cuello de su camisa, y con el eco, como un sonido oculto entre las paredes, acompañando… Me he asustado de verdad. El ambiente era aplastante, como si la fe de todos ellos juntos me apisonara por mi no-creencia =S. Un instante después la oración ha terminado. “Amén” han dicho todos, en una única nota que se podría decir me ha rematado.

Poco después se han levantado todos los niños de la iglesia y han marchado al centro, justo a los pies del gran altar, y se han sentado. El cura ha empezado a hablar con ellos de las injusticias de la vida, de que Dios está con todos, cualquiera sea la raza o el color. Cuando ha terminado la charla, los niños se han levantado y han salido de la sala. Jackie me ha explicado que iban a sus clases (no como catequesis, pero parecido) y me ha mandado con los de mi edad.

Para entonces ya me había recuperado del momento confuso. La clase ha sido, de hecho, muy divertida, hemos estado pintando una bandera para representar a nuestro grupo, que se llama “Seekers” (buscadores). Hemos dibujado un caminito que llevaba a una cruz representado el camino hacia Dios. Yo he pintado una mesa redonda a mitad, jejeje, porque tenemos una en la clase. Me han dicho que antes se llamaban “Los buscadores de la mesa redonda” Jajaja xD.

Después de la clase nos hemos comido la tarta entre todos, jejeje. Estaba muy buena.

Ahora mismo estoy esperando a que me llame Paula para quedar a qué hora nos vamos al cine, jejeje. En cuanto vuelva, si no es muy tarde, ¡ya escribiré más!

Por cierto, ¡muchas gracias a todos por vuestros comentarios!, y también muchas gracias a todos los que me habéis dado consejos y a los que lo seguís haciendo, jejeje ;D También a los que me leéis, aunque luego no decís nada… xD

Acostumbrándose al frío mañanero

Hoy, ha sido un día interesante.

Ayer llovió a cántaros, y lo digo literalmente. El agua caía tan fuerte que casi parecía hacerlo a mala leche, y me había olvidado de coger mi chaqueta impermeable.

Así que, claro, como además ahora estoy en la casa de Jackie (no os diré qué número, porque mi padre lo considera demasiada información, pero si comentaré que es uno MUY GRANDE) y, por lo tanto, tengo que hacerme a pata toda la calle (desde el nº 1, sí), pues ya os imagináis cómo llegué.

Así que estaba mojada, con una agujetas horrorosas de ir en bici (fuimos el martes y hoy, y ¡no veas como duele! Si es que ya no puedo ni sentarme…) y enfadada porque por poco había perdido el autobús.

¿Que por qué? Bueno, pues porque iba tranquilamente (muy tranquilamente, porque todavía no había empezado a llover) caminando hacia el bus mientras charlaba con Paula. Discutíamos la posibilidad de pasarnos aquella tarde por el centro comercial en vez de irnos ya de vuelta a casa, ya que el día anterior habíamos querido quedar pero al final no había podido ser. Así que íbamos las dos distraídas.

En el último segundo, Paula decidió que estaba demasiado cansada y la verdad es que yo coincidía. Así que me giré hacia mi bus…

Y estaba con la puerta cerrada y poniéndose en marcha. Ya os imaginaréis mi cara.

Así que corrí y corrí, haciendo muecas de dolor por las agujetas y, una vez por fin alcancé la puerta, di unos suaves golpecitos (aunque me dieron ganas de aporrearla). Oí a Paula partiéndose de risa detrás de mí, mientras el conductor abría amablemente la puerta. Uff.

Por lo demás, no me pasó nada interesante. Por la tarde, después de cenar (considerar que aquí es a las 6.00) y aprovechando que había dejado de llover, Michaela y yo nos fuimos al parque de al lado a jugar a fútbol con unos chicos del vecindario (de doce y diez años. Sí, triste, lo sé… xD). Me lo pasé genial.

Hoy ha sido distinto.

Ahora también tengo otra parada por las mañanas. Aprovechando que les pilla de camino (Jackie tiene que llevar a Michaela al cole), me dejan justo en la esquina donde está la parada, así que lo llevo bien, jejeje.

Sólo he estado cuatro días en esa parada, pero siempre pasa lo mismo.

Hay una chica, que debe de tener mi edad, que venía siempre con pantalones cortos, sandalias y tirantes con una chaquetita fina encima. No ha llovido ninguna mañana, pero como ya sospecharéis, hace mucho, mucho frío. El viento me hiela hasta a mí, que voy con tres capas (una el wind-stopper de North Face).

El primer día me sorprendió, y pensé que no se había dado cuenta del frío que hacía. Además, se pasó todo el rato hasta que llegó el autobús dando saltitos para calentarse… xD. El segundo día ya pensé que era un poco tonta, la chica. El tercer día… bueno, ya no tenía esperanzas.

Y hoy, el cuarto, ¡por fin ha parecido aprender! Aunque sólo a medias. Ha venido con pantalón largo (aunque finito), las mismas sandalias, una camiseta de manga corta y una chaqueta, esta vez un poco más gorda. ¡Tres hurras por ella! xD (me pregunto cómo vendrá el lunes…).

Mi primera clase, mates, ha pasado bastante rápido. Teníamos un examen, pero no ha sido nada del otro mundo. Repaso y eso.

Luego he tenido Ciencias.

Hay algo, curioso y muy divertido, que se me olvidó comentar el segundo día. Es una cosa que me hizo gracia, aunque aquí se lo toman muy en serio. Y con razón.

Pasa todos los días, al principio del segundo periodo. Y da igual qué estés haciendo. Por ejemplo, yo iba a tener un examen (sí, otro…) y ha tenido que esperar.

Una voz ha salido de entre las paredes, pidiéndonos que nos izáramos. Todos nos hemos levantado de inmediato (el primer día que pasó esto, yo estaba empanada y no me enteré… así que me puse de pie tarde y todos en la clase me miraron mal… =(). Entonces ha empezado a sonar el himno nacional.

El primer día por poco me parto de risa (lo que hizo que me miraran peor aún…). No por el himno (que ya casi me sé de memoria…) sino porque una chica de mi clase se puso a cantar… y vamos, las ventanas no se rompieron de milagro… No, es broma, cantaba bien, pero es que el himno es bastante agudo y, bueno… ya os lo imagináis.

Luego iba el anuncio de eventos del día o la semana. Hoy se celebraba una asamblea por cursos (una a la que no he podido ir…). Cuando han avisado a los de grado 10 estaba en mates, así que no he ido (¿cómo me iba a levantar y salir de la clase, sin profe ni nada? Porque el anuncio decía “Profesores y sus clases”). Desgraciadamente, el tiempo ha pasado volando y, para cuando al fin han llamado a los de grado 11, yo estaba en Ciencias de grado 10. Así que luego le he tenido que preguntar a Paula que de qué iba la cosa… jajaja xD. Tampoco me he perdido tanto.

Por último, hemos vuelto a ir en bici (el cole me presta una). Ha sido divertidísimo =D. Hemos ido por un caminito de piedras, de estos que están rodeados de árboles, con los pájaros piando aquí y allá y las mariposas revoloteando alrededor tuyo. Yo iba haciendo el tonto (lo siento, papá, mamá). ¡Me he cronometrado minuto y diez segundos yendo sin manos por el camino! Y mira que vibraba la bici,¡ y además iba dándole a los pedales! ¡Incluso he aprendido a girar sin manos y a equilibrar la bici (para que no vaya haciendo eses)!. Han sido los mejores 40 minutos de todo el día, jejeje xD.

Y eso es todo por hoy. Mañana también será genial, porque es el cumple de Michaela y vamos a ir al cine a ver una peli con unos amiguitos suyos. Luego le daremos nuestros regalos, jejeje. Espero que le guste el mío.

Además, ¡Paula y yo hemos quedado el domingo para ir a ver Resident Evil 4! El problema es que es para mayores de 18, así que no sé si nos dejarán pasar… espero que sí, porque está en 3D y ¡¡tiene que molar UN MONTONAZOO!! Para los que no sepan de que va (yo sólo he jugado al videojuego, pero está muy guay) es de unas personas, hombres y mujeres, que se dedican a luchar contra zombies y monstruos creados por una asociación llamada Umbrella. Si buscáis fotos en Internet lo veréis, y el tráiler seguro que está en Youtube. ¡¡En serio que está genial!!

WordPress Themes